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¿"Equilibrismo" o tomar partido? La incómoda posición de Chile en la pugna entre EE.UU. y China y el desafío para Kast

El caso del cable subterráneo ubicó a Chile en el centro de la disputa geopolítica que protagonizan las dos potencias.

23 de Febrero de 2026 | 11:14 | Redactado por Daniel Andrade y Javiera Riquelme, Emol.
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Emol, AFP, Aton.
Desde la llegada al poder de Donald Trump en su segundo mandato en Estados Unidos, Chile había quedado relativamente al margen en el marco de su disputa geopolítica con China, algo que se terminó el viernes pasado.

Con el anuncio de sanciones a tres funcionarios nacionales por "promover" la construcción de un cable submarino entre Hong Kong y Valparaíso y la posterior respuesta que hubo desde la embajada del gigante asiático en nuestro país, Chile quedó en el centro de esta serie de disputas a nivel global.

La situación es especialmente delicada para Chile. Por un lado se encuentra China, su mayor socio comercial, mientras que por el otro está la potencia hegemónica del mundo occidental que, desde el regreso de Trump, ha dejado en claro que América es su zona de influencia y que no permitirá injerencia en sus asuntos por parte de países que no pertenezcan a ella.

En ese contexto, y ante la agudización de esta pugna, se plantea una interrogante, con el comienzo del gobierno de José Antonio Kast a la vuelta de la esquina: ¿Es posible que Chile continúe manteniendo cierta neutralidad entre ambos o tendrá que tomar partido por alguno de ellos en el corto plazo?

Elección "por capas"


Para Alberto Rojas, director del Observatorio de Asuntos Internacionales de la Universidad Finis Terrae, sí es posible que Chile pueda mantener un "equilibrio" con China y Estados Unidos a la vez. De hecho, aseguró que "esa ha sido la lógica chilena por décadas: pragmatismo económico, apertura comercial y relaciones políticas funcionales con potencias distintas".

No obstante, consideró que ese equilibrio "ya no es automático". "En un mundo de desacople tecnológico, controles a exportaciones, 'friendshoring' y presiones por cadenas de suministro 'confiables', la pregunta real no es si Chile quiere elegir, sino en qué temas podría verse forzado a hacerlo", reveló.

"En comercio puro, Chile tiene espacio para seguir con una estrategia de 'doble anclaje': China como gran comprador de 'commodities' y EE.UU. como socio relevante en inversión, tecnología, servicios y reglas. Esta estrategia no es poco frecuente en países medianos. El problema aparece cuando la relación deja de ser solo 'volumen' y pasa a ser seguridad económica. Si Estados Unidos exige estándares, trazabilidad o restricciones vinculadas a tecnología sensible, puertos, datos, 5G, nubes, semiconductores o minerales críticos, y China interpreta eso como alineamiento hostil, el margen de neutralidad se reduce", complementó.

En relación a si tendrá que "elegir" algún bando, expresó que "no necesariamente como una decisión total, pero sí es factible que Chile termine eligiendo por capas. Es decir, en materias de defensa, inteligencia, ciberseguridad e infraestructura crítica, lo normal es que un país como Chile tienda a privilegiar socios con los que comparte marcos institucionales y cooperación histórica".

"En materias comerciales, Chile puede seguir vendiendo a China y comprando a China sin que eso implique alineamiento político. El riesgo es cuando un área se 'contamina' con la otra: por ejemplo, cuando una decisión sobre infraestructura digital o portuaria es leída por Washington o Beijing como un asunto estratégico", agregó.

La buena noticia, a su juicio, es que Chile tiene herramientas para sostener el equilibrio sin caer en ambigüedad vacía. "Una es diversificar mercados y productos para reducir dependencia de un solo comprador, sobre todo en sectores como cobre, litio y agroexportaciones. Por ejemplo, para Chile, la Unión Europea ocupa un lugar intermedio, pero fundamental entre Estados Unidos y China. Como bloque, es uno de los principales destinos de exportaciones chilenas y uno de los mayores inversionistas extranjeros, con una presencia fuerte y diversificada de países como España, Alemania, Francia y los Países Bajos. Además, el Acuerdo de Asociación Chile–UE, recientemente modernizado, refuerza estándares regulatorios, ambientales y laborales, y posiciona a Europa como un socio de largo plazo, estable y predecible".

Otra herramienta, dijo que "es blindar reglas: transparencia, licitaciones competitivas, evaluación de riesgos para inversiones en infraestructura crítica, y estándares de ciberseguridad que se apliquen a todos por igual, sin nombre y apellido. Eso permite decir, con credibilidad, 'no es geopolítica: son reglas'".

Y una tercera, "es moverse en formato multilateral y minilateral: acuerdos comerciales amplios, cooperación con Europa y Asia-Pacífico, y alianzas técnicas en cadenas de valor verdes, hidrógeno, minerales, logística y regulación digital".

Con todo, sentenció que "Chile puede mantenerse en equilibrio mientras el conflicto entre EE.UU. y China no se convierta en un régimen de sanciones cruzadas que obligue a terceros a escoger. Pero si el mundo deriva hacia bloques cerrados, la opción más realista para Chile será definir un núcleo estratégico no negociable (seguridad, infraestructura crítica, datos, defensa) y mantener máxima apertura comercial en todo lo demás. Esa fórmula no evita tensiones, pero reduce la probabilidad de quedar atrapado entre Estados Unidos y China".

Por su parte, y en conversación en El Mercurio, el exsubsecretario de Relaciones Exteriores y exembajador en Estados Unidos durante el segundo período del Presidente Piñera, Alfonso Silva, señaló que "en un ambiente de transición como el que vivimos en el plano mundial (...), lo que corresponde es intentar mantenerse al margen de esa disputa, buscando evitar entrar en materias sensibles para uno u otro", aunque aclaró que "hacerlo evidentemente traerá consecuencias".

Guillermo Holzmann, analista internacional de la Universidad de Talca, en tanto, destacó otro aspecto en lo ocurrido en los últimos días: que China respondió a través de su embajada y no mediante su Ministerio de Relaciones Exteriores.

El analista destaca que China "focaliza su respuesta en la embajada de Chile, pero para eso hay que tener presente que la situación de China está siendo monitoreada, cuestionada e incluso, yo diría, presionada por Estados Unidos y por los gobiernos. Pensemos solamente en lo que empieza a pasar en Panamá, donde todavía hay litigio; lo que ha pasado con el puerto de Chancay en Perú, donde la Corte Suprema le da razón a la empresa china, y eso porque, digamos, el puerto de Chancay está protegido por una ley especial. (...). Entonces, lo que está haciendo China, en realidad, es preparando una estrategia de negociación, de confrontación, competencia y negociación con Estados Unidos, teniendo presente la reunión que va a haber el 9 de abril en China, entre el presidente Trump y Xi Jinping, a raíz de la cita oficial del primero hacia China".

"Llama la atención respecto a que la sanción contra solamente tres funcionarios del Gobierno de Boric es una advertencia, sin lugar a dudas, o podría haber sido muy distinta la reacción, y Chile trata de mantenerlo en un ámbito diplomático al mandar la nota de protesta, citar al embajador, que son los protocolos normales en las relaciones internacionales cuando hay impasse entre los países", añadió.

El desafío para Kast


En relación a cómo debería enfrentar el Gobierno de José Antonio Kast esta tensión, Rojas sostuvo que la forma más estratégica es evitar el "alineamiento automático" y, al mismo tiempo, dejar de actuar como si todo fuera solo comercio. "El caso del cable submarino propuesto hacia Hong Kong y la reacción de Washington ilustra bien el cambio de época: hoy, infraestructura digital y cadenas críticas se leen como seguridad nacional, no como licitación técnica", sentenció.

Así, afirmó que "lo primero sería fijar una doctrina explícita de 'autonomía estratégica pragmática'. Es decir, que Chile mantiene apertura comercial con China (porque es su principal socio en intercambio), pero define un núcleo no negociable en materias de infraestructura crítica, datos, ciberseguridad, puertos, telecomunicaciones y energía. No se trata de 'vetar por bandera', sino de elevar el estándar al considerar evaluación de riesgo, trazabilidad tecnológica, exigencias de resiliencia y auditorías. Eso permite decirle a Washington y a Beijing lo mismo, con credibilidad: Chile no discrimina por país; discrimina por riesgo".

Lo segundo, precisó que "es institucionalizarlo al crear un mecanismo chileno de 'screening' de inversiones para activos estratégicos y compras de alto impacto (cables, data centers, redes, terminales portuarios, satélites, etc.), con criterios transparentes y revisión interministerial. Eso no solo reduce vulnerabilidades reales; también baja el costo político externo, porque la decisión deja de parecer un ‘capricho geopolítico’ y pasa a ser política pública predecible. En el contexto de sanciones y presiones cruzadas, ese tipo de arquitectura es lo que protege a un país mediano".

Para Holzmann hay una preocupación: "José Antonio Kast va a asistir a la reunión en Miami el 7 de marzo, días antes de la toma de posesión. Incluso, yo diría que está la posibilidad, y espero que no sea así en todo caso, pero cabe la posibilidad de que venga en el avión con Marco Rubio. Marco Rubio, como secretario de Estado, tiene avión oficial, a eso me refiero, lo que sería una señal complicada, a mi modo de ver, en el escenario que estamos hoy día".

Ahora bien, aseveró que "Kast ha desplegado una actividad internacional importante" tanto en Europa como en países vecinos, "y particularmente con Estados Unidos, pero no sabemos nada, si efectivamente tiene puentes de comunicación, o algún tipo de diálogo con China. Y ahí yo creo que hay un tema que no debe dejarse de lado. Si hoy día solamente se está dialogando con Estados Unidos y Europa, y con América Latina, pero no con China, claramente le da mucho más sentido a que la declaración haya sido hecha solamente por la embajada china y no por el Ministerio de Relaciones Exteriores".

"Chile no tiene que elegir. Chile tiene que saber dialogar primero, negociar después. El diálogo es para poder aclarar cuáles son los límites del espacio de relacionamiento que Chile tiene con Europa, con Estados Unidos, con China. Cuáles son las posibilidades. Eso es en un nivel intermedio de diálogo, para luego plantear una negociación", concluyó.

En tanto, el experto en comunicación política, Gonzalo Cordero, dijo a El Mercurio en la materia que "mi impresión es que la dificultad que tiene Chile es que debe conciliar de la mejor manera posible la pertenencia al ámbito de influencia geopolítica de la primera potencia del mundo, que es Estados Unidos, con nuestro principal socio comercial hoy, que es China. Son dos objetivos, e imprescindibles".

"Hay que mantener la relación comercial con China todo lo que sea posible, dentro de una situación geopolítica que es un dato que no podemos cambiar: Estamos en el continente sudamericano, en el corazón del ámbito de influencia de Estados Unidos, la principal potencia del mundo. Contra eso no tenemos nada que hacer, no lo podemos cambiar. Dentro de eso, tendremos que mantener las mejores relaciones comerciales y políticas posibles con China", añadió.