Bajo máxima tensión por bombardeos que se multiplican, residentes de Irán e Israel describen cómo la violencia ha transformado su vida cotidiana, en una espera constante entre sirenas, refugios y miedo. Han sido varias semanas de incertidumbre, que ayer alcanzaron un punto crítico con la escalada militar de Israel y Estados Unidos, que materializó las amenazas que se habían extendido entre los países vinculados al conflicto de Medio Oriente. La vicepresidenta de la Comunidad Chilena de Israel, Sivan Gobrin, describió que a las 08:15 de la mañana local (03:15 hora chilena) comenzaron a sonar las sirenas y les llegó una notificación al celular sobre un evento de seguridad: "Estuvimos subiendo y bajando al refugio durante todo el día, siguiendo los mismos protocolos que se tiene cuando hay misiles de Hamás, Hezbolá o de donde sean, solo que ahora con los misiles de Irán tenemos un mayor rango de tiempo para poder prepararnos, porque se ven antes". Gobrin, quien vive hace 17 años, junto a su marido y tres hijos, en la zona central del país, cerca de Tel Aviv, recuerda que en junio del año pasado vivieron un escenario similar durante 12 días, por lo que anticipó que la situación de emergencia podría extenderse toda la semana.