El Presidente José Antonio Kast, saludó a la recién asumida titular del TC, María Pía Silva.
Aton Chile.
Con la presencia del Mandatario
José Antonio Kast, este lunes asumió la nueva presidenta del Tribunal Constitucional,
María Pía Silva, quien aseguró el control que se ejerce en el organismo, "no es político ni de mérito, sino estrictamente jurídico".
Junto con destacar que Kast era el primer jefe de Estado en concurrir a una ceremonia de esta índole, Silva partió señalando que el TC "es una institución", sometida a una autoridad y reglas "fijas", pese a los cambios de su constitución.
Luego, la ministra hizo un repaso a la historia del organismo y las distintas reformas que ha sufrido. Así, señaló que "esta magistratura constitucional se ha ido consolidando como un órgano de la máxima jerarquía, que actúa como árbitro para resolver controversias vinculadas a la constitucionalidad de actos emanados de diversos poderes públicos, siendo un pilar fundamental en la garantía de la supremacía constitucional y con ello en la vigencia de nuestro estado de Derecho, con lo cual coopera, asimismo, a la consolidación del régimen democrático".
Con ello, resaltó que "la Carta Fundamental está garantizada por medio de la función de control de la misma ejercida por el tribunal constitucional".
Además, indicó que "como toda institución, por la definición que les daba al comienzo, la forma organizativa y las personas que han pasado por este tribunal han cambiado, pero su esencia permanece".
Dificultad y reconocimiento
Y agregó que "no puede olvidarse que en los últimos años ha debido enfrentar grandes desafíos y dificultades, como son los que me tocó experimentar desde que ingresara él en en 2018, después de que la Corte Suprema me designara para integrarlo, siendo la cuarta mujer en hacerlo. Sin embargo, luego de superar complejos conflictos internos y de que quedaron atrás iniciativas de cambios constitucionales que buscaron eliminarlo, el Tribunal Constitucional se halla actualmente en una situación sólida y funcionando regularmente, y con una integración ejemplar en cuanto a paridad de género".
Asimismo, Silva destacó a las dos presidentas que la antecedieron, Nancy Yáñez y Daniela Marzi, quienes dijo que se preocuparon especialmente de "recomponer el clima interno", modernizar los procesos y abrir la institución a la ciudadanía. A la vez que aseguró que Marzi, tuvo un liderazgo "positivo y prudente" y se impuso la misión de darle una estructura institucional "más sólida al Tribunal".
Énfasis de su gestión
Silva además recordó que ejercerá la presidencia por un año, tiempo en el que detalló que intentará poner énfasis especialmente en un "modelo de justicia abierta hacia la ciudadanía".
"No puede olvidarse que el Tribunal Constitucional, sirve a la Constitución y al ideal democrático garantizando el orden institucional a través de sus sentencias, lo cual supone no solo interpretar y aplicar las normas constitucionales, sino también escuchar e interactuar con la comunidad nacional", sostuvo.
"A través de su función de control de constitucionalidad de los diferentes actos estatales que le ha confiado la carta, el Tribunal, aplicando sus reglas, valores y principios, se erige como supremo intérprete de la de la Carta Fundamental"
María Pía Silva
Por ello, recalcó que "buscará contribuir a mejorar el conocimiento que la sociedad tenga de nuestra labor, para así seguir estrechando la relación justicia-sociedad en la senda de lo que se ha hecho, pero agregando nuevas iniciativas. Entre tales medidas, cobra especial importancia acercar a la ciudadanía a nuestra labor jurisdiccional".
"También haremos esfuerzos para dar mayor realce y fortaleza a la dirección de estudios, investigación o documentación de esta magistratura como un espacio de análisis profundo acerca del derecho constitucional", precisó.
Casi al terminar su alocución, Silva recalcó que "como afirmamos en reciente sentencia, el control que aquí se ejerce no es político ni de mérito, sino estrictamente jurídico y se ejerce desde razones de orden normativo, conforme a una metodología propia de las ciencias jurídicas".
"Entendido así, el control de constitucionalidad no se opone al principio democrático, sino que lo complementa y garantiza. En el Tribunal Constitucional, por lo tanto, se da un espacio de reflexión, de construcción de dogmática constitucional para dar vida al estado constitucional y democrático, sobre el cual se estructura la carta fundamental", Enfatizó.
A su juicio, "a través de su función de control de constitucionalidad de los diferentes actos estatales que le ha confiado la carta, el Tribunal, aplicando sus reglas, valores y principios, se erige como supremo intérprete de la de la Carta Fundamental, mediante una jurisprudencia robusta, reflejo de nuestra tradición constitucional y de los avances y evolución de la doctrina jurídica".