Calles y viviendas cubiertas de barro y sedimentos son algunos de los estragos que dejó el devastador aluvión registrado cerca del mediodía del martes en Tocopilla, en la Región de Antofagasta.
El escenario representa un desafío adicional para las familias afectadas, ya que, una vez que las condiciones permitan el retorno a sus hogares y comiencen las labores de limpieza, el contacto directo con estos materiales puede generar riesgos sanitarios, según advierten expertos.
En concreto, el aluvión es un flujo de barro donde el agua arrastra el material suelto por una ladera, quebrada o cauce. Puede viajar muchos kilómetros desde su origen, aumentando de tamaño a medida que avanza pendiente abajo transportando rocas e infraestructura que encuentre a su paso, alcanzando gran velocidad y provocando una serie importante de daños.
En el caso concreto de Tocopilla, como parte de los estragos de la emergencia se registran calles llenas de barro -que por el sol a estas horas ya comienza a solidificarse-, con rocas y hasta vehículos que fueron arrastrados por la fuerza del agua. Además, cerca del 60% de las viviendas fueron afectadas por inundaciones.
Esta mañana el Presidente José Antonio Kast mencionó en un punto de prensa desde Antofagasta que dentro de las acciones prioritarias se encuentra "el tema de la limpieza por la situación del barro que genera afectaciones más allá de lo que uno puede ver, como el tema de ciertas situaciones sanitarias son relevantes a analizar".
"Con la alcaldesa vamos a ir viendo cuáles son las necesidades más urgentes que tiene en temas de recuperación de las viviendas porque hay una afectación mayor por inundación, barro y humedad", señaló el jefe de Estado.
En esa misma línea, el gobernador de Antofagasta, Ricardo Díaz, afirmó que se trasladará a Tocopilla con el Mandatario y "vamos a llegar a limpiar todo lo que ha significado este aluvión, habilitar viviendas y estar con la ciudadanía, porque eso es lo que corresponde, trabajar todos mancomunadamente".
Durante la jornada ya se han desplegado equipos municipales, del Ministerio de Obras Públicas y hasta maquinarias de privados para comenzar las labores de remoción de barro y de limpieza de la comuna.
Riesgos de salud
El principal riesgo sanitario asociado a la emergencia es la posible contaminación del agua y los sedimentos. Según una guía del Ministerio de Salud (Minsal), después del aluvión puedes volver a tu hogar cuando las autoridades ya determinen que es seguro y antes de consumir agua potable debe verificarse su condición, ya que se podría generar turbiedad debido a la caída de materiales en las fuentes que nutren el sistema.
Cabe recordar que las inundaciones pueden dispersar bacterias, virus y parásitos, especialmente cuando existe contacto con aguas servidas o residuos, lo que puede provocar una serie de enfermedades poco frecuentes pero cuyo riesgo aumenta después de inundaciones o aluviones.
El Dr. Luis Herrada, jefe de Urgencias de Clínica Universidad de los Andes, explicó en conversación con
Emol que "las enfermedades que pueden transmitirse por el contacto con barro o agua pueden clasificarse en tres grupos. En primer lugar, están las
enfermedades gastrointestinales, que son las más habituales y que pueden producirse por el contacto de las manos con aguas servidas. Esto puede generar brotes de
gastroenteritis aguda, principalmente de origen bacteriano, como las provocadas por Escherichia coli, además de hepatitis y otras enfermedades que pueden transmitirse al comer con las manos sucias".
Otro aspecto relevante son las lesiones provocadas durante las labores de limpieza. "Cuando existen heridas penetrantes, especialmente en las manos, es importante consultar, ya que en algunos casos puede ser necesaria una vacuna contra el tétanos. También están las lesiones cutáneas y de tejidos blandos. Una herida previa que se ensucia puede generar infecciones de la piel", mencionó el Dr. Herrada.
También se pueden provocar enfermedades respiratorias agudas, las que "pueden aparecer un poco más tarde debido a la exposición a material particulado fino. También pueden producirse conjuntivitis y consultas en los servicios de urgencia por exacerbaciones de enfermedades pulmonares crónicas".
Respecto a los síntomas de alerta a tener en consideración, el médico subrayó que pueden demorarse hasta dos o tres semanas en aparecer. En ese sentido, enfatizó que "se deben vigilar síntomas de infección, como fiebre alta, sobre 38 °C, dolor muscular intenso, o coloración amarilla de la piel. También hay que estar atentos a síntomas gastrointestinales, especialmente cuando se presentan diarrea profusa o, directamente, diarrea con sangre. Ante estos síntomas, se debe consultar".
El especialista destacó que "en el caso de quienes estuvieron expuestos a material particulado fino, la dificultad para respirar o disnea es un signo muy importante y requiere acudir inmediatamente a un servicio de urgencia. También es importante consultar ante signos de infección local en cortes o heridas que se hayan producido durante el proceso de limpieza. En estos casos, se puede acudir a un servicio de urgencia o, si existe disponibilidad, a un centro de atención primaria para recibir las primeras atenciones".
También, la Dra. Alejandra Marcotti, infectóloga de Clínica Alemana, señaló que la humedad persistente y la formación de moho en los hogares aumentan los casos de bronquitis, neumonía y crisis asmáticas. Además, se pueden provocar infecciones en la piel, ya que "el contacto directo con el agua estancada o lodo contaminado puede causar dermatitis, micosis y el llamado 'pie de trinchera', especialmente si existen heridas abiertas".
Asimismo, advirtió del riesgo de leptospirosis, una enfermedad "poco frecuente que se transmite por el contacto con agua de inundación o barro que ha sido contaminado con orina de roedores u otros animales infectados".
Medidas de prevención e higiene
Entre las medidas a tomar quienes están retirando barro de sus viviendas o calles, lo más importante es protegerse. El Dr. Herrada mencionó que "lo ideal es utilizar botas de goma de caña alta y antideslizantes para evitar caídas. En las manos, se recomienda usar guantes gruesos de PVC, ya que al entrar en contacto con el barro puede haber elementos cortantes que provoquen lesiones. De hecho, las lesiones en las manos son frecuentes en este tipo de situaciones".
"Para proteger la vía aérea, es recomendable utilizar mascarilla, especialmente cuando el barro comienza a solidificarse y aparece una mayor cantidad de material particulado que puede ingresar por las vías respiratorias. Si es posible, se recomienda utilizar mascarillas tipo N95. Si no se cuenta con ellas, pueden utilizarse mascarillas convencionales, como las que se usaban durante la pandemia de COVID-19", relató el médico.
A ello sumó que "también es importante utilizar ropa de manga larga y pantalones resistentes, ya que durante estas labores pueden producirse cortes o lesiones".
Durante la jornada de apoyo, el médico afirmó que "es muy importante hidratarse y consumir agua embotellada, evitando beber agua de cualquier lugar. Lo mismo ocurre con los alimentos que hayan tenido contacto directo con el barro o las aguas de inundación: lo ideal es no consumirlos por ningún motivo".
Respecto la higiene, el jefe de Urgencias de la Clínica U. Andes mencionó que "el lavado frecuente con agua y jabón es fundamental. Sabemos que en estas situaciones el agua puede escasear, pero es muy relevante lavarse las manos lo más seguido posible. Si no hay agua limpia disponible, también puede utilizarse alcohol gel al 70% cuando no existe suciedad visible. Si esto no es posible, hay que evitar tocarse la cara o comer con las manos sucias".
Idealmente, al llegar al domicilio tras las labores de limpieza "hay que ducharse y retirar toda la suciedad que haya quedado en el cuerpo".