Columna de Astronomía | Meteoritos de Chile, un patrimonio que aún no tiene protección

El desierto de Atacama es una especie de museo al aire libre, uno que preserva las evidencias del constante bombardeo de material extraterrestre al que es sometida la Tierra.

21 de Diciembre de 2016 | 09:33 | Por Leonardo Vanzi
Por Leonardo VanziAcadémico del Centro de Astro-Ingeniería de la U. Católica de Chile

Doctor en Astronomía en la Universidad de Florencia (Italia). Fue investigador postdoctorado en la misma universidad, en la Universidad de Arizona y en el Observatorio Europeo Austral. Fue astrónomo en los observatorios La Silla y Paranal y actualmente es profesor de la Pontificia Universidad Católica de Chile en el área de instrumentación astronómica. Dirige el Laboratorio de Instrumentación del Centro de Astro Ingenieria UC.

No podemos llegar a las estrellas. Aún no. Incluso con la nave espacial mas rápida, viajar a la más cercana demoraría cientos de años. Llegar a los cuerpos celestes es un sueño casi imposible, sin embargo se está haciendo cada vez mas común alcanzar objetos del Sistema Solar. Contar con pedazos de cuerpos celestes es algo excepcional y las expediciones espaciales no son la única opción para lograrlo.

Hay cuerpos celestes que ocasionalmente caen a la Tierra. De hecho no tan ocasionalmente; se calcula que cada día caen alrededor de 100 toneladas de material extraterrestre a nuestra atmósfera. La mayor parte de este material es en forma de partículas muy pequeñas que se desintegran en contacto con el aire, produciendo el fenómeno de las estrellas fugaces. Sin embargo, las más grandes llegan hasta el suelo. Estos son los que llamamos meteoritos.

Las rocas terrestres han sido moldeadas y transformadas a lo largo de la historia geológica de nuestro planeta y conservan poca información del material y de los procesos que originalmente crearon la Tierra. Sin embargo, los meteoritos son tan antiguos como el Sol, con cerca de 4.500 millones de años, y se han mantenido casi inalterados en el tiempo. Encontrar estos objetos y reconocerlos no es simple, pero hay lugares en la Tierra donde pueden cosecharse con relativa facilidad. El desierto de Atacama es uno de ellos. Se trata de un territorio relativamente antiguo, árido, estable y no contaminado por el hombre en el que los meteoritos pueden perdurar entre miles y millones de años, un periodo de tiempo hasta 100 veces mayor que en otras partes de la Tierra. Por esto existen verdaderos cazadores de meteoritos y lamentablemente su propósito no siempre es aportar al conocimiento de la humanidad.

Chile aún no cuenta con una legislación que proteja este patrimonio y cualquier persona puede exportar meteoritos chilenos y venderlos en el extranjero

Leonardo Vanzi
El sitio chileno de La Vaca Muerta, descrito por primera vez por el naturalista Ignacio Domeyko en 1861, fue constantemente saqueado en el siglo XIX por quienes confundieron los meteoritos con minerales ricos de plata. Incluso hoy en día, la caza de meteorito es una actividad de cierta rentabilidad ya que los coleccionistas están dispuestos a pagar cifras astronómicas por ellos. Aún así, los lugares más apropiados para los meteoritos son los museos y las universidades donde pueden ser estudiados, interpretados y conservados bajo condiciones óptimas. Chile aún no cuenta con una legislación que proteja este patrimonio y cualquier persona puede exportar meteoritos chilenos y venderlos en el extranjero. Sin embargo, se están realizando avances.

Existen otras buenas razones para estudiar los meteoritos. Por ejemplo, los que tienen un tamaño mayor a una decena de metros pueden generar verdaderas catástrofes al impactar la Tierra, mientras que cuerpos aún más grandes tienen el potencial de provocar extinciones masivas. Aunque la probabilidad de estos impactos es baja, los efectos son tan devastadores que dan razones para tomarlos muy en serio y estar monitoreando constantemente el cielo. El nuevo telescopio LSST, instalado en la IV Región, aportará a esta importante tarea.

La composición de los meteoritos también es fuente de gran interés ya que una fracción de ellos contiene metales pesados como hierro, níquel, titanio o, incluso, oro y cobre. Estos elementos en algún momento se agotarán en la Tierra y la astro-minería podría ser una actividad de interés en un futuro no muy lejano.

En el Centro de Astro Ingeniería UC estamos armando la primera colección pública de meteoritos chilenos. Recibimos donaciones de cazadores y científicos, y realizamos campañas de búsqueda en el desierto, actividad que está a cargo de Millarca Valenzuela, la única astro-geóloga de Chile.

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