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A cargo de una gran casa

Si una familia de cuatro le parece mucho, imagínese lo que es una de más de cien personas; con distintas edades, estilos, idiomas y mañas. ¡Tenerlos a todos contentos! Eso logran a diario estas tres profesionales.

06 de Julio de 2005 | 16:28 |
En una fábrica, una empresa o en el comercio se trabaja mucho, pero en ninguna parte la labor es durante las 24 horas y los 365 días del año como en los hoteles donde siempre hay que estar al pie del cañón para que todo salga de maravillas.

"Estamos cumpliendo los sueños de las personas, viene gente de aniversario, de luna de miel, de cumpleaños o en su último viaje. Es un regalo y tiene que ser el mejor", explica Trinidad Rivas, subgerente del hotel del Mar de la V Región.

Para ella al igual que las demás hoteleras, su trabajo consiste en vender ilusión y para lograrlo se toman el trabajo a pecho, están pendientes día y noche de sus pasajeros, hacen malabares para que tengan actividades durante el día, se relajen, coman bien, tengan fiestas, buenos programas en la televisión y duerman de maravilla.

Aquí van las historias de tres mujeres que cual bella genio salen día a día de la botella y tienen todo a punto para cumplir hasta los más mínimos deseos de sus pasajeros.

Trinidad Rivas, Hotel del Mar:
Como pulpo en el cinco estrellas de la V Región


"De mí depende todo lo que pasa dentro del hotel, la recepción, central telefónica, botones, los pisos, mucamas, spa, lavandería, la tienda, todo". Arduo el trabajo de Trinidad Rivas, subgerente del Hotel del Mar, quien cual pulpo debe supervisar todo lo que pasa en éste, el único cinco estrellas de la V Región.

Pero ella se lo toma con calma y profesionalismo. Estudió relaciones públicas y partió desde abajo, vendiendo habitaciones y eventos en distintos hoteles hasta que llegó a la gerencia y con tan sólo 33 años.

"Siempre dije que no quería trabajar en hoteles porque es desgastador, pero mi veta es la del servicio".

De a poco fue haciendo carrera en el sector hotelero, porque "no es llegar y dirigir. Nuestro trabajo es de backstage, para que el cliente llegue y esté todo perfecto desde la cama impecable hasta la reserva lista".

Agrega que en la hotelería hay que tener claro que se trabaja "el servicio" por excelencia. Hay que estar ahí para recibir una sonrisa o un reclamo. "Es difícil, no hay horarios, es un trabajo que te tiene que gustar; a mí me encanta porque tengo una relación cercana con la gente. Los clientes llegan con una expectativa, hay sentimientos involucrados, cumples sueños".

Para lograr los deseos de sus pasajeros, Trinidad administra con esmero sus 60 "casa chicas", como ella llama a las 60 habitaciones que tienen capacidad para 160 personas. "Para que todo resulte bien, se trabaja en equipo y cada vez más cerca de los clientes. Hotel del Mar tiene un sistema de reservas en el que se registran todos sus gustos, para que Trinidad los espere con su lectura favorita, sus snacks preferidos en el frigobar y sus flores predilectas.

Ana Ibáñez, administradora de Explora:
La española a cargo del hotel del fin del mundo


De Madrid a la Patagonia y de ingeniera química en una consultora a administradora del hotel Explora; ése fue el giro de 180 grados que dio la vida de Ana Ibáñez hace un año.

En abril de 2003, visitó con su marido Olivier Potart el Explora de Torres del Paine y se enamoraron del lugar, del hotel y del ambiente que se vive al interior. Las caminatas, las tertulias al atardecer, la comida y la arquitectura de este refinado albergue de montaña los cautivaron y se vinieron a administrar un hotel al fin del mundo.

Ana es la anfitriona. "Recibo personalmente a cada pasajero, les presento las instalaciones y estoy con ellos, como si recibiera a amigos en casa".

¡Pero vaya casa! con 50 habitaciones y espacio para 100 exclusivos pasajeros. Empresarios dueños de multinacionales, directores y actores de cine, gente que ya ha conocido todo el mundo y busca un turismo cercano a la naturaleza, que le gusta hacer trekking, esforzarse, mojarse y pasarlo mal, pero cuando llega al hotel no quiere renunciar a ninguna comodidad.

Para atenderlos, Ana cuenta con un equipo de 130 personas, seleccionadas y dirigidas por ella. El Explora basa su actividad diaria en las excursiones, donde los pasajeros se conocen. De vuelta en el hotel, se reúnen en el living, donde acompañados por un aperitivo comparten experiencias del día y forjan amistades.

"El hotel pretende ser una gran casa y mi función es ser su dueña, llevarla junto a los empleados. La idea es que todos disfrutemos de la experiencia de estar aquí para poder vender ilusión".

Viviana Della Riva, directora comercial del hotel:
Dirigiendo el gran buque Terrado


Diez años cumplió el hotel Terrado Club de Iquique, y para Viviana Della Riva, su dueña y directora comercial, ésta ha sido una década de desafíos y logros. "Cuando Sernatur nos premió en 1998, nos dijo algo que nos llena de orgullo: existe un Iquique antes y después del hotel Terrado".

Y es verdad, porque una ciudad con puerto, Zofri y playas increíbles hasta un tiempo atrás era poco conocida como lugar de descanso, pues no contaba con una infraestructura hotelera adecuada.

Pero llegó Terrado Club con sus departamentos tipo apart hotel y la fiesta comenzó. Hoy la ciudad destaca como polo de atracción turística y todo gracias al esfuerzo del matrimonio de Viviana Della Riva y Juan Carlos Toledo.

Hoy ellos no tienen uno, sino dos Terrados. A los 108 departamentos del Club se sumaron, en 1998, las 91 habitaciones del Suit, ambos con capacidad para 600 personas.

"Me encantan los desafíos grandes y éste me fue como anillo al dedo. Siempre quise desarrollarme en un trabajo que tuviera que ver con el tema humano. Me gustó muchísimo, pero también tenía una responsabilidad enorme. La inversión era importante y tenía que ser exitosa".

Por eso, ella -antes de abrir el hotel- recorrió el norte de Argentina, Bolivia completo, Perú y Chile para promocionarlo. Su trabajo dio resultado, los Terrados pasan llenos durante todo el año y ella sigue creando y reinventándose para que el recinto tenga nuevos atractivos. "Estoy a cargo de la imagen, publicidad, venta de eventos, banquetes y reservas de habitaciones". Su estrategia: buscar siempre nuevos atractivos y actividades para sus pasajeros.

La última apuesta de Viviana es Terrado Esmeralda, un resort de 60 habitaciones, instalado en un oasis a 5 kilómetros de Pica, que esperan inaugurar el próximo verano. Será un Spa para sanar cuerpo y alma.


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