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“Igual, como que soy medio escapista”

Hiperkinético, en este momento está tratando de contener sus emociones. Bueno, en el fondo, lamenta no haberse cruzado aún con una mala mujer. Y, aunque no lo crean, quiere hacer clases en la universidad.

27 de Diciembre de 2005 | 09:54 |
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La primera vez, plantó a Puntomujer por una hora con su psicóloga. La segunda, por una nota intempestiva. En la tercera cita (este portal es perseverante), la primera pregunta es si tiene agenda.

La respuesta fue afirmativa, pero a reglón seguido señala que en este momento tiene su vida concentrada en cuatro cosas: sus clases de teatro con Vanessa Miller, su terapia, el deporte y su pega.

Pero para no crear una mala impresión hay que aclarar que desde que nos recibió hasta que se despidió entregó miles, de miles de veces, disculpa por las plantadas anteriores y, de verdad, era de corazón.

Gonzalo Feito es un tipo encantador, pero intenso, tan intenso como se ve en pantalla, todos los domingos, en el programa “C.Q.C.”. Se atropella para hablar, salta de una idea a otra, se mueve constantemente, usa ruidos, onomatopeyas y la sonrisa es permanente.

Nació el 4 de marzo de 1976 (tiene clarísimo que es Piscis, dragón, pero afirma que no es para nada experto en horóscopos) y no está ni ahí con su próximo cambio de folio. De crisis de los 30… nada: “la tuve a los 28, ¡uy! Voy a cumplir 29 y después 30”, dice entre risas. Y agrega que es absolutamente distinto a todos sus amigos de la misma edad que están comprometidos con la vida, con las cuentas, con la señora, con los hijos.

“Se ha alargado mi adolescencia”… y quizás por eso se está terapiando. “Me siento desconectado”, arguye.

-¿De verdad, ni un temor a los 30?
“Una vez leí que la crisis de los 30 era producto de que uno miraba hacia atrás y veía lo que había construido en su vida y si no se sentía satisfecho como que entraba la crisis; y la verdad es que yo he cumplido más que mis expectativas. Hago lo que me gusta, siento que tengo proyecciones, he conseguido ene cosas, entonces como que estoy feliz a punto de cumplir mis 30”.

-Bueno y comparándote más con tus amigos…
“Sí, que están más en el computador (lo dice en el mismo tono exagerado de la tele), que el domingo tienen que ir a comer donde la novia y pasar la tarde ahí, yo digo noooooooo… no puedo .
“Igual, como que soy medio escapista, como que tiendo a evadir mucho las cosas, entonces por eso ando trrrurruuuu”.

-¿Eres hijo único? Porque ellos son siempre el centro de atención.
“No, soy el del medio; soy hijo de padres separados, del primer matrimonio salimos dos hombres; mi papá se casó y tuvo tres hijos más, mi mamá, uno. Soy el segundo y después vienen todos mis hermanos chicos, entonces, yo creo... llevo dos meses como terapeuteándome, haciéndome psicoanálisis como para entenderme un poco más, cachai, porque ésa es como la única crisis que tengo”.

-¿Te sientes descolocado?
“Siento que me falta conectarme más con mis emociones, con las que tienen relación con la pena, las frustraciones, las amarguras, que generalmente las escapo. Vivo siempre buscando lo chichiiiiiiiiii”.

-¿O sea no es una terapia porque te vean un bicho raro?
“No, para nada, me da lo mismo”.

-Te tiene sin cuidado.
“O sea, absoluto, de hecho me encanta ser medio provocador, que la gente se lleve imágenes mías que no son; que digan ah, este huevón es así; me encanta provocar a la gente”.

-Tu personalidad de chico Ritalín (lo fue) no las has perdido ni la quieres perder.
“No es si uno la quiere perder o no”.

-Pero tú te enfrentas a la vida como que siempre es un juego, más allá de si tienes un objetivo.
“Sí, la disfruto mucho, la trato de hacer muy divertida; encuentro que la vida es más simple de lo que parece”.

-El chileno es serio y los distintos son los que están mal.
“Right. La terapia tiene que ver con una conexión conmigo, el resto me da lo mismo, es parte como de mi juego en la vida, como de descolocar”.

-¿Sientes que algo te está faltando?
“Me falta estabilidad con mis emociones. La doctora me explicó que uno tiene que escuchar sus emociones en una especie de guitarra (empieza a imitar un rasgueo); tú hacís movimiento con las cuerdas y el sonido queda como en una caja. Yo era como una guitarra sin caja, hacía trraannn y mis emociones se iban. Ahora como que me estoy conectando con eso y cuando tú conectai tus penas, frustraciones, eso es una base de información. Y esa base la aprendí a canalizar”.

-¿Quieres contener todo lo que generas?
“Sí, soy como muy disperso, entonces necesito contener más mis energías y aprovecharlas mejor”.

-¿No tienes temor de que eso cambie tu personalidad?
“Es que no es que cambie tu personalidad. Bueno, lo pensé…”

-A lo mejor te empiezas a contener.
“Es que no que lo guardai, lo escuchai. Lo que pasa es que como que yo nunca ando enojado, con pena, siempre ando (fuerza una sonrisa hasta la mueca). Voy a tener que aprender a vivir con eso, uno no puede vivir de la otra manera todo el tiempo”.

-Feito se conecta bien con los amigos, pero ¿no lo logra cuando el nivel es más íntimo con una pareja?
“Obvio, igual tengo problemas con el yo interno”.

Aunque en este momento no está pololeando –se ríe porque reconoce que no es bueno para marcar tarjeta- Gonzalo asegura que ha sido súper pololo en su vida. “Me gustan las mujeres”, declara. Considerando todo lo anterior, la pregunta cae de cajón.

-¿Cuánto te dura una relación?
“Últimamente me están durando… bueno, es que hay dos tipos de relaciones… El pololeo más serio me duró cuatro años, me patearon; después han sido pololeos de 6, 8 meses”.

-¿Las mujeres son tu lado más débil?
“No sé, estoy viendo ese tema, no te puedo dar una respuesta ahora”.

-¿Te has encontrado con malas mujeres
“No, y esa es mi mala suerte. Todas las mujeres con las que estoy son lindas, simpáticas, encantadoras, ésas que ya te llegan a caer mal porque llegai con ella a cualquier parte y…”

-La nuera ideal.
“Sí, pero es mi mala suerte… bueno, buena suerte porque son cariñosas, te apoyan, van contigo, pero uno, de repente como se te acaban las feromonas y te arraicai. No es que le tenga miedo a los compromisos, pero cuando la cosa ya te empieza a comprometer como que…”

-¿No terminas enredado?
“Siempre término así, me angustió y todo; porque termina la relación, no por estar enganchado. Una vez me pasó, a los 17 y de ahí como que mi corazón se hizo de palo (lo teatraliza)”.

-¿Te aguantan a ti o no aguantan tu ritmo de vida?
“Me aguantan como soy. Yo ando con un cartel que dice acá disponible, pero no tanto. O sea, la excusa nunca va a ser que trabajo mucho, lo que pasa es que de repente no sé… me voy (usa el tono de la Catalina Pulido en “El rival más débil”).
“Estas cosas son las que me han hecho ver qué me pasa más a mí, porque igual siento que son actitudes como medias raras”.

-Bueno, tu historia dice que nunca te quedas mucho rato en un lugar. Te echaron de dos colegios y del preuniversitario…
“Sí, soy siempre busquilla, la monotonía me mata”.

-No das el perfil para el casado.
“No sé (y lanza una carcajada). ¿Cómo lo hace uno? Yo quiero casarme, tener hijos, un perro, que mi señora ande en su station, pero si me lo pones tan duro, no sé”.

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