“La reina guachaca es más importante que la Miss Chile”

Por cariño más que por exhibición, el Movimiento Guachaca elige a los suyos. Así lo asegura su líder, quien, sin nada de lirisli, ahonda en su filosofía para apreciar la chilenidad, una que no excluye a los populares ni a los cuicos.

15 de Julio de 2009 | 09:21 |
“Hace 25 años dejé de tomar”. Sentado en el bar Normandie, el Sumo Compipa y Gran Guaripola Guachaca, Dióscoro Rojas, asegura haber dejado el vicio apenas nació su única hija.

Preocupado de los últimos detalles de la 9° Cumbre Guachaca Marinera-Valpo 2009 -donde se promete una “fiestoca hasta la última gota de pipeño”-, el líder del Movimiento Guachaca se alista a viajar al puerto principal.

Eso, claro, después de almorzar, comprar sus cigarros y un frasquito de colonia (olor a Paco Rabanne) en Providencia. Mientras, se muestra esperanzado de que el llamado porteño tendrá quórum, y lo avalan 12 años de estar trabajando por rescatar los elementos más populares de la chilenidad y, claro, frases como “amo el amor de los marineros que beben y se van”, que acompañan la publicidad de la fiesta, ayudan bastante a llamar la atención de los potenciales asistentes.

Sereno come su ensalada, mientras recuerda sus años en el Conservatorio de Música, las peñas con quien fuera su cuñado, Roberto Parra, y sus viajes por Europa, en especial cuando volaba sobre los fiordos de Noruega y el avión comenzó con turbulencias. Asustado de morir tan lejos de Chile, prometió volver a su país, en el que hasta hoy celebra ser chileno y popular.

“Desde que empezamos con esto de los guachacas, ya los populares no somos esos tipos flojos, curados. Somos más. Y en las cumbres hemos demostrado que esta es la patria cariñosa que queremos. Cuando decimos que somos chilenos, lo tomamos en serio, igual que el ser igual que los demás, como dice la Constitución. Esa es la diferencia que tenemos; asumimos la chilenidad con todo lo que eso implica”, el Gran Guaripola ha hablado y no dará “ni un vaso atrás”.
“Beber para creer”.

-Con la mano en el corazón, ¿es cierto que no tomas?
“No, nada. Llevo 25 años sin tomar. Cuando iba a la universidad igual llegaba medio cureque a clases. Yo vengo de Lontué y allá es como el chiste de ‘Condorito’: ‘Oye, ¿dónde hay un restorán?’ ‘¿Ve la casa blanca que hay ahí? Esa es la única que no es restorán’. Mi papá era obrero de la Viña San Pedro y traía botellas todos los días. Con decirte que hasta al cartero se le pegaba el copete. Yo soy hijo de padre alcohólico y me crié en una cultura alcohólica y lo asumo, no ando predicando que no tomen más”.

-¿Es verdad que hace años un doctor te prohibió seguir bebiendo, porque si no, te morías?
“No, son puras tonteras que inventan y que son parte del mito, que es una cosa importante dentro de los populares. Para defenderse de tanta tontera que pueden decir en contra, la capacidad de imaginación del pensamiento popular crea mitos que a veces son tan fuertes que es imposible que uno los destruya. No, yo dejé de chupar porque nació mi hija no más”.

-Con tanta celebración debe ser complicado andar de abstemio.
“Vieras el 18… Y después el Año Nuevo… No se puede vivir en este mundo”.

-Dices que este movimiento surgió de algo espontáneo, pero igualmente responden a ciertos valores, ¿no?
“Tuvimos que definirnos, porque todos quieren definiciones. Empezamos a ver qué es lo que eran los guachacas y los describimos como humildes, cariñosos, republicanos. Incluso tenemos una declaración en la página de internet. Nos dimos cuenta que nos gustaba Chile todo el año. Después empezamos a hablar de la alegría, de la necesidad del pueblo chileno de festejar sin ningún motivo, de rescatar la felicidad para los populares”.

-¿Por qué los populares no son felices?
“Los populares que no han podido festejar en este país, porque desde el siglo pasado le vienen prohibiendo que esto, que los juegos, la chingana, con la permanente oposición de parte de la elite, de decir que todas estas fiestas son de curados, que son peligrosas, cochinas. Así se han referido siempre, diciendo que esto no tiene ningún valor. Pero nosotros hemos demostrado que la fiesta es una celebración de alegría, festejo. ¿Por qué nosotros no podemos ser felices?, ¿por qué siempre la elite es la feliz?, ¿por qué no podemos ser felices los populares en este país, si somos los más querendones, los más cariñosos con Chile? Ese es un elemento nuevo que hemos aportado, el ponerle en la cabeza a la gente que sí puede ser feliz. Por eso creo que la gente va a nuestras cumbres”.

-¿No crees que hoy las cumbres guachacas se han acuicado, transformado en moda?
“Es que desde que empezamos que vienen diciendo que esto es una moda. Siempre hay gente que encuentra eso, pero llevamos 12 años en esto, así que siento que hay algo más profundo. Además, yo encantado con que la gente vaya buscando identidad. En general el cuiquerío no tiene, por eso va. Ahora empezamos a vender unas tacitas que dice ‘soy guachaca’, ‘un tecito frío’ y los que más compran son, claramente, la gente que necesita identidad”.

-¿Y por qué la van a buscar a una cumbre guachaca?
“Es que el cuiquerío se aburre mucho; habla por los botones de la camisa y siempre tiene que andar vestido de una manera para impresionar a los demás, gastar plata en cosas para impresionar a gente que a veces hasta odia. Y ésta es una buena manera para soltarse. Si es una moda o no, no veo nada de malo que sectores jóvenes nos vean así, en vez de esta cuestión rockera, donde los gringos vienen y nos dicen, más o menos, lo que tenemos que cantar y lo que tenemos que decir y en qué idioma tenemos que hablar, aquí, en nuestro propio país. El rock ya cambió al mundo, es hora que nosotros hagamos un poquito más”.

-Como bien mencionaste, el guachaca por definición es humilde, republicano y cariñoso. Cariñoso, ¿no es lo mismo que picaflor?
“Ah, bueno, es que el guachaca en sí es enamoradizo. Anda con el poema en el bolsillo, no como los cuicos que les cuentan puras desgracias a las mujeres. Agarran el oído de la mujer pa’ gastarlo contándole puros dramas. No, el guachaca cuenta cosas preciosas”.

-¿De dónde saca el guachaca sus frases de oro?
“Esas cosas salen del país que conversa cinco horas en el restaurantes guachacas de todo Chile. Ahí aparecen historias, frases… El otro día iba en un taxi y el taxista me dijo: ‘Oiga, ¿usted es de los guachacas? ¿Cómo inventan tanta tontera?’ Y yo le dije: ‘No, nos juntamos a veces y conversamos, en la calle, tonteamos’. Y me dijo: ‘Ah, total, de las cabezas de pescado siempre se saca un buen caldillo. Eso lo podemos comparar con los ‘brainstorming’ que hacen los gerentes, que para nosotros son las cabezas de pescado”.

-Eres Huésped Ilustre del Hogar de Cristo, incluso se te asignó la cama n° 18 de la hospedería central...
“Sí, nosotros decimos que en el Hogar de Cristo están los guachacas más duros, nuestros patriarcas de los cuales tenemos que aprender. No sé, está esa leyenda de los mendigos franceses que se supone que son príncipes desolados porque la mujer los dejó, una cosa así. También los podríamos ver desde un campo más poético, y darles la oportunidad de creer que ellos se quisieron desligar de un entorno del que no estaban de acuerdo.
“Siempre iniciamos septiembre con ellos, hacemos una fonda y les llevamos artistas, copetito no, pero le llevamos carne de primera”.

-¿Qué cosas se pueden aprender de los guachacas duros?
“Se puede aprender de sus historias y toda la cosa. Pero, sobre todo, de establecer esa relación y sentir este país tiene un corazón demasiado grande y generoso, así que cabemos todos. Ellos también son parte de la patria. A nosotros no nos da vergüenza la pobreza, no la andamos dejando debajo de la alfombra, es parte de Chile, una patria humanizada”.

-El 18 de septiembre, ¿qué significa para ustedes?
“Es el día más importante para nosotros. Hay gente que prefiere Navidad o Año Nuevo, pero para nosotros es el 18, porque nace Chile y nacemos todos, es un día de mucha felicidad. El valor que nosotros le asignamos al sentido de país y de la patria es distinto al que se va a Miami a pasar sus vacaciones de septiembre. Nosotros la pasamos aquí en la fonda, bailando cueca, festejando por el hecho de ser chilenos, porque para nosotros es un orgullo serlo, a diferencia de potros que quieren hablar inglés o chino mandarín. A mí me gusta pertenecer a este país... Aunque aprendí afuera a ser chileno”.

-¿En Francia?
“Claro. Estuve caleta de años allá, yendo y viniendo por festivales de música, y una cosa que aprendí en ese país fue a ser chileno, viendo el orgullo que tienen los franceses de ser franceses”.

-¿Cuándo vas a volver a cantar?
“Yo quiero cantar este año, pero tengo un poco de lirisli al respecto. La otra vez yo iba en el tour guachaca y no iban muchas candidatas porque todas trabajan, afortunadamente. Es que las candidatas que tiramos nosotros no son minitas que andan por ahí como las Miss Chile…Hoy la reina guachaca es mucho más importante que la Miss Chile, ¿o no? La reina guachaca tiene que ver con el cariño que se le tiene a una persona, no con el cuerpo o la exhibición. Bueno, como no iban candidatas, yo tuve que salir y me puse a saludar a la gente. Y la recepción de la gente fue súper buena, como si yo estuviera haciendo algo importante... ‘Échale pa’ lante’, ‘vamos con la chilenidad’, me decían. Pero no me quiero aprovechar de eso para cantar, me da cosa”.

-Entre la gente, en las cumbres, se da algo que tú llamas “la liturgia guachaca”. ¿De qué se trata?
“Por ejemplo, ayer mismo hablaba con un tipo que había ido a la cumbre y decía que era el primer encuentro que hay de igualdad; está la vendedora de Patronato, el tipo que trabaja en carpintería, que igual pone sus luquitas y una mina del barrio alto. Él dijo que el nunca había cantado la canción nacional como la cantó ahí. Yo pedí que para la canción nacional levantaran los pañuelos. Fueron no se cuántas personas que cantaron la canción al ritmo de bolero –porque el guitarrista era un músico de boleros de Valparaíso- y se produjo una cosa bastante emocionante para todos”.

-¿Cómo es el buen carrete guachaca?
“Cuando hacemos las cumbres tenemos lo que llamamos ‘el DJ Pebre’, que es esta cosa de poner música que se la sabe todo el mundo. Entonces, entre artista y artista, colocamos música, cumbias clásicas, y se va produciendo esa cosa de bailar y tomarse su copetito, compartir en igualdad”.

-¿Cuál es tu vicio privado?
“Colecciono botellitas chicas de trago. Las he traído de la mitad del mundo, pero no tengo donde ponerlas. He regalado varias por eso”.

-¿Y conservan el trago original?
“No, si a estas cosas le puedes poner color. Es que con el tiempo se van yendo, pero uno le pone tecito no más”.
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