EMDR, la terapia psicológica que sana con el movimiento de ojos

Es recomendada para abordar traumas, fobias y ansiedades e integra además distintos enfoque terapéuticos tradicionales.

21 de Junio de 2013 | 11:52 | Por Francisca Vargas V.
 El modelo psicoterapéutico EMDR, cuyas siglas aluden a “desensibilización y reprocesamiento por el movimiento ocular”, es especial y enigmático, en una primera instancia.

Pensar que lo que se denomina la “estimulación bilateral” que se hace a través del movimiento de los ojos, sonidos o, toques, ya sea en las rodillas, manos u hombros en forma alternada, y que lo realiza el terapeuta al paciente, sea lo que permita ir procesando experiencias dolorosas, suena a lo menos asombroso.

Aunque cueste creer es una terapia seria que consta de 8 fases y se usan protocolos específicos. En las primeras fases se recoge la historia y se prepara al paciente. En la siguiente fase, denominada de reprocesamiento, se abordan los eventos traumáticos y se realiza la “estimulación bilateral”, donde es el terapeuta quien elije cuidadosamente cuándo se hace y con qué objetivo.

Es que el EMDR en vez de centrarse solo en lo verbal, incorpora las sensaciones del cuerpo asociadas a las experiencias traumáticas.

María Eugenia Corbalán, psicóloga clínica infanto juvenil y terapeuta familiar, que realiza el EMDR (mariaeugenia@juegamas.cl ), explica que los tratamientos son más cortos que los tradicionales y que su uso más eficiente, es para sobreponerse a experiencias traumáticas, donde los efectos son duraderos y los cambios en la psicofisiología son profundos, incluso dice que muchas veces los pacientes cuentan que experimentan como algo “mágico”.

“Se sabe que para poder elaborar y procesar adecuadamente los traumas hay que considerar el cuerpo, que es donde queda registrada la experiencia”, denota.

Otra distinción que la define, es que el paciente es el protagonista de su propio proceso y es quien lleva el control de la terapia. El terapeuta solo es un acompañante y guía del proceso. “En este sentido el EMDR confía en la capacidad autocurativa que tienen las personas de sanarse a si mismas”, añade la psicóloga.

¿De qué se trata?

Una manera sencilla de explicarlo es con un ejemplo: El cuerpo está preparado para recibir y digerir toda la comida que uno consume. El sistema digestivo, en especial el estómago, se encarga de digerir el alimento, sacando los nutrientes que necesita para el cuerpo y deshaciéndose de lo que no le sirve.

Pero hay veces que nos excedemos y comemos más de la cuenta y el sistema colapsa, lo que nos trae dolores estomacales, nauseas, posibles vómitos o diarreas. Por lo tanto, el cuerpo no es capaz de digerir adecuadamente estos excesos.

“Lo mismo ocurre con el cerebro. Éste está preparado para ‘digerir’ todas las experiencias que vivimos en el día a día. Es un sistema extraordinario que clasifica y ordena todas nuestras vivencias en redes integradas de memoria y se deshace de lo que no le sirve”, aclara María Eugenia Corbalán.

Sin embargo, cuando se sufren experiencias muy fuertes que sobrepasan la capacidad del cerebro y éste no es capaz de digerirlas adecuadamente, es como si quedara una “pelota dura” dentro de la cabeza, que no está “digerida” ni procesada ni elaborada.

“Lo que contiene esta ‘pelota’ son emociones, pensamientos, imágenes y sensaciones físicas guardadas en forma disfuncional. Y lo que ocurre, es que en el presente, nos topamos con alguna situación o estímulo que se asemeje en algo a esa experiencia original, y se desencadenan los mismos síntomas, que muchas veces no tienen correlación con la experiencia actual que se está viviendo”, detalla la especialista.

Entonces, lo que hace el EMDR es ir a esa experiencia original, procesarla, desensibilizarla e integrarla al resto de las redes de memoria. Y una vez hecho esto, deja de ser una perturbación y la persona se va sanando.

Los tratamientos

La autora de este modelo es la psicóloga americana Francine Shapiro, quien lo creó tras descubrir de manera fortuito, el beneficio del movimiento ocular para el alivio de la perturbación emocional.

“Desde la primera publicación científica en 1987 y de manera progresiva hasta la actualidad, el modelo ha ido obteniendo un desarrollo cada vez más amplio y con mayor sistematización”.

Se han formado más de 100.000 terapeutas EMDR en más de 75 países y que los estudios de experiencias clínicas, de sus bases neurofisiológicas del trauma y el almacenamiento de los recuerdos, siguen avalando su eficacia.

En EMDR Chile certifican que el sistema funciona para personas que han sufrido accidentes, intervenciones quirúrgicas de alto impacto, asaltos, violaciones, experiencias de desastres naturales, etc.

También en fobias específicas, miedos, crisis de pánico o síntomas invalidantes que no tienen una explicación biológica, por ejemplo, los desmayos adolescentes.

En traumas más complejos, en que la persona ha estado expuesta a experiencias traumáticas más crónicas, como maltrato o abuso sexual intrafamiliar, el EMDR también es de gran ayuda para superarlos, aunque requiere mayor tiempo de tratamiento.

Lo interesante, comenta María Eugenia Corbalán, es que se ha descubierto que en la base de muchos cuadros o síntomas psiquiátricos hay experiencias de trauma no resueltas. Y que en la medida que se trabajen terapéuticamente estas experiencias, éstas se van superando así como la sintomatología actual.

Aunque no es recomendable para cuadros psiquiátricos de origen más biológico, como la esquizofrenia o bipolaridad, porque no hay suficiente experiencia que lo avale. La duración de los tratamientos de son muy variables. En los casos llamados más “puros” pueden durar entre 4 a 10 sesiones.

Pero en casos más complejos son varios meses o incluso años. Pese a ello, igualmente la duración es más corta que en otras terapias psicológicas. Además, se puede trabajar con niños donde el EMDR se integra con el juego, dibujos, arte, cuentos narrados, que es más propio del lenguaje de los niños.

Y lo destacable, apunta la experta, es que se pueden trabajar experiencias traumáticas pre verbales, es decir, antes que los niños sean capaces de hablarlo pero que aun así, el trauma queda registrado en su memoria y los perturba.
Comentaristas
Más me gusta
Más comentarios
Más seguidores