Patsy Loris: La periodista chilena que llegó a un cargo top en Univision

Vivió en Santiago hasta los 17 años; luego aterrizó en Florida y se fascinó con la televisión. Su carrera como productora en terreno la hizo conocer el mundo, pero hoy, de vicepresidenta de noticias, tiene a cargo los más importantes noticieros de la cadena.

11 de Julio de 2013 | 08:11 | Por María José Errázuriz L.
Sus padres siempre, siempre quisieron emigrar a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades, y lo lograron en 1980, cuando les dieron la residencia. Las expectativas eran altas y en cierta forma, alimentadas por parientes que ya vivían en el país del norte.

Patsy Loris (48) tenía sólo 17 años cuando se instaló en Fort Lauderdale junto a sus tres hermanos. Atrás quedaron Santiago, sus amigos y colegio, y un mundo de desafíos, partiendo por el inglés, se le presentó sin que ella tuviera mucho que decir.

La aventura tuvo sus frutos: hoy está casada con un colombiano, tiene dos pequeños hijos de 10 y 7 años y hace muy pocas semanas fue nombrada vicepresidenta de la división de noticias de la cadena Univision.

Desde ese puesto tiene bajo su responsabilidad los noticieros vespertinos y nocturnos, los segmentos de noticias del popular programa “Despierta América” y ahora, la definición de toda la programación para un canal –que junto con ABC- van a lanzar por cable llamado Fusion.

Patsy terminó sus estudios secundarios en Florida, a la par de que aprendía a la carrera el idioma, y luego entró a estudiar periodismo en la Florida International University.

-¿Cómo fue ese aterrizaje?
(Se ríe) “Fue súper triste porque uno no se quiere ir; tiene toda una vida de adolescente en Chile y de repente, tienes que dejar a grandes amigos, con los que se creció, para emprender algo desconocido”.

-¿Y sabías algo de inglés?
“Sabía muy poco. No sé si a esa edad uno cree que eso es una presión, pero efectivamente si era un obstáculo. Llegué a un lugar donde, en ese entonces, muy pocos hablaban español, a la diferencia de hoy. Hoy somos 52 millones de hispanos en EE.UU., pero cuando yo llegué éramos sólo 15 millones. Mi inglés era ‘hello, how are you’ y tuve que aprender rápido”.

-Con esa desventaja, ¿estudiar periodismo debe haber sido un gran desafío?
“Es que cuando uno es joven, es fácil aprender otros idiomas. Mientras uno se aplique, lea mucho y se mueva en lugares donde todos hablan inglés, es imposible no aprender. Te ves forzada; quieras o no lo vas a hablar”.

Recuerda que su primer objetivo fue estudiar para ser astronauta, pero los cursos de matemáticas se le hicieron difíciles. En eso estaba cuando vio en un diario mural de la universidad un curso para principiantes de radio y televisión que le llamó la atención.

“Cuando ya estaba imbuida en estas clases de imágenes, descubrí que tenía una vocación más social que se tradujo en querer informar a los demás”, dice. Así las cosas, derivó al periodismo con un norte claro: televisión, aunque tomó cursos de prensa escrita.

-Supongo que tu carrera ha sido como la de todos los principiantes. Desde el puesto más bajo, acá decimos ‘sirviendo café’, hasta llegar a dónde estás.
“Sí, partí en un canal local en español, en 1985, trabajando en los noticieros locales, que junto a otras estaciones hermanas se encadenan para hacer noticieros nacionales. Me dieron el cargo de asistente de producción y en 1989 me fui a Univison.
“No servía café (se ríe), pero me tocaba cortar los cables que llegaban al teletipo. Le tenía que cambiar el papel y la tinta al aparato; tenía que dividir cada noticia en nacionales, deportes, internacionales y así. ¡Qué bueno que ya existen las computadoras!”

-Ya en Univision, ¿te sentiste huérfana? ¿Habían otros chilenos?
“En redacción no, no había ningún otro, pero en la cadena ya estaba Mario Kreutzberger, que había sido llevado por Joaquín Blaya; también estaba el productor Marcelo Amunátegui y después llegó Eduardo Fuentes, y ellos eran mis puntos de referencia”.

-¿Cuándo dejaste la producción para reportear?
“No, yo nunca he estado frente a las cámaras; partí de asistente y de ahí productora, senior y executive producer hasta llegar a ser directora de noticias. Alguna vez tuve que hacer una que otra presentación cuando se presentó una noticia urgente, pero mi carrera fue como productora de campo por lo que recorrí el mundo cubriendo historias como la caída del Muro de Berlín, huracanes en Centroamérica, la desintegración de la URSS, el atentado a las Torres Gemelas y entrevistas a varios Presidentes. Trabajé sólo con los presentadores que salen a terreno como Jorge Ramos”.

-¿Nunca te llamó la atención ser reportera?
“Al principio sí, como a todo el mundo, pero después me di cuenta que detrás de las cámaras es donde se toman las decisiones importantes. Lo comprendí bien al inicio de mi carrera; es ahí donde se toman las decisiones editoriales, se armar grupos, se contrata gente, se decide qué va o no”.

-En tu carrera has ganado varios premios; dos Emmys nacionales y el Walter Cronkite a la Excelencia en Periodismo Político Televisivo, entre otros. ¿Cuál es el más significativo para ti?
“Lo han sido todos; de hecho cuando gané el Emmy en El Mercurio hicieron un artículo. Pero el Edward R. Murrow Award lo recibimos por el huracán Mitch, uno de los más mortales en Centroamérica. En esa oportunidad nos desplazamos a Honduras y Nicaragua y teníamos que informar a los hispanos que viven en EE.UU. de lo que había pasado en sus tierras y fue muy duro, terrible, demasiado triste… el premio fue en honor a todos los que murieron”.

-¿En alguna cobertura te sentiste en peligro?
“En una oportunidad fuimos a Colombia con Jorge Ramos a hacer entrevistas y recibimos un amenaza de muerte por lo que nos tuvimos que esconder; el gobierno nos dio protección y nos tuvieron que sacar escondidos de Bogotá como si fuera una película de espionaje. Nos subieron al primer avión de American Airlines y nos mandaron de vuelta. Pero en realidad eso lo viven todos los periodistas, tú, yo o cualquiera que ejerce esta profesión”.

-¿Y en algún momento te sentiste discriminada por ser latina o por ser mujer?
“Por ser mujer no. Ahora, cuando comencé mi carrera el idioma fue una barrera; buscamos fuentes en el gobierno que hablaran español y no las encontrábamos fácilmente. Hace 25 años no sabían que era Univision, pero ahora somos una poderosa fuerza y le ganamos a las principales cadenas de EE.UU.”.

Patsy dice sentirse muy orgullosa de ser chilena, pero también se siente norteamericana. Precisamente a la generación que ella representa, hispanos que llevan años en EE.UU., está dirigido el canal de cable Fusion que será en inglés. “Es para una audiencia que se comunica en inglés, pero sus raíces o las de sus padres están en América Latina”, dice.

-Viendo tu trayectoria, ¿eres un ejemplo del sueño americano?
“En principio te digo que sí, donde el sueño es querer tener un buen trabajo, que no te falte nada y ser feliz; pero el sueño americano ha ido cambiando con los años y ahora cada uno tiene el propio. El mío hoy es sentirme realizada como mamá y profesional y hacer que los hispanos tengan una visión completa del mundo”.

-¿Qué echas de menos de Chile?
“Tengo tíos y primos. La última vez que fui fue hace dos años, pero ellos también viajan para acá. Uno echa de menos a la familia y la comida, a pesar de que aquí hay buenos restoranes de comida típica de allá… y cuando debo escoger en el supermercado fruta, prefiero la chilena por la de California (se ríe de nuevo)”.

-¿En tu horizonte, está la posibilidad de retornar?
“Uno nunca puede decir que no, pero mi vida ya está hecha aquí”.
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