Italo Passalacqua: “Mi pareja sufrió más de la cuenta”

A poco más de un mes de retomar su trabajo en Chilevisión, luego de siete fuera de pantalla, el periodista cuenta todas las dificultades que tuvo su pareja, Patricio, mientras él estaba convaleciente y se muestra a favor del matrimonio igualitario.

02 de Diciembre de 2014 | 16:00 | Por Ángela Tapia Fariña, Emol.
José Alvujar, El Mercurio.
“Aprendí que en un segundo te puede cambiar la vida.  Y aunque sé que me pude haber muerto, también sé que difícilmente voy a ser el mismo de antes”. A sus 69 años, Italo Passalacqua ha debido recomenzar varios procesos de nuevo; aprender a caminar, a tragar, hablar o abrocharse la camisa. Pero lejos de lo que se podía esperar a su edad, ha tenido una rápida recuperación, luego del grave accidente que lo tuvo al borde de la muerte en abril pasado.

“Solo sentí el chancacazo y me fui a negro. Nunca vi a la señora que me chocó”, recuerda mientras se toma un café. Llegó hasta una sala de Chilevisión en silla de ruedas, y empujado por Patricio, su pareja desde hace más de 30 años y con quien comparte una larga vida hogareña, además del cuidado de sus perros.

Después del golpe recibido a su auto ese 7 de abril, Italo no se acuerda de nada más. Apenas tiene imágenes borrosas de un doctor diciéndole que respondiera que sí o no, pestañando una y dos veces, correspondientemente. Su siguiente recuerdo es haber despertado en cuidados intermedios. No sabía por qué estaba ahí, ni que le habían reconstruido el brazo izquierdo y operado la columna. Tampoco entendía por qué la gente que lo visitaba le decía que estaba mejor que la semana anterior.

“Yo pensaba que llevaba una noche ahí. Después supe que pasé todo abril en coma inducido. Lo más angustiante era no saber qué había pasado ni por qué estaba así. No podía mover el lado izquierdo y así estuve dos meses. Mientras, me pasaba mil películas, que me iba a quedar así para siempre… Y los diagnósticos eran todos horrorosos. Decían que iba a quedar medio tontito, que intelectualmente y físicamente no volvería a ser el mismo”, dice el hombre que ya lleva más de un mes reintegrado a sus labores como panelista de “SQP” y con sus comentarios de espectáculos en el “Chilevisión Noticias”.

A veces se detiene y mira al “Pato”, como si al verlo se le vinieran más recuerdos a la cabeza. “Dicen que la recuperación ha sido súper rápida, pero yo encuentro que va lenta. Me gustaría que ya mañana pudiera ser el mismo de antes del accidente”, confiesa.

-¿Qué se aprende de esto que has vivido?
“Varias cosas. Primero, ver que gente que creías amigos, pero no tanto, se desviven por ti y se portan muy bien. Llegaron incluso a ofrecerle plata al Pato para salir de apuros. Pero también se aprende que hay mucha gente que dice que son amigos tuyos y no lo son.  En momentos así, conoces realmente a la gente, a los que son blablá y a los que son de verdad, y eso siempre es bueno”.

-¿Y en cuanto a ti?
“Eso creo que lo voy a descubrir más adelante. Yo soy muy cristiano, rezo todos los días y creo que por algo me debe haber pasado esto y algo me quieren decir. No sé si es por eso que me dicen que soy muy trabajólico y que me tengo que tomar las cosas con más calma. Yo no estoy muy convencido con eso, porque y creo fuertemente en lo espiritual y que uno tiene que ofrecerle al resto lo máximo que tú puedas. Y eso solo se logra con trabajo”.

-Ok, muy cristiano, ¿pero no tuviste momentos de rabia cuando te viste sin poder moverte?
“No, y ahí ayudó el ser cristiano. Yo siempre estuve consciente de que a mí me podía pasar cualquier cosa, como a todo el mundo. No sé si me esperaba algo de estas dimensiones, pero nunca tuve rabia; tuve sensaciones como miedo, angustia, sentirme un viejo de mierda, con una impotencia tremenda, porque quería hacer algo y no podía. Pero a cualquiera le puede pasar esto, y creo que uno aprende con eso, que el ser humano es muy limitado, frágil, y que si te crees la muerte estás muy equivocado”.

-¿Cambian los objetivos de vida después de esto?
“Obviamente, uno quiere estar más con los de uno, con los que te respondieron bien. De momento, mi objetivo es recuperarme. Todo lo demás pasa un poco a segundo plano. Uno vive el día a día pasándolo bien y de repente te pasan cosas como ésta. Ahora ya no puedo ni tomar trago por los remedios. El otro día no más, en un matrimonio, me tomé un traguito, sí; un pisco sour. No me hizo nada. En esa fiesta eché de menos poder bailar. ¡Me encanta! Y como soy bien revoltoso, siento mucho no poder pararme cuando quiera sin hacer el medio show, afirmándome de todas partes. El no poder hacerlo espontáneamente me choca un poco, pero son cuestiones secundarias; es más importante que pueda estar aquí, que mi cabeza esté bien y que no esté haciendo el loco, dando jugo”.

-En varias entrevistas has contado el apoyo que el Pato ha sido para ti en estos momentos.
“Es que se aumentó el Pato por siete ahora. Para él ha sido horrible, porque no solo tiene que estar a cargo de la casa y de los perros… Mira, este ha sido un año realmente fatal para nosotros. El Pato hace poco chocó también. Un gallo se pasó un disco pare y el auto del Pato quedó pérdida total. Imagínate que hubiéramos hecho si quedaba como yo. Todo nos ha salido mal, pero seguimos juntos, seguimos viviendo juntos, con nuestros perros”.

-Se te ha visto llevado de tus ideas en televisión. ¿Con esto te has puesto más conciliador?
“No (Pato niega con la cabeza). De hecho, en la clínica, lo primero que hice fue retarlo porque no estaba ahí cuando yo desperté. Es que lo único que quería era verlo y no estaba. Pero después supe que al principio, al Pato no lo dejaban entrar y lo pasó pésimo. Esta cuestión de vivir en pareja… Los carabineros ni siquiera le dijeron a qué hospital me habían llevado ni qué me había pasado y después no lo dejaban entrar a la pieza”.
Pato: “Aunque viviéramos 30 años juntos yo no tenía el derecho de saber qué le había pasado ni dónde estaba, y mucho menos de tomar decisiones, de qué hacer y qué no”.
Italo: “Y al final, los derechos pueden pasar para un familiar que ni te conoce; gente que ves para los puros bautizos o velorios”.

-¿Les hizo falta que se concretaran proyectos como el AVP?
Pato: “No, estas cosas te las evitas con el matrimonio igualitario. El AVP es un chiste. ¿Por qué yo tengo que ser diferente? Si yo choco en un disco pare, no voy a recibir un trato diferente por parte de la ley; soy igual a todos. También pago impuestos y tengo obligaciones, pero cuando se trata de derechos, tengo menos que el resto. No tengo derecho a casarme, no tengo derecho a formar una familia, no puedo adoptar hijos, no puedo optar para un crédito familiar… Un matrimonio igualitario me daría los mismos derechos”.

-Derechos como saber dónde está el hombre con el que vives hace más de 30 años, por ejemplo.
Pato: “¡Claro! Yo llamé a un montón de gente, porque me avisaron que Italo había tenido un accidente, pero nadie me daba una respuesta correcta. Me decían que estaba en San Carlos de Apoquindo, que estaba detenido en la comisaría de Ñuñoa, que no le había pasado nada. Llegué donde los carabineros y no me quisieron dar información porque no era familiar. ¿No importa que yo viva hace 30 años con él?, les pregunté. Y me dijeron: ‘No, no importa’. Simplemente no me lo podían decir porque ése es su reglamento. Después yo no podía entrar ni a las cuentas del banco, tenía la casa parada. En esos momentos, este caballero estaba a un hilito de morir, y ahí se habrían venido todos los conflictos legales. Al otro día me podían echar de la casa si querían”.
Italo: “Es súper injusto todo. El Pato sufrió más de la cuenta”.

-Qué pesadilla todo…
“Pero lo importante es estar unidos. Con el Pato nos dimos cuenta en qué país estamos, así que hoy nos hemos preocupado de advertirle a la gente que conocemos que tomen medidas, que firmen poderes en caso de… Nunca sabes cuándo vas a necesitarlos”.

-¿Cuál es tu vicio privado?
“Me encantan las carreras de caballo y no he podido ir desde que tuve el accidente. Las hecho bien de menos porque yo me relajo mucho en las carreras, lo paso muy bien y me olvido de los problemas. Pero ahora me conformo con verlas en televisión. También me gustaba ir al casino a jugar a las maquinitas. Eso también lo echo de menos, hacer cosas simples, entretenidas”.

-¿Les ha cambiado mucho la rutina?
“No mucho (Pato asiente con la cabeza). Yo sé que él se enoja, pero para mí es fundamental la pega, es una cosa espiritual”.

-Les vendrían bien unas vacaciones, entonces…
Pato:
“No, porque el señor quiere trabajar”.
Italo: “No, pero tenemos la posibilidad de irnos a una parcela en Mantagua”.
Pato: “Pero él quiere seguir trabajando porque viene el Festival de Viña”.
Italo: (ríe).
Pato: “Pero es complicado el tema. Al palco de periodistas de la Quinta no se puede entrar con silla de ruedas”.
Italo: “¡Pero para febrero ya voy a estar caminando! Dios dirá”.
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