Ciberbullying: Matonaje más allá de la sala de clases

El antiguo y conocido matonaje escolar evolucionó de la mano de las tecnologías de la comunicación. Las redes sociales son los nuevos patios, rincones y pasillos donde los jóvenes pueden sufrir el acoso y el maltrato de sus pares. La Revista Viernes investigó este fenómeno que todos los padres deberían conocer y reconocer.

31 de Julio de 2015 | 15:36 | Por Natalia Ramos, Revista Viernes
SANTIAGO.- Hace poco más de un mes, los representantes chilenos de la agencia Prolam Y&R consiguieron un récord inédito en la premiación más importante del mundo publicitario: se llevaron cuatro leones
de oro en el Festival Internacional de la Creatividad Cannes Lions, por la campaña "Un disparo es suficiente", realizada para UNICEF.

El concepto es simple pero directo. Cuatro niños enfrentan a otro, que está evidentemente en una posición adversa. Por ser gordo, por ser nerd o por ser raro, en un camarín, en un casino o en una cancha de básquetbol.

La amenaza es la misma: lo enfrentan y, con sus brazos extendidos, intimidan a la víctima con un celular que brilla en medio de la sombría toma en blanco y negro, que remite a escenas de fusilamiento, o a las de la categoría de guerra de Wordpress Photo. Con la frase Un disparo es suficiente, se conectan las tres imágenes que fueron parte de la campaña contra el ciberbullying.

“Cuando trabajamos el concepto, nos dimos cuenta que el bullying como lo conocíamos ya no es el tema. Los niños tienen tanto acceso a internet, y manejan tantos contenidos, que no se dan cuenta de que sólo basta un click para arruinarle la vida a un compañero, victimizándolo por redes sociales”, dice Álvaro Becker, creador de la campaña junto a Francisco Cavada.

La lista de archivos audiovisuales que involucran a adolescentes en situaciones de agresión y burlas es tan larga como variada. Así, el bullying que tradicionalmente se conocía como el matonaje, el hostigamiento cara a cara ante los compañeros, las amenazas o el “te esperamos a la salida”, también tomó forma de mensajes en grupos de chat masivos, imàgenes avergonzantes en redes sociales o clics de “me gusta” en fotos y videos ofensivos. ¿La diferencia? En su formato online el hostigamiento se vuelve omnipresente, y permite incluso agresiones anónimas. Ya ni siquiera es necesario estar frente a quien se molesta, y la víctima puede revivir una y otra vez la humillación gracias al registro que queda de la burla y la masificación que alcanza por las redes sociales.

VENGANZA POR CELOS

Novena Región, 20 de junio de 2014. La insistencia le pareció extraña. Le había llegado una invitación por Facebook y, además, la chica que la invitaba le había preguntado varias veces si iría a la cita a un sector alejado de la ciudad. Carolina (de 13 años pero con nombre ficticio para proteger su identidad, igual que el resto de las historias contadas en este reportaje) salió de clases y pasó por su casa para cambiarse de ropa y buscar un poco de plata. En este trayecto recibió otra señal de alerta: una amiga, que había sido agredida semanas antes en una pelea, le dijo que no fuera, porque iba a correr la misma suerte. Carolina no hizo caso, pero cuando llegó al encuentro se dio cuenta de que las cosas no terminarían bien.

El resto de esta historia quedó registrada en un video de poco más de dos minutos, divulgado a través de las redes sociales, y que hasta hoy se puede encontrar en diversos portales de internet. Carolina es arrastrada por el suelo, zamarreada y golpeada por una compañera de colegio de 17 años, a vista y paciencia de un grupo de adolescentes que toman palco en la furiosa golpiza. No intervienen, pero sí graban cada segundo de la escena con un celular. En las imágenes se escucha cómo Carolina llora y le ruega a la agresora que pare, sin éxito y sin lograr que ninguno de los espectadores frene la pelea, motivada por un problema amoroso.

Este caso, que fue de connotación pública, ilustra un aumento de casos de ciberbullying, tendencia que también ha sido advertida en la Superintendencia de Educación, el organismo a cargo de recibir denuncias y evaluar las acciones tomadas por los establecimientos educacionales. Desde su formación en 2012, este organismo tipificaba todas las denuncias bajo el paraguas del bullying, pero en 2014 esta situación cambió. “El ciberbullying es un fenómeno emergente y en alza en las escuelas. Esta situación nos llevó a crear esta categoría en las denuncias, luego de detectar un aumento de estas presentaciones por parte de niños y jóvenes que se veían afectados por la difusión de rumores, insultos e imágenes descalificatorias a través de Facebook, Twitter, WhatsApp, Youtube e internet”, comenta el superintendente Alexis Ramírez.

El año pasado, este organismo recibió 86 denuncias por ciberbullying, de las cuales 16 derivaron en procesos administrativos. Catorce fueron sancionadas en primera instancia y dos están en proceso. Este año, hasta junio se habían ingresado 47 casos. Ningún colegio ha sido efectivamente sancionado aún, pero la pena que podría caerles encima es un castigo económico: multas de entre 2,2 y 22 millones de pesos.

Las cifras de la Superintendencia son la única referencia actual respecto de los casos de ciberbullying, ya que Carabineros, la Policía de Investigaciones y el Ministerio Público no consideran este término, sino que caratulan las denuncias como amenazas y agresión. A través de esa figura legal, el ciberbullying puede configurarse como delito, algo que muchos victimarios desconocen.

Si quieres saber más sobre el ciberbullyng, o leer algunos de los casos que abordó este reportaje, te invitamos a leerlo completo en la Revista Viernes.
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