El sueño nórdico: ¿Son los países del norte de Europa los más felices del mundo?

Ejemplares planes de educación y un envidiable apoyo del Estado para promover la natalidad y mantener la igualdad social, tienen los ojos del mundo puestos en los países nórdicos. Pero al parecer, el modelo resulta, aunque no asegura la felicidad de la gente.

17 de Diciembre de 2015 | 09:46 | Por Ángela Tapia Fariña, Emol.

SANTIAGO.- ¿Que los daneses trabajan solo 33 hrs. a la semana y tienen un mínimo de 5 semanas de vacaciones pagadas? ¿Qué Suecia, Noruega y Dinamarca ocupan los primeros puestos en igualdad social del mundo, mientras Chile destaca como el más desigual de la OCDE? ¿Qué los padres noruegos (hombres y mujeres) pueden pedir un permiso de paternidad cuando nacen sus hijos de 46 semanas con su sueldo íntegro? ¿Que en Finlandia, el mejor sistema educativo del mundo, no existen los colegios pagados, ni siquiera con cuota de incorporación?

Igualdad socioeconómica y de género, excelentes sistemas públicos de salud y educación, una ayuda tanto a madres como a padres, y un ambiente laboral único, hacen de la región nórdica (refiriéndonos a Dinamarca, Suecia, Noruega, Islandia y Finlandia), una de las zonas del mundo a la que los países que viven en la cuerda floja entre las crisis económicas y desigualdad social, miren con atención como modelos a seguir. Pero desde hace un tiempo ya, varios autores vienen mostrando una cara poco conocida –o menos difundida- de esos países, y que habla de altas tasas de suicidios, ingesta de antidepresivos y alcohol, y racismo. Es decir, el sistema parece justo, pero quizás no está asegurando la felicidad de la gente.

Eso fue lo que esta semana dio a conocer Eleanor Barraclough, especialista en cultura nórdica, que además de hacer un documental al respecto, relató parte de su experiencia a The Telegraph, desmintiendo los mitos que enaltecen a los países nórdicos como sociedades idílicas.

Deuda, armas, racismo y alcohol


Finlandia, la meca de la educación, es alabada por Barraclough, cuando se trata de políticas públicas hacia las familias. “La ayuda”, como indica, “es literalmente, desde la cuna hasta la tumba. Cada nuevo bebé cuenta con su propio paquete de ayuda por parte del gobierno, incluyendo pañales, ropa de nieve y hasta condones para los padres”. Sin embargo, en países como Dinamarca, la misma autora subraya las altas tasas de alcoholismo, violencia doméstica y depresión que se dan sobre todo, en la población joven.

De hecho, autores como el británico Michael Booth, escribió el año pasado para The Guardian una polémica columna acerca de lo mismo: derribar el mito de que el norte de Europa es perfecto.

Siguiendo con Dinamarca, país donde Booth vive con su esposa danesa, el autor menciona que se hacen llamar las personas más felices del mundo, aunque solo son superados por Islandia, en cuanto al país que más antidepresivos consume. “¿Por qué la puntuación de los daneses es tan alta en los estudios sobre felicidad? Bueno, tienen los más altos niveles de confianza y cohesión social (y) de acuerdo a la OCDE trabajan menos horas al año que el resto del mundo. Como resultado, la productividad es preocupantemente lenta”, señala Booth, agregando que por esto, los daneses tienen cuatro veces más alta la deuda privada que los italianos y que más de la mitad del país asegura que obtiene bienes y servicios del mercado negro.


En cuanto a Finlandia, Booth destaca que el país ocupa el tercer lugar mundial –por detrás de EE.UU. y Yemen- en posesión de armas, el primer lugar puesto del ranking de homicidios en Europa Occidental, que el alcohol es la principal causa de muerte en los hombres y que el país tiene el mayor número de suicidios de las naciones nórdicas.

Todo eso, sumado a la segregación que se haría entre inmigrantes y finlandeses cuando se trata de acoger alumnos en los colegios. Y mientras a Noruega lo describe como un país asocial –guardando avaramente el dinero ganado por su rico negocio del petróleo (mientras proclama “inconsecuentemente” proteger el medioambiente), de Suecia destaca ser uno de los 10 países que más armamento importa y que sus propios ciudadanos se describan a sí mismos como: envidiosos, cuadrados, deshonestos y xenófobos, aunque también (y contradictoriamente) honestos, amantes de la naturaleza, tranquilos y trabajadores.

"Leipäjono": La cola del pan


Mientras el mayor sistema educativo del mundo anuncia con bombo y platillo su futura medida de eliminar las asignaturas y dejar que los alumnos aprendan materias en base a proyectos, por esta parte del planeta admiramos asombrados esas reformas y otras, como la entrega de 800 euros al mes (cerca de $600.000) –sin cobro de impuestos y en reemplazo a algunos beneficios sociales- que el Estado finlandés planea dar a sus ciudadanos.

Extrañamente, y de forma casi paralela, se apoda al país la “nueva Grecia”, por una recesión de tres años que Juha Sipila –Primer ministro- ha intentado paliar a punta de recortes salariales, con las correspondientes huelgas y protestas. Y no solo eso, las filas del "leipäjono" (la cola del pan), como se le conoce al reparto gratuito de alimento –y que surgió en la peor crisis económica de Finlandia a principios de los 90- han crecido y hoy, de una población de 5,4 millones de habitantes, al menos 22 mil recurren a la beneficencia para comer.

A quienes han podido visitar y constatar “el sueño nórdico”, ¿qué de mito y realidad hay al respecto?

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