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De monje a modelo de lencería: La estrella transgénero que triunfa en Tailandia

Tras pasar 6 años en un monasterio Mimi Tao se atrevió a salir, perseguir su sueño y de paso, ayudar a su familia.

18 de Marzo de 2016 | 11:06 | Emol
SANTIAGO.- “Sabía que era una buena semilla, solo que estaba en el suelo equivocado”, con estas palabras, Mimi Tao bien puede resumir lo que significó su vida, antes de convertirse en lo que es hoy: una de las modelos más cotizadas de Tailandia.

El giro radical que ha tenido esta maniquí partió a los 12 años, cuando su familia, que vivía cómodamente y con sus creencias católicas, se arruinó financieramente, cargando a su espalda una pesada deuda, y envió a Tao a un monasterio para que se convirtiera en monje.
Cabe mencionar que en ese entonces, Tao se llamaba Phajaranat Nobantao, y era un niño.

Fueron seis años los que le tomaron a Mimi Tao para, atreverse a salir del monasterio y ser quien realmente quería ser; una mujer. Mientras tanto, con cuatro de sus amigos, también estudiantes para monje, se reunían en secreto para maquillarse o modelar las túnicas que tenían. “Lo máximo que podíamos hacer era ponernos talco en la cara, delinearnos los ojos con un lápiz, y a veces, ponernos pintalabios rojo”, contó Tao al Bangkok Post.

Pero el grupo de amigos fue más lejos y comenzó a tomar pastillas anticonceptivas, según ellos, como método para desarrollar busto. Y fue en plena automedicación que la mamá de Tao descubrió las intenciones del entonces estudiante a monje y amenazó con no volver a dirigirle la palabra si continuaba con este comportamiento.

Esto motivó a Tao a tomar una decisión drástica que cambiaría su vida para siempre: lucharía por ser quien quería ser y de paso, ayudaría a su madre a finiquitar la deuda financiera que por años arrastraba la familia.

Probó suerte en varios show de cabaret, hasta que se atrevió a acercarse a la supermodelo tailandesa Yui Phetkanha, una estrella de los años 90, para pedirle asesoramiento con el modelaje. No fue fácil. Le tomó doce intentos convencer Phetkanha para que accediera a darle tips cómo posar y caminar.

Luego de tres meses de preparación, Tao comenzó asistir a los castings, pero solía recibir siempre la misma respuesta: que era buena, pero que la sociedad tailandesa aún no estaba preparada para alguien como ella.
Sin perder las esperanzas, decidió ir a Singapur donde fue mejor aceptada y logró ganar reputación en el modelaje a través de shows y comerciales. El regreso a Tailandia sería más fácil. Lanzó su carrera como modelo y esto le permitió ayudar a su familia con una deuda que aún está pagando.

Del futuro, tao poco sabe. “Quizás vuelva a ser monje, no tengo nada más de qué preocuparme. A veces pienso que esa era la vida ideal para mí”.
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