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Psiquiatra repasa la problemática de las altas tasas de trastornos mentales en reos chilenos

Revista Viernes conversó con el alemán Adrián Mundt, acerca de la preocupante relación que existe en el país entre psiquiátricos y cárceles: a menor cantidad de camas disponibles en hospitales, aumenta el número de personas en la cárcel.

27 de Mayo de 2016 | 17:12 | Por Natalia Ramos Rojas, revista Viernes.
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Raúl Bravo, Las Últimas Noticias.
REVISTA VIERNES DE LA SEGUNDA

A través de sus estudios, el psiquiatra alemán y académico de la Facultad de Medicina de la UDP, Adrián Mundt, ha comprobado que gran parte de la población penal en Chile presenta graves problemas mentales y sin tratamientos. Peor aún, desde los años 90 hay una relación inversamente proporcional entre la baja disponibilidad de camas psiquiátricas y el aumento en el número de presos.

-¿Desde cuándo disminuyeron las camas para enfermos psiquiátricos en Chile?
En 1990 hubo una reunión convocada por la rama panamericana de la Organización Mundial de la Salud. Como las condiciones en los hospitales psiquiátricos eran muy malas, los países participantes se comprometieron a desarrollar una psiquiatría comunitaria para implementarla en los consultorios y deshospitalizar a la gente. Para los casos que requirieran de hospitalización, sería en períodos cortos y, preferentemente, en hospitales generales. Estas reformas se implementaron en Europa en los años 50, con la diferencia que comenzaron cuando las tasas de camas psiquiátricas eran mucho más altas que en Latinoamérica, y en un contexto en donde hubo más políticas sociales instaladas y mucho más acceso equitativo a los sistemas de salud pública, además de una red asistencial en psiquiatría comunitaria y ambulatoria mucho más fuerte.

-Estas reformas en Europa dieron paso a la hipótesis del psiquiatra británico Lionel Penrose, que planteó la relación inversa entre la baja cantidad de camas psiquiátricas disponibles y las altas tasas de presos. ¿Usted estudió si esta hipótesis se ajusta al caso latinoamericano?
Queríamos investigar si cuando baja la posibilidad de hospitalizar a la gente en camas psiquiátricas, aumentan o no las tasas de presos. Bueno, se cumplió en Sudamérica. Hicimos una investigación en seis países y descubrimos que hubo una asociación inversa significativa. Pero también está el caso de lo que pasa en un país desarrollado como Estados Unidos. Ellos tienen las tasas de presos más altas del mundo, tienen mucha desigualdad, poco cuidado social institucional y también han bajado las tasas de camas psiquiátricas drásticamente a partir de los años 50.

-Junto con estudiar la relación entre las camas psiquiátricas y las tasas de presos, ¿usted estudió los problemas mentales de la población carcelaria?
En Chile, en estas dos últimas décadas, se han casi duplicado las tasas de presos partiendo de un nivel mucho más alto que el nivel promedio en Europa, y más alto que el sudamericano. Cuando me interesé en este asunto hablé con una psiquiatra forense y me dijo que aquí no había psicóticos en el sistema penal. Entonces me pregunté cómo en Chile no hay psicóticos en las cárceles, si en los otros países los hay y con frecuencias mucho más altas que en la población general. Considerando esto y la literatura internacional sobre tasas de prevalencias de trastornos mentales en sistemas penales, planeamos este estudio y tomamos una muestra de los ingresos reiterados de los reos a las cárceles.

-¿Esto quiere decir que consideraron a gente que cae presa en más de una oportunidad?
Sí. Justamente los que entran y salen de distintos sistemas, lo que llaman la puerta giratoria. Son los de corta estadía en psiquiátricos o en cárceles. Esta gente es la que me interesa, no tanto los de larga estadía en la cárcel. Con esta metodología queríamos ver los problemas que ellos tienen en su ámbito natural: en las calles, en las poblaciones, en la comuna, y eso es en el contexto social de donde vienen.

-¿Con qué resultados se encontró?

Lee la entrevista completa en revista Viernes.
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