Bastan cinco minutos para que el cuerpo lo absorba: ¿Sabes cómo afecta el alcohol a tu cerebro?

Además de las consecuencias a corto plazo, la ingesta crónica de bebidas alcohólicas produce alteraciones de la memoria y de la personalidad, además de dañar el hígado y el cerebro. Una información importante de tomar en cuenta cuando las Fiestas Patrias están a la vuelta de la esquina.

10 de Septiembre de 2018 | 11:27 | Redactado por M. Francisca Prieto, Emol
LUN (archivo)
SANTIAGO.- Se acercan las Fiestas Patrias y con ellas varios días de celebraciones, en especial las de este año que contemplan un fin de semana XL. Chicha, vino, "terremotos" y cervezas son, entre otras, las bebidas típicas para brindar en esta época del año, cuyo consumo sin control puede tener indeseadas consecuencias.

Según cifras de Carabineros, durante las Fiestas Patrias de 2017, más de 660 personas fueron sorprendidas conduciendo en estado de ebriedad y 309 bajo la influencia del alcohol, lo que derivó en 76 accidentes de tránsito.

Claro, porque es sabido que el consumo de alcohol afecta el comportamiento de las personas, pero ¿sabes exactamente qué es lo que ocurre en el cerebro para que así sea? Mireya Balart, neuróloga de Clínica Vespucio, lo detalla a continuación.

"El alcohol interfiere en los procesos biológicos de los neurotransmisores que la persona necesita para reaccionar, procesar, moverse, mirar y pensar", explica de entrada la especialista.

De hecho -agrega-, solo se requieren cinco minutos, desde que se empieza a ingerir alcohol, para que el cuerpo absorba parte de esta sustancia. Según Balart, en esta primera etapa se genera un sentimiento de euforia, durante el cual las personas no son conscientes de las consecuencias que el trago tiene sobre el cerebro y sus funciones.

La especialista añade que el alcohol actúa como un anestésico que va deprimiendo el Sistema Nervioso Central y, a medida que aumenta el consumo, "los efectos son exponenciales, generando de un minuto para otro, lentitud motora y del procesamiento mental".

¿Qué ocurre en el cerebro?


Para visualizar este proceso, la neuróloga realiza la siguiente comparación, tomando como referencia a un hombre de aproximadamente 80 kg y utilizando dos bebidas típicas en especial en durante época: el vino y la cerveza.

- 2 vasos de vino (200 cc cada uno): tras ingerirlos, la persona ya está bajo la influencia alcohólica y tiene 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre. Ha perdido alrededor del 15% de su rendimiento visual y su audición también se ve afectada. Con estos sentidos comprometidos, ya no es capaz de estimar correctamente la velocidad, y es más susceptible a accidentarse o convertirse en el protagonista de un incidente.

"Este individuo cree que está siendo cuidadoso, cuando en realidad es más temeroso y el cerebro ya no está funcionando correctamente", advierte la neuróloga.

- 2 vasos de vino + una lata de cerveza: esta cantidad de bebida se traduce en 0,8 gramos de alcohol por litro en la sangre y la persona ya se encuentra en estado de ebriedad. La especialista detalla que en esta etapa la visión se vuelve periférica, por lo cual ya no se perciben los objetos que se aproximan por los costados. Asimismo, agrega que "el tiempo de reacción disminuye del 30 al 50% y el cuerpo empieza a luchar contra los desequilibrios".

- 1 botella de vino (750 cc): se puede decir que el sujeto ya se encuentra en etapa de intoxicación, lo que significa que tiene 1 gramo de alcohol por litro de sangre, y presenta claros trastornos en el habla, la capacidad de reacción, el equilibrio y la orientación.

"El trago se metaboliza principalmente en el hígado, pero también en los riñones y en la piel, por lo cual la embriaguez es completamente evidente para los que rodean a la persona, tanto por su forma de actuar como por el olor que emana", detalla la doctora.

En Chile, los accidentes representan la primera causa de mortalidad infantil en menores de 14 años, y un 20% de ellos son resultado del consumo de alcohol. "Dependiendo de la cantidad de alcohol, el cuerpo se demora de 8 a 9 horas en metabolizarlo. Por ello, el llamado es a tomar conciencia de los daños que genera el consumo excesivo, tanto para nosotros como para terceras personas", sostiene la especialista.

A largo plazo, la ingesta crónica de alcohol tiene consecuencias importantes reconocidas científicamente. "Produce alteraciones de la memoria, de la personalidad y en etapas más avanzadas genera daño hepático, daño cerebral difuso hasta incluso llegar a la demencia cerebral", concluye la neuróloga.
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