Madre de Greta Thunberg revela cómo la lucha contra el cambio climático ayudó a la joven a superar desórdenes alimenticios

Antes de comenzar a realizar sus huelgas escolares frente a las autoridades suecas, la adolescente no pasaba por un buen período respecto a su salud física, pero su nueva causa poco a poco la fue llevando a una rutina más sana.

25 de Febrero de 2020 | 09:34 | Redactado por María José Hermosilla, Emol
malena_ernman / Instagram
En un íntimo relato, la madre de la activista medioambiental sueca Greta Thunberg reveló nuevos detalles de la vida de su hija y la lucha por la que atravesó la joven desde sus 11 años, respecto a su diagnóstico de autismo, desórdenes alimenticios y las burlas de sus compañeros de colegio.

Malena Ernman describió en el libro sobre la familia Thunberg "Observer from our house is on fire", algunos de los episodios por los que atravesó la sueca y que, gracias a su nueva lucha contra el cambio climático, logró superar y convertirse en una de las mujeres de las que más se ha hablado en los últimos meses.

En el relato, la madre contó que cuando la joven tenía alrededor de 11 años, junto con Svante Thunberg -padre de la sueca- comenzaron a notar un cambio en su actitud. No solo ya no hablaba, sino que además había dejado de comer, reír y de tocar el piano. "Estaba desapareciendo lentamente en algún tipo de oscuridad", señaló Ernam, agregando que solo se alimentaba de un poco de arroz, palta y ñoquis.

En dos meses ya había perdido 10 kilos y sus padres estuvieron a solo pasos de ingresarla en un hospital debido a su preocupación por su estado de salud. Además, cuando la joven volvió a su colegio, Svante notó que estaba siendo objeto de burlas por parte de sus compañeros, según publicó The Guardian.

"Por favor come", le pedían a la joven, en un principio con calma, pero cada día que pasaba se iban preocupando más por Greta. Un día de desesperación, y mucha frustración, los padres le gritaron: "Come, tienes que comer, ¿no lo entiendes? De lo contrario te morirás".

Ese momento fue cuando la familia presenció el primer ataque de pánico de la activista. Ambos contaron que su hija gritó durante 40 minutos de una forma que no habían escuchado nunca. Intentaron abrazarla y calmarla, mientras le aseguraban que volvería a estar sana.

Durante varias semanas, la lucha de los padres continuó. El tema era sensible en la familia e intentaban hostigarla lo menos posible con las peticiones para que se alimentara.

Al tiempo, Thunbergo logró ganar algo de peso y los padres decidieron llevarla a una evaluación con psiquiatras. En estas, le diagnosticaron autismo de "alto funcionamiento" -algo que su madre describió como Asperger- además de un trastorno obsesivo compulsivo.


Crédito: Greta Thunberg / Instagram

El cambio climático y su nuevo interés


Después de su diagnóstico, Thunberg comenzó a interesarse por la crisis climática. El momento en el que decidió llevarlo como una causa propia fue después de que un profesor le mostrara durante una clase una película sobre la basura en los océanos, dejando en ella una intensa preocupación distinta a la de sus demás compañeros.

"Greta vio lo que el resto de nosotros no quería ver. Era como si ella pudiera ver las emisiones de CO2 con ojos descubiertos", comentó su madre.

En el verano de 2018, Thunberg llevó más allá sus pensamientos sobre los océanos y comenzó a realizar sus conocidas huelgas escolares los días viernes -las cuales se continúan realizando cada quinto día de la semana-, llevando pancartas para manifestarse frente a las oficinas de las autoridades suecas.


Crédito: Greta Thunberg / Instagram

Al ver el impacto que estaba generando con sus movilizaciones, su padre intentó persuadirla para que volviera a su casa, debido al desgaste emocional que le causaría la situación. Sin embargo, la joven se negó y al poco tiempo de esto su interés comenzó a tener un inesperado efecto en ella.

A los pocos días de comenzar con sus protestas, la activista conoció a un adherente de la organización animalista Greenpeace, quien le ofreció comer unos fideos tailandeses vegetarianos que traía en su bolso. "Ella tomó una pequeña porción. Después otra. Greta continuó comiendo, no solo probando, sino que llegando a consumir casi todo el plato", contó su madre.


Crédito: Greta Thunberg / Instagram
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