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Hidra, la isla griega, donde se prohíben los autos hace décadas: Conoce cómo se vive

Desde la década del 60' se implementó esta política que se mantiene hasta hoy. Así, los ciudadanos de este lugar, se movilizan a pie, en burros, mulas o carruajes tirados por caballos.

22 de Enero de 2024 | 12:42 | La Nación/ GDA Editado por Sofía Cereceda, Emol.
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La Nación/GDA
A dos horas en ferry del puerto del Pireo en Atenas, el más grande de Grecia, existe una isla de una superficie menor a los 50 kilómetros cuadrados y una población menor a los 2000 habitantes que cuenta con una gran particularidad. Y es que en Hidra, las cosas parecen haberse quedado paradas en el tiempo, ya que sus ciudadanos, los hidriotas, no se transportan en autos, sino a pie, en burros, mulas o carruajes tirados por caballos.

Esto no es casual ni reciente. La prohibición de vehículos motorizados se implementó en la década del 60' como una política de estado y como parte de un esfuerzo conjunto de las autoridades locales y de la comunidad de la isla para preservar su encanto tradicional, sus paisajes naturales y su aire limpio. También se tomó esta medida con el fin de mantener la tranquilidad de la atmósfera y de promover un tipo de turismo de baja escala y sostenible.

Salvo los camiones de basura, los bomberos y las ambulancias, ningún vehículo está permitido en la isla. Eso sí, en el agua el servicio de ferry funciona y también hay taxis acuáticos.

Taxis acuáticos, uno de los vehículos motorizados permitidos en la isla. Crédito: La Nación/GDA.

Dado que la ciudad está construida sobre colinas empinadas, los burros y las mulas son el medio de transporte por excelencia para subir los escalones y estrechos callejones. Así, el ruido de las bocinas -a menudo identificado en las ciudades como contaminación sonora- se reemplaza por el ruido de las patas de estos animales chocando sobre las calles adoquinadas.

Las personas se transportan a caballo y burros. Crédito: La Nación/GDA.

Una vida sin motores

A simple vista Hidra no se diferencia demasiado del resto de las islas vecinas. Se mantiene la premisa de edificios bajos con fachadas de un blanco combinado con tejados bermellón de arcilla y un olor a jazmines en las calles que hace que todo se vea a través de un prisma perfumado. La naturaleza, por su parte, aporta un buen número de playas y de acantilados.

El turismo, naturalmente, es el motor económico del lugar; y no extraña encontrarse con que muchos de los hidriotas que la habitan no nacieron, sino que decidieron construir un hogar en sus orillas. Harriet Jarman es solo uno de estos casos.

"Es una isla que te transporta al pasado", dijo la mujer que hoy es propietaria de Harriet’s Hydra Horses, una empresa de excursiones a caballo de la isla, en conversación con CNN. "Todo el transporte en esta isla se hace con caballos o mulas. Como no hay autos, la vida de absolutamente todos es notablemente más tranquila", agregó.

Además de ser tranquila, la vida sin tráfico vehicular es más sana y más segura. Al librarse de los autos, se reducen significativamente las emisiones de gases contaminantes y partículas finas en el aire, mejorando la calidad, cosa que a su vez reduce el riesgo de problemas respiratorios, alergias y otro tipo de afecciones relacionadas.

Por otro lado, la anulación del tráfico vehicular contribuye a un entorno más silencioso, despejado y relajado. Considerando que la exposición constante al ruido aumenta el estrés crónico, el riesgo de enfermedades cardiovasculares, ataca el sistema inmune y empeora la calidad de sueño, podría decirse que un ritmo de vida libre de tráfico colabora a la mejora general del bienestar mental humano.

En línea con este último punto está la promoción de la actividad física, ya que con menos vehículos para transportarse, las personas no tienen otra alternativa que optar por caminar o andar en bicicleta, aspecto que fomenta un estilo de vida activo.

Pero, por sobre todas las cosas, la carencia de tráfico vehicular garantiza la seguridad vial. La prohibición de autos hace que las calles sean más seguras tanto para peatones como ciclistas, reduciendo así el riesgo de accidentes.

La isla Hidra de Grecia. Crédito: La Nación/GDA.

Atractivo para artistas y figuras políticas

Aunque la prohibición del desplazamiento en auto, tuvo originalmente un aspecto al menos parcialmente práctico, con el tiempo la decisión se arraigó en la impronta cultural de la isla. Así, los burros, caballos y mulas se convirtieron en integrantes fundamentales de la construcción de la identidad de este lugar. "Acá todo el mundo vive de sus animales", explicó Jarman. "Son nuestros autos y nuestras manos, lo transportan todo, desde materiales de construcción y muebles hasta equipaje, compras y a nosotros".

Además de ser un lugar muy turístico, con su originalidad la isla desarrolló un atractivo especial para artistas y figuras influyentes de la política. Ejemplos hay varios, y entre ellos están: La actriz italiana, Sofia Loren, la visitó por primera vez en 1957 durante el rodaje de la película llamada "Boy on a Dolphin" ("La estatua desnuda"). En tanto, Leonard Cohen, músico y poeta canadiense habitó Hidra en la década de 1960 y le sirvió de escenario para crear su pieza musical "Bird on a Wire". Jacqueline Kennedy Onassis, la ex primera dama de Estados Unidos también estuvo en el paraíso en la década de los 60'.

En tanto, Henry Miller, el escritor y poeta estadounidense pasó un tiempo en la isla en la década del 1930 y escribió sobre sus experiencias en el lugar. "Hidra es una isla rocosa y su población, compuesta casi exclusivamente por marineros, está disminuyendo rápidamente", escribió Miller en su libro de viajes llamado "El Coloso de Maroussi", en donde describió a Hidra como "estéticamente perfecta" en su tranquila gloria de blanco y azul.

Michael Lawrence, el pintor estadounidense también se mudó a la isla en la década de los 60, y señaló que vivir en este tipo de isla fomenta la creación artística. "Estar en Hidra ayuda al notablemente al proceso creativo del artista, porque te ralentiza".
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