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Hewitt: número 1 y maestro

El tenista australiano lo ganó todo esta semana: logró arrebatarle el primer lugar en la carrera de Campeones al brasileño Gustavo Kuerten y, además, se quedó con el título del Masters de Sydney, al vencer en la final al francés Sebastien Grosjean, séptimo preclasificado, por 6-3, 6-3 y 6-4.

18 de Noviembre de 2001 | 08:37 | DPA
SYDNEY.- El australiano Lleyton Hewitt, número uno del mundo, se consagró campeón de la Copa Masters de tenis, al derrotar esta tarde (local) en Sydney al francés Sebastien Grosjean, séptimo preclasificado, por 6-3, 6-3 y 6-4, en 1:55 horas de juego.

Hewitt, segundo favorito, cerró así una sensacional semana en su carrera: el viernes desplazó al brasileño Gustavo Kuerten de la cima de la “Carrera de Campeones” y se convirtió en el tenista más joven de la historia (20 años y ocho meses) que termina una temporada como número uno del mundo desde el inicio de los rankings ATP (1973).

El tenista de Adelaida ganó el Masters en forma invicta, embolsó 1,52 millones de dólares en premios y 150 puntos para la “Carrera”, y entró en los libros de estadísticas como el primer australiano que obtiene el título en un torneo de cierre de temporada.

Hewitt también se lleva la satisfacción de haber batido dos veces en el torneo a Grosjean (lo enfrentó además en la jornada inaugural), que será uno de sus rivales en la final de la Copa Davis entre Australia y Francia, dentro de dos semanas, en Melbourne. El jugador anfitrión estiró a 5-2 su récord de victorias frente al francés de 23 años.

Piernas veloces, buen saque, mejor devolución, potencia con su drive y con su revés, y mucha resistencia para largos peloteos desde la base son las características que llevaron al aguerrido Hewitt hasta la cima del ranking. Y hoy las sacó a relucir ante Grosjean, que se había metido en el torneo a último momento, tras ganar el Masters Series de París, y sorprendió al alcanzar la final.

En la primera manga, el “aussie” quebró tres veces, en el tercer (2-1), el quinto (4-1) y el noveno game (6-3) para llevarse el set en apenas 31 minutos, en un preanuncio de que no habría necesidad de llegar a los cinco sets. Grosjean, que sólo rompió en el sexto juego (6-2), perdía seguridad en su tenis a medida que aumentaba el número de sus errores no forzados.

El segundo set se resolvió por igual marcador para Hewitt, en 38 minutos, luego de quebrar el servicio para el 4-2, pero en el tercero una leve recuperación en el juego de Grosjean (especialmente en sus golpes de derecha) alargó un poco más la expectativa.

Ambos conservaron sus saques en los primeros ocho juegos, con Grosjean salvando dos break points en el séptimo game y Hewitt otro en el octavo. Pero el siguiente juego definiría la historia: el anfitrión aprovechó su segundo break point para ponerse 5-4 y enseguida sirvió para partido.

Cuando la última bola de Grosjean se fue larga, Hewitt se tiró de espaldas al suelo, apretó ambos puños y gritó toda su alegría, mientras el estadio SuperDome le brindaba una conmovedora ovación como tributo a su tenis gigantesco y como confirmación de su idolatría en toda Australia.