Eurocopa: El milagro griego de Otto Rehhagel

El entrenador germano ha convertido a la selección helénica en la gran sorpresa de la competencia europea. Derrotaron a Portugal en el debut y ayer eliminaron a Francia.

26 de Junio de 2004 | 09:44 | DPA
HAMBURGO.- Es el hombre del "milagro", y todos quieren saber cómo lo logra. Las verdades futbolísticas de Otto Rehhagel suenan anticuadas y "muy alemanas", incompatibles para un fútbol ajeno a la Bundesliga. Sin embargo, todas las teorías se vienen abajo cuando se observa su éxito con Grecia.

Disciplina, voluntad, lucha, lealtad y subordinación total ante el entrenador son los valores que fueron forjando una exitosa trayectoria de Rehhagel en el fútbol alemán.

Con esos principios ganó tres campeonatos y tres copas nacionales, una Copa de la UEFA y una Recopa europea, con clubes como Bayern Múnich, Werder Bremen y Kaiserslautern.

El mismo se autodefinió como "un dictador democrático" a la hora de dirigir a sus jugadores, y cuando en 2001 aceptó el sorpresivo llamado para hacerse cargo de la selección de Grecia, no fueron pocos los que auguraron un pronto fracaso de la "ottocracia" en el fútbol helénico.

Los motivos para los oscuros presagios eran múltiples: Rehhagel nunca había dirigido un equipo fuera de Alemania, jamás una selección, había pasado ya los 60 años y, para colmo, sus "verdades prusianas" se consideraban incompatibles para el fútbol y la forma de vida mediterránea de los griegos.

Antialcohólico y antifumador empedernido, amante de la ópera y conocedor a fondo de la obra de Goethe y Schiller, Rehhagel los hizo callar a todos porque en los tres años de esta breve historia, Otto se convirtió en el Rey Midas del fútbol griego: tocó a cada uno de los jugadores y el equipo se transformó en oro.

El resultado: consiguió lo que hace un cuarto de siglo, desde 1980, el fútbol griego no había logrado, clasificarse para la Eurocopa, y además, venciendo a España de visitante y finalizando primero en su grupo clasificatorio. Las semifinales selladas ayer ya son otro cantar: se trata, sencillamente, del mayor éxito en la historia del fútbol griego.

Rehhagel se convirtió en el "rey Otto", y no sólo porque lleva el nombre del que fue el primer rey de la monarquía helénica después de la independencia del Imperio Otomano hace casi 175 años.

Defensor a ultranza de "su" sistema de la "ofensiva controlada", Rehhagel no tiene secretos a la hora de analizar el éxito con un equipo en el que se comunica con los jugadores a través de un intérprete por no dominar el idioma, con un plantel con una formación futbolística completamente distinta a la suya.

"Se trata de respetar al futbolista como se debe respetar a cualquier ser humano, pero eso sí, lo más dificil es lograr el equilibrio adecuado entre el futbolista como jugador y el futbolista como persona particular", explicó en un reciente congreso sobre fútbol internacional.

A los jugadores no se les puede pedir que "jueguen excepcionalmente bien, pero lo que sí se les puede exigir es que luchen, que ofrezcan un fútbol honesto", es lo que les inculca el alemán a sus futbolistas.

El equipo griego, sin grandes figuras individuales que infundan miedo al rival, tiene la marca de Rehhagel a la hora de mostrar un sólido fútbol de conjunto, que expresa confianza y pide respeto.

Mientras los griegos sueñan ya con la final, Rehhagel se mantiene expectante: tras la debacle alemana es, junto a Ottmar Hitzfeld y Lotthar Matthaeus, uno de los tres candidatos a tomar el control del equipo de cara al Mundial de Alemania 2006.
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