EE.UU intensifica presión para llegar a acuerdo en C. David

Líderes israelíes y palestinos continuaron hoy por séptimo día con las conversaciones de paz, mientras que los anfitriones estadounidenses intensificaban la presión para que se llegue a un acuerdo antes de que el Presidente Bill Clinton parta hacia Japón el miércoles.

17 de Julio de 2000 | 15:23 | DPA
EE.UU presiona para que se llegue a un acuerdo antes que Clinton parta a Japón THURMONT.- Líderes israelíes y palestinos continuaron hoy por séptimo día con las conversaciones de paz, mientras que los anfitriones estadounidenses intensificaban la presión para que se llegue a un acuerdo antes de que el Presidente Bill Clinton parta hacia Japón el miércoles.

"El paso de la discusión se ha acelerado", señaló el secretario de prensa de la Casa Blanca, Joe Lockhart, a los periodistas.

En reiteradas ocasiones rechazó la posibilidad que Clinton pudiera suspender su partida hacia Japón el miércoles para poder seguir con las conversaciones, o que podría contentarse con una declaración interina sobre progresos realizados que podría funcionar como la base de futuras negociaciones.

"El plan es completar el proceso antes de que el Presidente vaya a Japón", aseguró Lockhart, para agregar luego que esto significa "alcanzar un acuerdo".

Clinton se encontró esta mañana con sus asesores, antes de reunirse por separado con el Primer Ministro israelí, Ehud Barak, señaló el secretario de prensa de la Casa Blanca.

El Presidente estadounidense y el Premier israelí también se entrevistaron la víspera, mientras que las delegaciones continuaron negociando "hasta muy entrada la noche" por segundo día consecutivo, especificó el vocero.

No hubo por el momento ninguna indicación sobre cuando Clinton podría reunirse nuevamente con el líder palestino Yasser Arafat.

En una ruptura con el comportamiento mostrado en los cinco primeros anocheceres del encuentro, las delegaciones cenaron ayer por separado.

Mientras tanto, conversaciones paralelas sobre asuntos "no centrales" continuaron por segundo día en Emmitsburg, estado de Maryland, en las cercanías de Camp David.

Este diálogo, al que Lockhart describió como "serio e intensivo", incluyó a expertos de los tres países que están divididos en pequeños grupos para discutir asuntos hídricos, civiles y económicos.

Las conversaciones de Emmitsburg fueron consideradas un signo de los progresos que se lograron sobre los temas centrales, que se refieren a las fronteras, los refugiados y Jerusalén, aunque Lockhart guardó silencio sobre los detalles en Camp David.

"Como se evidencia del hecho que estén hablando, tienen algo sobre lo cual hablar", manifestó Lockhart sobre las negociaciones en Emmitsburg.

Las tratativas de paz de Cercano Oriente en Camp David han registrado algunos avances, según Clinton. El jefe de Estado señaló que ahora tiene más confianza que al inicio de la cumbre, en una entrevista sorpresivamente concedida al diario neoyorquino "Daily News".

Clinton apuntó de todas maneras que no puede predecir si las conversaciones conducirán al éxito. "Mi Dios, es verdaderamente difícil", expresó Clinton en el reportaje, con el cual quebró el acuerdo con las delegaciones de no hablar con los medios de comunicación de las tratativas.

El Presidente estadounidense indicó que se trata de la cuestión a negociar más dificultosa que haya confrontado nunca, aún más complicada que conversaciones anteriores sobre Cercano Oriente, Irlanda del Norte o Bosnia. "Podemos lograrlo, pero no lo sé", indicó.

Los periodistas en el centro de prensa en el cercano Thurmont estaban tan frustrados con la falta de información que Lockhart fue interrogado si Clinton podría llevarse a Barak y Arafat a Japón de modo de poder continuar negociando durante la cumbre anual del Grupo de los Siete países más industrializados y Rusia (G-8).

"Dieciocho horas juntos en el mismo avión", expresó un pensativo Lockhart. "No lo creo", añadió.

El secretario de prensa, la voz oficial en la cumbre de Camp David, también desestimó insinuaciones según las cuales el rostro agrio de Barak en las fotos oficiales difundidas por la Casa Blanca es un indicio de que las conversaciones no marchan bien.

"No leería demasiado en las fotografías", afirmó. "Ustedes no me creerían si yo bajara hasta aquí con fotos de todos sonriendo", ironizó.
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