Elecciones en EE.UU.:¿El bulldog contra el playboy?

Con el fin de los tres debates entre George Bush Jr. y Al Gore y del único foro entre los candidatos vicepresidenciales Joe Lieberman y Dick Cheney, poco parece ser clarificado. La carrera presidencial sigue siendo pareja y muchas de las campañas para renovar un tercio del Senado y la totalidad de la Cámara de Diputados siguen en duda.

21 de Octubre de 2000 | 18:06 | Claude Pomerleau csc.
LA CAMPAÑA PRESIDENCIAL EN EE.UU.:
¿EL BULDOG CONTRA EL PLAYBOY?


Con el fin de los tres debates entre George Bush Jr. y Al Gore y del único foro entre los candidatos vicepresidenciales Joe Lieberman y Dick Cheney, poco parece ser clarificado. La carrera presidencial sigue siendo pareja y muchas de las campañas para renovar un tercio del Senado y la totalidad de la Cámara de Diputados siguen en duda. Estas dubitaciones electorales al final de una campaña presidencial son bastante raras en EE.UU. A los norteamericanos no les gusta la incertidumbre políticas. Pero, en esta campaña, deben enfrentar muchas.
El sistema electoral mayoritario favorece a algunos de los dos referentes partidarios principales y discrimina fuertemente contra agrupaciones minoritarias. Por eso, un candidato inteligente y serio como Ralph Nader (del Partido Verde) se queda marginalizado por la prensa tanto como por la mayoría del electorado.
Los especialistas electorales están sorprendidos en esta ocasión. Mucha confusión y poca claridad a dos semanas del veredicto público. La prensa nacional y los expertos de la política electoral se molestan por no poder anticipar los resultados de la carrera presidencial, ni de la mayoría de los asientos del congreso. No hay que olvidar que las elecciones del 7 de noviembre servirán para determinar la orientación política en el Senado en el que hoy día predomina la opción republicana.
Los Demócratas esperan recuperar el control del Senado y aumentar su representación en la Cámara de Representantes. Sin embargo, se dice en las campañas electorales un día es muy largo, y una semana es una eternidad.
Varios estados, como Oregon, California y Colorado, están presentando un gran numero de votación de medidas específicas, "ballot measures" como se llaman en EE.UU.
En estados como los enunciados: los votantes determinan la política sobre temas como impuestos locales, reformas educacionales, el aborto, parejas 'gay', intervención medica para los enfermos y los ancianos, protección del medio ambiente. En muchos casos, los legisladores estatales prefieren evitar controversias respecto de estos temas. Frente a tantas decisiones electorales, locales y nacionales, las elecciones próximas serán muy criticas para el futuro del país.
Por eso, hay diferencias marcadas entre los dos partidos y sus líderes. Es muy probable que el próximo presidente determinara la orientación de la Corte Suprema. El próximo presidente podría reemplazar unos 3 o 4 jueces entre los 9 miembros que tiene el tribunal.
Sin embargo, a pocos días de las elecciones, un numero grande de votantes se declara todavía indecisos. Por ejemplo, el "Pew Research Center for People and the Press" dice que esta campaña electoral es excepcional por llegar a su fin con los dos partidos aparentemente muy parejos. La ventaja alterna semanalmente entre Bush y Gore. Más raro aun, los debates no parecen haber tenido mucha influencia sobre la carrera presidencial, ni tampoco para las elecciones legislativas.
A pesar de todo lo que está en juego, ningún tema o problema político ha dominado los debates y la campaña en general. La lista de preocupaciones públicas es muy grande. Hasta se han discutidos problemas de política exterior, aunque no demasiado. La naturaleza del sistema con su división de poderes entre el ejecutivo, el legislativo bicameral, y el judicial; el equilibrio explícito y complejo entre las esferas federal y estatal, no se presta fácilmente a la polarización electoral. Además, la falla de la supuesta "revolución" de Gingrich y sus socios de la derecha republicana, la neutralización de la reforma de salud al inicio régimen de Clinton, la ausencia de amenazas externas al país, y el éxito de la economía, se han traducido en una campana tranquila, "súper aburrida" para gusto de algunos.
Frente al gran numero de indecisos, los candidatos se han transformado en candidatos exóticos, poco convencionales en la cultura política norteamericana. Están apareciendo en todos los programas de la televisión de trasnoche ("late night shows") como el de Letterman. También, los candidatos aparecen con entrevistas en los populares programas de Regis Philbin y de Opra. Mientras tanto, los partidos políticos gastan millones de dólares en publicidad, a veces instructiva, pero frecuentemente negativa. Estos esfuerzos extremos pretenden alcanzar el voto de los más desencantados: los jóvenes, muchos de ellos indiferentes o indecisos.
A falta de grandes temas o nuevas estrategias, muchas de las preguntas versan sobre las personalidades de los candidatos, y sus probables estilos de liderazgo. Perfiles histriónicos, pero evitando las debilidades morales del tipo Clinton son por estos días los favoritos. El nombre de Ronald Regan se ha erguido como el ideal del actor-político. Es decir, una persona tranquila, segura de sí misma, con una visión centrada y optimista del país. Otro arquetipo es el de Clinton, por supuestos antes los escándalos. Esto es un candidato rápido y inteligente, agresivo y capaz, con gran facilidad comunicar e identificarse con todo tipo de gente.
De esta manera, el que ha mostrado una personalidad más accesible ha sido George Bush Jr, con su estilo tranquilo y moderado, semejante al de un árbitro compasivo y relajado, capaz de reírse de sí mismo. Mientras que la experiencia y astucia política parecen estar del lado de Al Gore. Es un hombre de experiencia, con "olfato" político, con ascendencia sobre grupos de derechos humanos y medioambientalistas.
Las cartas para vicepresidente también tienen particularidades. Lieberman fortalece el lado ético de la imagen política Gore, con un discurso cercano a los ecologistas. Cheney, en tanto, se ha especializado en asuntos de defensa y de comercio, y aparece como un hombre de valores tradicionales.
Finalmente, muchos votantes piensan que las controversias sobre la salud, el aborto, la pena capital, la violencia y la pornografía, y control sobre la educación, son cuestiones que deberían ser respondidas en el ámbito local, y no a escala federal. Por ejemplo, en el estado de Oregon, la papeleta de votación (Ballot) incluye 26 medidas de todos tipos, unas proponen modificar la constitución del estado. Otros proponen cambios de moralidad, de economía, de política y del medio ambiente. Además, los casi dos millones de votantes de este estado votaran por correo. Sentados en sus casas, con un folleto de 150 paginas explicando las 26 proposiciones legislativas y presentando los cientos de candidatos estatales y nacionales, los votantes de Oregon han ya determinado sus preferencias. El resto del país lo hará más tradicionalmente en las urnas, el 7 de noviembre.

Claude Pomerleau csc.
Académico Departamento de Historia y Ciencia Política
Universidad de Portland

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