Ejército israelí aún mantiene sitiadas ciudades autónomas palestinas

Las seis nuevas víctimas que dejó este domingo la ola de violencia que azota Medio Oriente hace más de un año, hizo que las autoridades hebreas ratificaran su decisión de no retirar las tropas apostadas en Cisjordania hasta que la Autoridad Nacional Palestina no asegure la vuelta a la calma.

28 de Octubre de 2001 | 14:19 | AFP
JERUSALEN.- Un tiroteo perpetrado por palestinos en el norte de Israel que fue reivindicado por el movimiento Jihad islámico, causó este domingo seis muertos -cuatro israelíes, y los dos palestinos autores del atentado- e hizo que el Estado hebreo suspendiera su retirada de los territorios hasta que vuelva la calma.

El atentado se produjo en Hadera, al norte de Israel, cuando por lo menos dos palestinos, armados entre otros con un fusil M-16, comenzaron a disparar desde su auto en el centro de la ciudad. Cuatro israelíes murieron y diez resultaron heridos antes de que los palestinos fueran abatidos, informaron la radio y televisión israelíes.

De los cuatro israelíes muertos, por lo menos tres eran mujeres que se encontraban cerca de la estación de autobús del centro de Hadera, donde se produjo el atentado.

El ataque fue una respuesta "a los crímenes del enemigo en Beit Rima y Belén (Cisjordania) y en otras ciudades de nuestra patria usurpada", afirmó en un comunicado el brazo militar de Jihad Islámico, las Brigadas de Al Qods.

"Nosotros decimos a los lideres de nuestros enemigos: ojo por ojo, diente por diente. En esta guerra a ultranza contra nosotros, vuestros tanques, aviones, la ocupación de nuestras ciudades, de nuestros pueblos y de nuestros campos no nos da miedo ni tampoco garantiza vuestra seguridad", añade el texto.

Por otra parte, un soldado israelí fue muerto este domingo por desconocidos que dispararon contra su automóvil militar desde un vehículo que se dio a la fuga hacia la localidad árabe de Barka al-Gharbiyeh, al norte de Israel.

La retirada de las tropas israelíes, prevista inicialmente el sábado por la noche, iba a comenzar en Belén y debía seguir después en las otras cinco ciudades de Cisjordania parcialmente reocupadas por Israel desde el 18 de octubre. Sin embargo, la operación fue paralizada a último momento por el Primer Ministro Ariel Sharon y el responsable de Defensa Binyamin Ben Eliezer.

Ambos recalcaron que la suspensión se debía a la persistencia de disparos palestinos contra sus soldados y contra el barrio de colonos israelíes de Gilo. "Si el domingo transcurre en calma, la retirada podría realizarse por la noche. Todo depende de los palestinos", declaró un responsable de la oficina de Sharon, que quiso permanecer en el anonimato.

Estados Unidos, la Unión Europea y el Consejo de seguridad de la ONU han instado en los últimos días a Israel a retirarse de los territorios autónomos ocupados.

El ministro de Información de la Autoridad palestina, Yasser Abed Rabbo, afirmó en un comunicado que Israel "está provocando a los habitantes de Belén con el fin de usar la reacción de los palestinos como excusa para no retirarse".

"El deber de la administración norteamericana es condenar (la suspensión de la retirada)", agregó Rabbo, quien reiteró que "el objetivo de los israelíes es derrocar a la Autoridad Palestina y reocupar todos sus territorios".

La salida de Belén y de la localidad contigua de Beit Jala debía ser la primera etapa de la retirada israelí de las zonas autónomas reocupadas en Ramalá, Jenín, Kalkilia y Naplusa tras el asesinato, el pasado 17 de octubre, del ministro israelí de Turismo, Rehavam Zeevi, perpetrado por el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP).

Esta ofensiva representa la mayor operación militar israelí desde 1994, cuando se estableció la Autoridad Palestina. Desde el inicio de esta reocupación parcial, medio centenar de palestinos murieron y decenas resultaron heridos.

"No podemos aceptar una retirada mientras la autoridad palestina siga sin respetar sus compromisos, que son impedir los tiroteos y retomar el control de las zonas que fueron reocupadas para bloquear al capacidad de acción de los terroristas", declaró el responsable del gabinete de Ariel Sharon.

La misma fuente indicó que la comisión conjunta de seguridad israelo-palestina sólo se reuniría el domingo, según estaba previsto, si calles de Belén se mantenían en calma.

Estos nuevos muertos elevan a 936 el saldo de fallecidos desde el inicio de la Intifada el 28 de septiembre del 2000. De este total de víctimas, 733 son palestinos.
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