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La entrevista a Ali Agca, el terrorista que le disparó al Papa

Esta entrevista fue realizada por el enviado especial del diario italiano "La Repubblica", Marco Ansaldi, en la cárcel de máxima seguridad de Kartal Maltepe en Estambul.

31 de Marzo de 2005 | 12:38 | El Mercurio en Internet

Agca durante una entrevista realizada el 19 de mayo de 2003 en la cárcel de Montacuto.
ESTAMBUL.- En una entrevista realizada por el enviado especial del diario italiano "La Repubblica", Marco Ansaldi, en la cárcel de máxima seguridad de Kartal Maltepe en Estambul, Ali Agca sostiene versiones contradictorias sobre el atentado contra Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981.

Aquí dice que fue ayudado por sacerdotes y cardenales del Vaticano a la vez que asegura que nadie sabía lo que pretendía hacer.

Mehmet Ali Agca, usted le disparó al Papa. ¿Nos quiere decir finalmente por qué y quién lo mandó a cometer este atentado?

- ¿Porqué le he disparado al Papa...? Mi atentado fue decidido por Dios Santísimo. En el encuentro que tuve con él en 1983 en Rebibbia, Juan Pablo II me reveló que el atentado fue una señal de Dios.

Sí pero el mismo Pontífice hoy se refiere a usted como un "asesino profesional" movido por una "ideología prepotente". ¿Qué puede responder a esto?

- Yo amo y respeto al Papa polaco. Son quienes asisten y aconsejan al Papa, en el Vaticano, los que no lo dejan ver. De verdad el diablo está en el seno del Vaticano. Sin ayuda de sacerdotes y cardenales no hubiese podido jamás hacerlo (el atentado). Pero terminemos con esto...¡¡¡ ya basta!!! escribiré todo en mi libro.

Aquel día usted debía asesinar al Papa, pero solamente lo hirió. ¿Porqué?

- Ese 13 de mayo de 1981 debía matar al Papa y después matarme yo. De esta manera cumplía mi misión.

¿Pero cuál era su misión? ¿Quiere finalmente dar una versión definitiva de lo que ocurrió y porqué?

- No existe una última versión. El 13 de mayo de 1981 nadie en el mundo sabía de mi atentado. Recuerdo perfectamente: había renunciado y decidí ir a la estación de trenes para regresar a Zürich, Suiza, en el tren de las 8 de la tarde y así vivir en paz. Pero justo en ese momento ocurre un milagro que decidió mi destino, regresé y le disparé al Papa.

Han pasado 24 años desde ese 13 de mayo de 1981 y usted se ha dado cuenta que el atentado está envuelto todavía en un total misterio

- La opinión pública y el ciudadano común pueden pensar millones de cosas enfrentados a una desinformación sistemática. Pero para los centros de poder no existe ningún secreto, sólo existen tabúes, cálculos políticos y preocupaciones varias que la verdad de lo ocurrido puede provocar. Algunos temen que pueda comenzar el proceso de destrucción espiritual del Vaticano.

Usted es responsable de aumentar la confusión y de haber contribuido a que este misterio siga sin resolverse y continúen las versiones contradictorias. Usted nunca ha dado una versión definitiva y creíble

- Cierto que he contribuido al aumento de la confusión con mis variadas y contradictorias versiones. Es verdad y hago el mea culpa. Sólo debo decir que era muy difícil el ambiente que me tocó vivir, en una situación en la cual se habían entrometido los servicios secretos de medio mundo. Pero yo quiero volver a decir y reafirmar que el 13 de mayo de 1981 nadie en el mundo sabía lo que yo haría. Hoy se han superado los tiempos de las mentiras políticas y jurídicas. Lo más importante es que yo jamás he mentido en el campo religioso. Piense, si yo aceptaba una falsa conversión al catolicismo, hubiese estado libre a fines de 1983. Ahora, por mis convicciones, sufro en la cárcel por cerca de 24 años.

El encuentro que usted tuvo con el Papa en Rebibbia siempre quedó bajo un halo de misterio. Juan Pablo II hizo algunas alusiones en su último libro. ¿Qué cosas se dijeron?

- El Vaticano proclamó 1983 como un Año Santo extraordinario. Ellos querían obtener mi conversión al cristianismo. Juan Pablo II vino a mí por ese motivo. Con el Papa hablamos de religión: yo le conté al Papa la versión divina de mi acto y el pontífice me ha creído. Por eso después dijo a la prensa del mundo: Encontré un hermano que goza de mi confianza.

Usted está aquí encarcelado en Kartal Maltepe, de donde usted huyó una vez en 1979. ¿No le viene a la mente intentar un nuevo escape?

- Yo no sé cuando saldré legalmente de aquí. No tengo todavía una situación jurídica clara, por eso no sé cuando seré liberado. Creo que mi vida es mi muerte biológica, mi prisión y mi libertad están en la mano de Dios. Sólo espero.
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