Testimonios de chilenos en Australia: "Vemos todo quemado, es impresionante"

Según compatriotas, los 181 muertos que ha dejado el fuego mantienen "con miedo a todo el país" frente a los fuertes incendios. No se descartan familias nacionales afectadas.

11 de Febrero de 2009 | 12:45 | Paz Saffie y Fernando Jiménez, El Mercurio Online

Erwin González no olvidará su viaje entre Victoria y Melbourne. ''Estaban todos los campos negros''

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SANTIAGO.- La ola de incendios que azota a Australia desde el sábado pasado, mantiene a los cerca de 40.000 chilenos que residen en la isla en una situación expectante sobre las nuevas altas temperaturas anunciadas para los próximos días, que junto con la presencia de fuertes vientos facilitarían la propagación de nuevos incendios, cuando ya se han consumido 450.000 hectáreas.


Testimonios de chilenos recogidos desde Australia por Emol coinciden en que el miedo ha alcanzado a todos los habitantes del país, principalmente en las zonas de Victoria y Melbourne, esta última con una gran dotación de inmigrantes nacionales. "Vemos todo quemado, los campos están negros", comentan.


Según Rodrigo Barra, Director del sitio web regionessinfronteras.com, el más antiguo de los chilenos en el país, y Director del diario de circulación en Australia "Mapocho", "hasta el momento no tenemos conocimiento de que haya alguna familia chilena afectada". Agrega, sin embargo, que de todas formas "no se descarta", a raíz de ser Melbourne uno de los centros de los incendios, con una alta población chilena.


El drama ha sido oficializado por el Primer Ministro de la isla, Kevin Rudd, quien aseguró que hasta la fecha el fuego ha causado más de 181 muertos, cifra que podría extenderse a 300, además de 500 heridos, más de 5.000 personas evacuadas y 50 personas desaparecidas. Las autoridades también informaron que cerca de un millón de animales ha muerto debido a la destrucción total de su hábitat.


"Se parece a Chaitén"


"El país tiene miedo", señala Erwin González, chileno de 27 años que trabaja mediante Work and Holidays.


"La gente está evacuando, mientras otra está cuidando sus casas mojando sus techos para cuidarse del fuego", señala Erwin González durante su viaje en bus hacia Melbourne, uno de los epicentros más fuertes del fuego australiano.


Es en aquella ciudad, capital de la provincia de Victoria, donde se ha instalado una morgue para almacenar la cantidad de cadáveres sin precedentes en el país.


"La situación es parecida a la gente en Chaitén. No hay nada que hacer, la gente puede cuidar momentáneamente sus casas, pero el fuego va a llegar sí o sí. Seguramente lo perderán todo. El fuego está muy violento", relata González.


"Acá la cobertura es impresionante. La gente tiene miedo. Se están viviendo los calores más grandes en cien años en Australia, la temperatura llega a los 47 grados. En la prensa se habla todo el día del tema, se hacen comerciales y réclames para prevenir el fuego. Incluso se han prohibido los asados, solamente se pueden hacer con parrillas eléctricas", señala González.


La intencionalidad y las causas de los siniestros también están siendo investigadas por equipos de seguridad, que conformados por cerca de 200 agentes estudian los 30 frentes existentes de fuego, en compañía de cerca de 3.000 voluntarios de bomberos.


Gobierno en deuda


Para Mónica Vizalici, chilena residente hace 21 años en Australia, la situación no es mejor. Habitante de la zona de Darre Warren, justamente sector en donde en las últimas horas el fuego ha alcanzado 10 casas destruyéndolas por completo, ha visto afectado el desarrollo normal de su vida. "No podíamos salir a la calle", confiesa.


A pesar de que Australia corresponde a uno de los países con más alta tasa de incendios forestales- 60 mil al año-, los incendios actuales son vistos como "sin precedentes", debido a su gran capacidad de destrucción.


Sin embargo, la actuación del gobierno es criticada por Mónica Vizalici, asegurando que "no han hecho todos los esfuerzos posibles. Se han juntado muchas cifras de dinero, la Reina Isabel II hizo una gran ofrenda, se ha juntado ropa, más dinero, pero los problemas con la gente siguen igual desde el sábado. Piden, piden y piden pero no hacen nada".
 
Vizalici reflexiona en que "hay tantas personas sin hogar, sin casa, que han perdido todo. Una se siente impotente, una quiere hacer más de lo que realmente puede hacer. Ellos sabían que podían llegar a este extremo. La gente ahora vive en carpas, hay niños, lo han perdido todo, y el Gobierno no ha hecho nada. Están en deuda".

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