“Primavera Lírica” 5/12/2003

15 de Julio de 2004 | 15:10 |
“Primavera Lírica”

Por Daniel Quiroga.

Primavera, amor, poesía y música, todos enlazados en un mismo empuje creativo y en diversos idiomas.

Ciertamente, la soprano Magdalena Amenábar, a quien debemos un cultivo exquisito del repertorio vocal, no podía sino obsequiarnos con un encuentro primaveral escogido entre los siglos XVI al XVIII del arte musical italiano, inglés y alemán.

La cantante y su grupo Voce Aracana entregaron diecinueve obras para voz e instrumentos, nacidas desde el tiempo de Michael Praetorius y Giulio Caccini, al de Claudio Monteverdi y Girolamo Frescobaldi, y finalmente Henry Purcell y Georg Friedrich Haendel.


Riqueza y mitología

Al estreno de la compleja y ornamentada O Primavera, de Luzzasco Luzzaschi, se unieron piezas como La Música, prólogo de la ópera Orfeo de Claudio Monteverdi, que entrelaza un ritornello instrumental con un recitativo rico en matices expresivos, además de madrigales, frottolas y arias de compositores como Jacopo Peri, Biaggio Marini, Paolo Quagliati y Bárbara Strozzi.

La versátil intérprete fue acompañada en su entrega vocal por un afiatado conjunto de solistas instrumentales formado por Alma Campbell (espineta y órgano), Gonzalo Valencia (flauta), Hernán Muñoz (violín barroco) y Francisco Cortez (cello).

Tanto los solos instrumentales (de Praetorius, Salomone Rossi y Purcell) como los diferentes acompañamientos en grupo fueron un complemento estilístico que cumplió a cabalidad su tarea, apoyando el diseño melódico, la variada estructura ornamental o la intensidad dramática de textos como el Lamento de Dido (de Purcell) y Ombra mai fu (de Haendel).

Podría decirse, además, que todos, la voz y el grupo instrumental, actuaron bajo la inspiración del célebre cuadro de Sandro Botticelli La Primavera, varias de cuyas representaciones mitológicas impulsaron la poesía y la música que se entregaba y que impactaron al auditorio con su riqueza.

Esta ofrenda musical, que se efectuó en el Goethe-Institut (Esmeralda 650), tuvo en este encuentro la garantía de una voz manejada con seguridad profesional, que ha distinguido a la soprano Magdalena Amenábar en sus acreditadas actuaciones.

Tanto Amenábar como los instrumentistas ofrecieron un programa de alta calidad que debería ser escuchado por el público como complemento de su formación cultural.
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