Mordiendo el polvo 4/10/2004

04 de Octubre de 2004 | 16:53 |
Mordiendo el polvo

Marcelo Contreras 4/10/2004

Parecía una noche de año nuevo la del sábado 2 en el Club Hípico. Un flamante evento Entel con los cubanos Orishas como cabeza de cartel para una jornada de hip hop y electrónica, arrastraba a miles de personas rumbo a los accesos del gigantesco recinto.

Franquear la primera entrada era un milagro que se conseguía a punta de codazos, empujones y pisotones, respirando la polvareda levantada por la masa angustiada y atascada en una puerta mínima, vecina a pocos metros de dos gigantescos portones cerrados.

Para los que no tenían ticket, la respuesta invariable que recibían en las ventanillas era que los boletos a $10.000 estaban "por llegar". La opción, entonces, se cerraba a la compra de una entrada al sector VIP a $15.000. Luego venían tres controles, donde se repetía la escena de los apretujones.

Superada la triple prueba de vallas, el mundo se dividía en dos. Para los afortunados del VIP, instalados cómodamente sobre una generosa tarima que enfrentaba al escenario montado sobre la principal grada del Club Hípico, la vista era magnífica a costa del espacio disponible para el público general. Resultado: con ticket de $10.000 ver a Orishas era una misión imposible, mientras que oírlos, una duda. Tras iniciar su show cerca de la 1 de la madrugada, interpretaron un par de temas para luego sumirse en una pausa de varios minutos sin explicaciones. A esa hora el panorama era evidente, la fiesta estaba sobrevendida.

Lamentable y extraño, porque el pasado 17 de abril Entel ofreció un magnífico evento electrónico en la estación Mapocho con 7.000 asistentes que sí pudieron disfrutar de un espectáculo en vivo.
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