Borrachos, cargadores y payasos se apoderan del barrio alto

Tras pasear durante todo un año por la Vega Central, el pintor nacional Sebastián Valenzuela ha creado un centenar de óleos donde ha retratado a los personajes que circulan por ese popular sector.

13 de Noviembre de 2004 | 10:52 | María José Vilches, Las Últimas Noticias

"En la Vega pasan muchas cosas, desde lo divertido hasta lo francamente dramático", afirma Sebastián Valenzuela.
SANTIAGO.- Borrachos insomnes, comerciantes de fruta y personajes graciosillos son algunos de los tipos humanos que el artista Sebastián Valenzuela ha retratado en "Los dominios perdidos", serie de pinturas al óleo que se exhibe en la Corporación Cultural de Las Condes (Apoquindo 6570).

Inspirado por los paseos que realizó durante todo un año en la Vega Central, el joven autor ha creado un centenar de coloridas obras donde, según afirma, ha plasmado a "aquellos seres que son tremendamente anónimos, pero que por sus esencias resultan únicos e irrepetibles".

La muestra está formada por una selección de cincuenta obras de muy diversos formatos, protagonizadas por figuras expresivas y algo deformes que podrían emparentarse con la historieta. Los cuadros más grandes son utilizados para retratos de cuerpo entero de esforzados cargadores y de curvilíneas féminas, mientras que los pequeños inmortalizan una colección de delirantes escenas en las que hay desde farras en bares hasta un almuerzo de camaradería de un grupo de payasos.

"En la Vega pasan muchas cosas, desde lo divertido hasta lo francamente dramático. Es allí donde la condición humana es moldeada por lo cotidiano en una forma tan universal que permite que en cada uno de estos personajes exista algo de nosotros mismos", explica el pintor, quien se ha preocupado de reproducir en detalle las curtidas y arrugadas pieles de sus modelos.

El artista, en todo caso, aclara que no ha pretendido hacer una reivindicación de los individuos que habitualmente circulan por el popular sector: "No me interesa el tema político detrás de la historia de la gente. No tengo afanes de protesta ni menos de rescate; lo que me importa es hacer valer mi condición de observador y pintor", explica.

-Los personajes que aparecen en algunas de tus pinturas parecen algo deformes. ¿A qué se debe eso?

-No tengo explicaciones que vayan más allá del simple proceso de pintar. Como no le tengo miedo a la pintura, no tengo problemas con la descomposición que ocurre cuando los referentes reales pasan al papel, aunque suele ocurrir que mis modelos no entienden ese fenómeno.
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