 A Pamela Díaz no le gustaron las condiciones con que se encontró en La Granja Vip. |
SANTIAGO.- "Know your enemy" ("Conoce a tu enemigo"), de los Rage Against The Machine, sonaba de fondo mientras un par de helicópteros sobrevolaba el cielo de Santiago rumbo a Pirque. Adentro iban los integrantes de este nuevo reality de Canal 13.
La mención del tema no es azarosa si se considera que debe ser eso lo que están haciendo en este preciso instante los famosillos que decidieron encerrarse en el fundo estudio.
Como era esperable, el primer capítulo fue lo que en jerga boxeril se conoce como un "round de reconocimiento". Pero es innegable también que desde ya cada uno de estos "vips" está intentando reconocer a su enemigo, a protegerse de la amenaza.
Y la amenaza en esta granja puede estar en cualquier parte. Entre los compañeros, que a pesar de ser en cierta medida conocidos, siguen siendo para ellos (y para el grueso de los televidentes) un puñado de desconocidos. Pero por lo que se vio en el primer capítulo, el enemigo no se encuentra sólo entre los participantes.
Para Pamela Díaz, por ejemplo, el enemigo parece ser el entorno. Desde el inicio la morena y voluptuosa modelo se quejó abiertamente de las condiciones con las que se encontraron a su llegada. Se molió los pies con sus tacos altos mientras recorrían un camino escarpado rumbo al fundo, se quejó del agua, que estaba tierrosa y se negó terminantemente a buscar la llave para ganarse el primer rol de capataz, mientras el resto de sus compañeros buscaba a gatas el preciado tesoro entre la paja de un granero. La deslenguada modelo aseguró además que la producción le había prometido condiciones diametralmente opuestas a las que había encontrado en la casa. "Que asco. Estai loco. A onde la viste", dijo arrugando la nariz cuando alguien le sugirió que hiciera su cama en el suelo.
Para Sandra O’ryan, en cambio, el enemigo parece estar en su interior. No habían pasado ni cinco minutos de programa cuando la actriz se había largado a llorar, medio choqueada ante la realidad del encierro. Y eso que todavía no llegaba a la Granja Estudio. En cuanto llegaron, se dio algunas vueltas por la cocina, cooperó en lo que pudo a sus compañeros e intentó mostrarse entusiasmada, pero terminó también llorando frente al fuego de la estufa a leña y reconoció entre sollozos, que había aceptado el encierro porque la obligaba a compartir con gente, porque en su vida diaria, según narró, siempre está sola, encerrada en su casa, y había decidido el reto, precisamente porque la obligaba a interactuar con desconocidos.
Conoce a tus amigos
 El Pato Laguna se convirtió en el primer capataz. Su primera llamada fue a su madre y no a Carlita Ochoa (como se dijo aquí en un momento). |
Pero así como empezaron a detectarse a los enemigos, también empezaron a avistarse ya las primeras sociedades: Gabriel Coca Mendoza y Dj Black tuvieron una innegable empatía desde el principio. Lo mismo ocurrió con Cathy Barriga y La Zapallito Italiano, que espontáneamente formaron una dupla. Un tanto chillona, un tanto chinchosa, excesivamente "tierna" pero que de seguro esconde un poder subterráneo, oculto entre los tules y el rosa.
¿El resto?: Patricio Laguna (que encontró la llave y se convirtió en el primer capataz), se vio algo tenso, bastante rígido, poco histriónico, con escaso "cuento" (muy similar a como se ve afuera, en realidad). Notable fue cuando el español Javier Estrada (hasta ahora un ente absolutamente intrascendente en el programa) le pregunta a Laguna si tenía novia afuera. El hasta ahora musculoso modelo se las arregló para evadir la pregunta, con una respuesta indefinida. (Carlita, te estamos llamando).
Volviendo al español Javier Estrada, prácticamente no habló en este primer programa y en más de una ocasión la cámara lo sorprendió con una expresión que fácilmente podría haberse interpretado como un "¿qué coños estoy haciendo aquí?". Su opaca participación lo convierte en el candidato número uno para volver a España.
Hernán Hevia está decidido a ser el amigo de todos. Se ha acercado a consolar a Sandra O’ryan en su primer derrame de lágrimas, y hasta ahora siempre se ha mostrado atento y cargado de energías. Notable, eso sí, fue la sutil parada de carros que le pegó el Coca Mendoza: Cuando ya estaban llegando al fundo estudio (los helicópteros los habían dejado a una distancia considerable que tuvieron que recorrer a pie, cargados de enseres), Hevia y Mendoza iban juntos tirando un carretón. Eran los primero del grupo. Estaban por llegar cuando Hevia le dijo a Mendoza: "Vamos a ser los primeros en entrar y vamos a ser los últimos en irnos, compadre", le dijo con escasa convicción, casi mendigando un primer aliado, buscando con cierta desesperación un pacto prematuro. Pero el Coca le respondió certero: "Yo aquí vine a divertirme no más, compadre" y luego ambos guardaron silencio.
Puede que de hecho haya sido el propio ex futbolista quien dio con la frase indicada para resumir este inicio de reality: "Ahora todo es risa, y compañerismo, pero hay que prepararse para lo que viene".