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Vargas Llosa: De comunista a liberal

Durante sus 70 años de vida, el escritor no sólo ha oscilado entre dos polos ideológicos, además ha alternado la opinión con la práctica política.

27 de Marzo de 2006 | 12:14 | Estefanía Etcheverría T.
Un pulpo literario

El escribidor



SANTIAGO.- Todo partió con una célula, pero política. En 1953, cuando Vargas Llosa ingresó por primera vez a una sala universitaria, participó en una sección comunista llamada "Cahuide".

El principio del fin de su cercanía a la izquierda sucedió en 1966, cuando visitó la URSS por una semana. En sólo siete días, llegó a la convicción de que esa sociedad era bastante injusta y que si él fuera ruso, estaría preso o exiliado.

La segunda estocada vino desde Cuba, cuando el escritor llegó a la conclusión de que las UMAP (Unidades Movilizables de Apoyo a la Producción) eran campos de concentración de poetas, pintores, y sobre todo homosexuales.

El quiebre final se consumó cuando en 1971 el poeta cubano Heriberto Padilla fue encarcelado y obligado a retractarse por supuestas alusiones antirrevolucionarias en su poemario "Fuera del juego". Desde ese momento, Vargas Llosa dejó de apoyar a Fidel.

La distancia del comunismo no lo alejó de la política. En 1987, se opuso a la estatización de la banca que impulsó el Presidente peruano Alan García. Al año siguiente, fundó el Movimiento Libertad que integró el Frente Democrático. Vargas Llosa fue candidato a la presidencia por esta coalición liberal-conservadora. A pesar de tener una ventaja de 4% en la primera vuelta, fue vencido en la segunda elección de 1990 por su rival, Alberto Fujimori.

Tras el triunfo de Fujimori, el escritor dejó Perú y comenzó los trámites para obtener la ciudadanía española. Finalmente la consiguió en 1993, sin renunciar a su nacionalidad de origen. Esta medida la tomó para evitar que el Presidente peruano lo convirtiera en un paria, si es que cumplía su amenaza de quitarle la ciudadanía.

Aunque ya no busca cargos en política, no ha cesado de opinar sobre ella. Incluso, en la mayoría de sus entrevistas y conferencias de prensa la literatura sólo ocupa un lugar secundario. Por esto, el año pasado apareció entre los cien intelectuales más destacados e influyentes del planeta seleccionados por las revistas "Foreign Policy" y "Prospect".

Asegura que la libertad se convirtió en un ideal desde que era un niño oprimido por su padre y por la autoridad militar del Leoncio Prado. Más que de alguna tendencia política, el escritor se define como liberal. "No me importa si las cosas que yo defiendo son de derecha o de izquierda. Yo no las defiendo por eso, sino porque creo en ellas. Creo en la democracia, en la economía de mercado, en la sociedad civil. Estoy a favor del divorcio, del aborto, de la eutanasia, los matrimonios gay. Eso a mucha gente le parece ser de izquierda. Pues muy bien, si eso es ser de izquierda, soy de izquierda; no hay problema".
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