Francesa con aires en español

07 de Septiembre de 2006 | 00:00 |
Revisa aquí las fechas de su gira en Chile

Tiene 25 años, es un nuevo talento de la música pop en Francia y este mes llega a Chile para dar cuatro conciertos en tres ciudades. Pop, folk, flamenco, teatro y variété, todo cabe en Olivia Ruiz. Hasta algunos posibles parientes lejanos por conocer en Chile.

David Ponce



Una nueva voz para el pop francés (foto: Comunicaciones Armónica).
A sus 25 años, el escenario es familiar a Olivia Ruiz desde cuando tenía doce y crecía en el sur de Francia, hija de una familia de origen español. Debutó con el disco J’aime pas l’amour -o No me gusta el amor, 2003)- junto a músicos de la célebre banda francesa Les Rita Mitsouko, y ha trabajado con otros grupos de ese país como Les Têtes Raides, Dionysos y Noir Dèsir. A Chile trae las canciones frescas de su segundo disco, La femme chocolat (La mujer chocolate, 2005), donde pasea por diversas formas de folk, pop y variété francesa.

"Yo misma toco trompeta, clarinete, saxofón y teclados además de cantar. El bajista también toca el contrabajo, y el baterista toca percusión", explica acerca de sus actuaciones en vivo, por teléfono desde París. "Lo bueno es que, aunque puedo hablarlo mal, hablo español. Eso me va a permitir explicar de qué se tratan las canciones y hablar un poco de las historias", agrega.

Entre esas historia en La femme chocolat las hay sobre familias en terapia de grupo, ladronas adolescentes o simples juegos de palabras, que suman más variedad a la diversidad musical del disco. "Parto de lo cotidiano y enseguida voy a la imaginación, porque es una forma de pudor", dice, acerca de las letras. "Con la música me vuelvo algo loca en un modo, y eso me permite un poco de intimidad. Es un contraste entre lo cotidiano y cosas completamente chifladas. Que me dan una forma de poesía también".

-¿El teatro tiene que ver también con estas canciones?
"Completamente. No tengo formación de cantante: mi padre es cantante también, pero en absoluto mediatizado. Estudié teatro y mi formación es de comediante. A cantar aprendí directamente en las tablas, en un coro, con mi primer grupo de rock, sobre la marcha. Con mucha libertad. Algún día volveré a la actuación, al cine, pero la libertad con que me dediqué a la música me permite sentirme bien".

-En el disco cantas en español, francés e inglés. ¿El lenguaje te interesa más como un modo de decir cosas o de jugar con las palabras?
"El contenido me importa tanto como la forma. Necesito el lado percutivo de las palabras, hacerlas sonar como música, pero parto siempre del texto, y los arreglos dependen de lo que diga la letra. Y lo que quiero hacer es contrastar la música con las letras, las uso de ese modo. No es nada cerebral. Son las tripas y el corazón quienes hablan. Los resultados muestran que finalmente busco donde mi corazón está".

-¿Te sientes más a gusto en el escenario?
"Es cierto. Completamente. Me gusta grabar, pero es difícil para mí. Cuando grabé mi voz (en el nuevo disco) tuve que entrar al estudio un poco borracha (sonríe). Me siento completamente yo misma en el escenario, porque es el instante, no hay tiempo para reflexionar, hay otras fuerzas".

-¿Qué te gusta de la tradición de la canción francesa?
"Los cantantes desde los ’20 a los ’40, sobre todo Edith Piaf. Además soy una adepta a Yves Montand, Claude Nougaro y Gilbert Bécaud. Es por mi papá, que cuando apenas tenía tres años y sabía tres palabras ya me hacía aprender de memoria canciones de Yves Montand y Claude Nougaro. De mi abuela escuché las canciones españolas, malagueñas. Y tengo otro tío que es fan de Tom Waits. Y todos me transmitieron la pasión por la música. Cuando tenía doce años escuché a Emir Kusturica, y fue una revelación potente. Y me gusta mucho Georges Brassens. En vivo hacemos una canción de él, ’Putain de toi’".

-¿Y qué tanto tienes de española?
"Yo me siento realmente latina. Me siento bien cuando canto en español, es una lengua tan mía como el francés. Me gusta porque me siento más cerca de lo que soy. Y la canción en inglés que grabé ("I need a child") es por casualidad. Cuando tuve a mi primer hijo tuve un instinto de protección muy fuerte que me dio vuelta y pensé I need a child, por pleno instinto. Incluso si no tengo buen acento, por último me acuerdo de mi adolescencia. Y de la espontaneidad de ese momento".

-¿Qué planes tienes para tu visita a Chile?
"Espero conocer la lengua. Espero una experiencia que me nutra, encontrarme con gente. Además me siento ligada personalmente: una hermana de mi bisabuela partió a Chile. Y toda su descendencia creció allá. Así que tal vez está lleno de primos que espero ver".

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