Fuera del congelador

El regreso del grupo de rock Congelador, el aniversario de un sello disquero clave en la música independiente de los últimos años en Chile y una prueba más de la nueva era de la música en Internet: todo eso estará en vivo este sábado en el festival Neutral.

11 de Diciembre de 2008 | 21:46 |

Al menos tres hitos se mezclan en el festival Neutral que tendrá lugar este sábado en el club Kubix de la capital. Hay una efeméride: se cumplen diez años de Quemasucabeza, uno de los más persistentes sellos disqueros vigentes en Chile. Hay una noticia: se reúne Congelador, el grupo insignia de ese sello y también uno de los precursores del actual rock independiente. Y hay un estreno, o dos: ya están disponibles dos nuevos discos de esa etiqueta, entre Abrigo, el primer disco nuevo de Congelador en siete años, y Las piedras, la nueva grabación del músico Gepe.


-Fue coincidencia. La salida de los discos se juntó con volver a tocar y todo se dio para hacer una celebración -explica Rodrigo Santis, gestor del sello y guitarrista y cantante del reunido grupo. Congelador empezó a componer las canciones de Abrigo a comienzos de 2008, el disco fue grabado entre mediados de año y noviembre pasado, y desde el primero de diciembre está disponible gratis para ser descargado en el sitio de Quemasucabeza en Internet.


Es el quinto disco de este trío formado desde su inicio en 1996 por Rodrigo Santis (guitarra y voz), Walter Roblero (bajo) y Jorge Santis (batería), que se ha paseado por el sonido ruidoso y sedante del noise, las melodías de tinte melancólico y un borde instrumental más cercano al llamado post-rock. Han grabado Congelador (1998), Despertar (1999), Iceberg (2001) y la compilación Cuatro (2002), antes de dar un concierto de despedida el 1 de febrero de 2006, en el festival Eima del centro cultural Matucana 100.


-Ésa fue la última vez, pero en realidad creativamente la pausa es más grande. En esa gira tocábamos los mismos temas que veníamos haciendo mucho tiempo antes. Sacamos la cuenta de que Iceberg, en el 2001, fue el último momento creativo fuerte que tuvimos -explica Rodrigo Santis. En el camino quedó un disco inédito, Cordillera, grabado entre 2004 y comienzos de 2005 y todavía inconcluso. "Nos juntamos y lo grabamos, pero nunca lo editamos", dice el guitarrista.


-¿Por qué?
-Quedó inédito por una decisión nuestra, un poco por el agotamiento que sufrió Congelador en esos días. Estábamos chatos de dedicar horas a una cosa que ya no era tan entretenida, y resultaba ilógico parar de tocar y seguir haciendo un disco, por muy avanzado que estuviera. Cordillera debe estar en el ochenta por ciento, e incluso alguna gente lo podría escuchar y considerar un disco terminado, aunque nos faltó la última etapa.


-¿No van a querer completarlo?
-Para nosotros va a resultar mucho más entretenido retomarlo en unos años más y dar una nueva lectura a una grabación que tenga unos años. De cuando Congelador estaba congelado.

Usa dos baterías


Desde la separación temporal de 2006 ninguno de los tres dejó de dedicar tiempo a la música. Jorge Santis tocó batería en Shogún, el grupo del productor Cristian Heyne, mientras Walter Roblero formó el grupo Dormitorio y Santis grabó y tocó en vivo música electrónica bajo los nombres de Paranormal y Barco.


-Después de harto tiempo sin haber tocado nunca entremedio nos juntamos primero a soltar las manos, a improvisar, y después salieron algunas directrices -recuerda el guitarrista, que para Abrigo dio curso a algunas ideas musicales desarrolladas primero en Barco-. Les dimos una nueva lectura, no tanto en el formato de canción cuadrada, de (compás de) cuatro cuartos, para probar nuevos ritmos.


-¿Pero Iceberg ya era un disco menos cuadrado y convencional?
-Sí, pero pese a que también era en parte más libre, igual está dentro de un formato de canción más o menos tradicional. La rítmica es algo que necesitábamos enfrentar de una manera diferente. Por lo mismo ahora usamos dos baterías para grabar y en vivo también.


-¿Dos bateristas al mismo tiempo?
-Sí, toca el Gepe con nosotros.


-Antes también tocaron con Jorge Silva y con Katafú, guitarristas de Nhur y Familea Miranda. ¿Siempre hace falta un cuarto Congelador?
-Sí, porque siempre que grabamos la idea es agregar capas y capas de sonido, algo que a veces nos cuesta generar entre los tres. También Gepe canta ahora en algunas cosas.


-¿Dirías que Congelador retoma el sonido que dejaron pendiente en 2001, o lo hacen a partir de ahora?
-No, cada uno de nosotros siguió haciendo cosas creativas. Pero al menos en mi caso, con otros proyectos que he llevado a cabo, ahora por lo menos en estos años que pasamos me di cuenta de que Congelador es la gente con la que mejor puedo traducir esas ideas.


Las ventajas del disco libre


Cinco nombres figuran hoy en el catálogo de Quemasucabeza: Congelador, Gepe, el músico Diego Morales, el dúo Mostro y el argentino Fénix. Y son quinientas descargas en diez días las que suma Abrigo en la red: buen barómetro de los cambios registrados en los diez años de historia del sello.


-Antes nos demorábamos dos años en vender quinientos discos -calcula Rodrigo Santis-. Ahora llevamos diez días y ya hay quinientas descargas: quinientas personas que tienen el disco en su PC.


-¿Los discos de Quemasucabeza van a ser sólo digitales de ahora en adelante?
-Tenemos la intención de hacer copias físicas, pero la urgencia era la edición digital. En 2008 no va a haber copias en CD de ninguno (de los nuevos discos: Gepe y Congelador). En algún momento lo teníamos bien presente, pero ha sido tan fuerte lo que nos ha pasado desde el primero de diciembre, cuando dejamos libre el disco, que cada vez ha perdido más fuerza el objeto físico. Pensando en la estructura que es Quemasucabeza, el disco libre nos facilita el trabajo, considerando que somos pocas personas y tenemos que priorizar nuestras energías. En este minuto el disco físico es un lujo.


-¿Pero también se podría pensar que van a perder plata al regalar los discos en vez de venderlos?
-En es que en realidad nunca hemos tenido plata por la venta de los discos. Y lo he visto en otra gente que también ha dejado sus discos para ser descargados: se traduce en que va más gente a los conciertos y en otras cosas. La venta de los discos está muy de capa caída, y siendo que me gusta el objeto, la caja, la gráfica, el disco no tiene mucho sentido. La misma calidad de la grabación, a dieciséis bits, no es muy buena. Igual es entretenido ir a una tocata, lo pasas bien y te quieres comprar un disco ahí, pero estamos en una transición para ver qué va a pasar con el disco físico.

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