Don Nadie

15 de Noviembre de 2009 | 21:55 |

Hasta el año 2004 el actor Ariel Levy era un completo desconocido en el ambiente artístico local. Su nombre no se asociaba ni a la televisión ni al cine, y su cara no era familiar en los medios de comunicación. Pero el anonimato terminó abruptamente cuando participó en la primer película de Nicolás López, “Promedio Rojo”, comedia en la que encarnó a un introvertido y “perno” estudiante secundario que deliraba con el comic “La pieza oscura”. Luego de ese papel su figura saltó a la fama y las ofertas televisivas no se hicieron esperar, por lo que Levy se integró el elenco de las teleseries de Chilevisión interpretando a adolescentes rebeldes, atractivos y totalmente opuestos al personaje que lo lanzó a la fama: un nerd. En esa misma estación trabajaba Matías Vega, animador y actor que desde niño participó en diferentes espacios de la pantalla chica. Dos años después del estreno de la taquillera película, un Levy ya sin kilos extra como en la película y un Vega ya crecido unieron sus fuerzas para iniciar un proyecto musical junto a al guitarrista Fernando Wurmann y al baterista Andrés Larraín, grupo al que bautizaron Don Nadie.

Desde un comienzo la banda fue popular en las ligas de la distribución de música en Internet, ya que a través de su sitio web masificaron el contagioso single “No voy a responder”, canción que ahora es explotada en su recién editado disco homónimo y que sirve como carta de presentación del mismo. Las diez canciones que dan vida a Don Nadie se caracterizan por un estilo alegre que puede ser calificado como punk rock de garage, con acordes simples y juegos de voces sin ambiciones. Las letras siguen temáticas adolescentes básicas, como el desamor y los planes que se tienen para el día. Pero la simpleza en la producción musical y el contenido no impiden que se genere una atmósfera divertida y contagiosa que fácilmente puede hacer bailar al público juvenil de sus tocatas.

La esencia adolescente de Don Nadie recuerda bastante a un predecesor como Tronic, autores de canciones populares como “Combo final”, “Veinte por ciento” y “Fenix”. Esta similitud tiene una explicación bastante simple: el disco fue grabado en los estudios de Tronic y bajo la producción de su vocalista, Rigo Vizcarra. También participó Gustavo Labrín, ex integrante de Glup, grupo que lideró la taquilla del pop rock juvenil de comienzos de la década y que es recordado por sus pegajosos “Grado 3”, “Enamorado de ti” y “Puta Jefe”. Así es fácil vislumbrar que el debut de Don Nadie tenga “onda” y que pueda transformarse en un éxito a nivel comercial. Pero eso no será suficiente para un próximo disco. Aunque Don Nadie es atractivo, necesita una identidad que posicione al cuarteto como un grupo con carácter propio, exento de las influencias de sus productores y de la imagen simple de dos actores que un día decidieron extender su presencia desde la TV a la música pop.

—Francisca González Castillo

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