Gustavo Cerati reivindicó su regreso a Chile con un concierto "doble"

Después de suspender por amigdalitis y twittear contra un periodista, el ex Soda Stereo mostró el show de dos vías con que gira por el continente: Si la primera es larga y ripiosa, la segunda es una expedita autopista de alta velocidad.

01 de Diciembre de 2009 | 01:06 | Sebastián Cerda, Emol

Cerati y su banda aparecieron comletamente vestidos de negro para la primera hora. El color opuesto, en tanto, adornó la segunda, y con el escenario revelando sus mejores recursos.

Andrea Robles, El Mercurio

SANTIAGO.- Había sembrado polémica Gustavo Cerati, en las horas previas a su concierto de esta noche en Santiago. Sus sorprendentes reclamos contra un periodista de El Mercurio, vía Twitter, terminaron generando una verdadera lluvia de comentarios electrónicos que incluso sobrepasaron las fronteras de nuestro país.

Podía quedar la imagen de un artista sencillamente caprichoso, luego de que así, tan a pito de nada, decidiera teclear en menos de 140 caracteres que un crítico no era de su agrado.

Pero aunque en apariencia no tenga nada que ver, esa idea del carácter caprichoso de alguna manera termina por refrendarse en la presentación en vivo de su disco Fuerza Natural —que aunque al argentino no le guste que se lo repitan, no es precisamente su obra de mayor altura—.

Pese a que el álbum aún se encuentra en primeras fases de rodaje, Cerati decidió comenzar haciendo uso de la opción de interpretarlo entero, con los pocos temas que hasta ahora han pasado por radios y con los muchos que gran parte de los 9 mil presentes en la Arena Movistar desconocían.

De este modo, su primera hora de concierto osciló entre la energía de un reciente éxito como "Déjà vu" y el corto alcance de un tema como "Desastre", además de toda la fase íntima y de tintes acústicos compuesta por "Amor sin rodeos", "Tracción a sangre" y "Cactus".

De pie y sentado, con todos sus músicos de negro y una escenografía algo lúgubre, el ex Soda Stereo cumplió tal como había establecido con la primera parte de su programa, para luego refugiarse unos instantes y volver completamente vestido de blanco, al igual que el resto de su banda.

Fue entonces cuando comenzó otro concierto totalmente distinto, y desde el escenario mismo parecían venir las señas que indicaban al público que ahora sí empezaba la parte más encendida y luminosa del espectáculo. No sólo por la apariencia más amable de los músicos, sino porque tras más de una hora de concierto recién se revelaba que unas esferas blancas cubriendo todo el escenario no eran simplemente eso, sino luces que constituían el mejor recurso escenográfico del show.

En ese contexto vino un verdadero despliegue de éxitos, que Cerati abrió homenajeando a Mercedes Sosa con "Zona de promesas" (tema de Soda Stereo que la fallecida cantante grabó), para seguir en "Pulsar" con la mezcla de recursos electrónicos y eléctricos que el argentino patentó en el continente, y que sigue mostrándose como una arena en la que se mueve con total comodidad.

Con esa misma soltura sorprendió con "Marea de Venus" (de su disco junto a Daniel Melero Colores Santos), y llamó al desborde con hits como "Cosas imposibles" y "La excepción".

Y es entonces cuando la idea del capricho se manifiesta otra vez. Porque en ese 50% final Gustavo Cerati vuelve a demostrar que maneja como pocos los códigos de dominio de masas guitarra en ristre, y que no necesita recorrer un camino tan largo para instalarse en un clímax duradero: Él sabe perfectamente cómo hacerlo, pero esta vez, simplemente, se dio una larga vuelta de más.

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