La ola Bicentenario levanta a un nuevo prócer de la patria: Manuel Montt

Un libro busca rescatar la figura del ex Presidente de Chile y ubicar su nombre en un sitial contiguo al de otras celebradas figuras de la historia.

11 de Diciembre de 2009 | 08:35 | Emol

El autor dice haber acudido a infinidad de elementos documentales, pero también a su propia sensibilidad para recostruir la vida de Montt.

Ediciones B

SANTIAGO.- La fiebre Bicentenario ya había motivado acercamientos a diversas figuras de nuestra historia patria. Aún frescos en las estanterías lucen los libros "Bernardo", de Alfredo Sepúlveda, y "Prat", de Patricio Jara, sobre Bernardo O'Higgins y Arturo Prat, respectivamente.

Qué decir de una serie como "Héroes", de Canal 13, por donde desfilaron las historias de los mismos Prat y O'Higgins, además de José Miguel Carrera, Manuel Rodríguez, José Manuel Balmaceda y Diego Portales.

O de "Grandes Chilenos", de TVN, que amplió el espectro a figuras como Salvador Allende, Lautaro, Violeta Parra y Pablo Neruda, entre otros.

Pero, ¿y esos otros que nos han enseñado como próceres, dónde quedan? ¿Ésos que tienen grandes calles y avenidas en su honor? ¿Qué pasa con Manuel Montt, por ejemplo?

Según el abogado e historiador Cristóbal García-Huidobro, mucha gente "ubica" al personaje, pero de ahí a conocerlo... "Es una calle en Providencia" o "fue Presidente de Chile, pero ni idea de cuándo", son algunas de las respuestas con las que dice haberse topado al hablar del ex Mandatario chileno.

Pero eso no lo desalentó, sino que lo hizo vislumbrar un terreno fértil para hablar de una figura que califica como "polémica y relevante" en nuestra historia. Así llegó a escribir el recién lanzado libro "Yo, Montt" (Vergara, $13.000), una biografía que busca rescatar al personaje tanto del desconocimiento como de los estereotipos que lo rodean.

Por ejemplo, que se lo haya considerado un continuador de la política portaliana, de respeto a la autoridad. Al respecto, García-Huidobro aclara: "Montt propugnaba el respeto irrestricto de las leyes, mientras que el procaz ministro sugería que se violasen cuando la razón de Estado así lo indicara".

"Pero faltaba el retrato humano, aquel que verdaderamente importa para encontrar galvanizados los principios, las ideas y las convicciones. Es allí donde hablan las pasiones que impulsaban a este hombre tildado de adusto y hasta de resentido, y es allí donde se entiende que Manuel Montt no fue un ciego defensor del orden y tampoco un déspota orgulloso", agrega el autor.

De este modo "Yo, Montt" recorre desde la "prehistoria" del personaje, con la llegada de sus antepasados desde España y Perú, hasta su rol protagónico en la historia del siglo XIX chileno.

Para muchos podrá seguir sonando lejano y distante de ese cierto glamour que rodea a los héroes muertos en el campo de batalla, o en otra clase de circunstancia trágica. Pero el autor valida su obra con contundencia: "Cien libros se podrían escribir sobre su persona, su entorno, su visión de país, sus obras y, en fin, la lista es larga. Y es que Manuel Montt conjuga en su figura la transición del Chile con peluca y olor a rancio a un Chile más moderno, una república donde el hombre 'hecho a sí mismo' podía abrazar la posibilidad de la riqueza, el poder y el ascenso social".

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