Más que exótico: endémico

"Taganga" se llama el estreno más reciente de este grupo: un dúo encabezado por un chileno y un japonés-estadounidense que acaba de lanzar una canción de título colombiano por un sello australiano. Es lo bueno de ser Picnic Kibun, dicen ellos: "No hay muchas más bandas como Picnic Kibun".

07 de Mayo de 2013 | 20:04 |

Es sabido que la industria de la música viene girando a revoluciones cada vez más veloces desde hace al menos una década, y la historia Picnic Kibun es casi un resumen completo de los cambios operados en buena parte de ese tiempo, desde el inicio de este grupo santiaguino en 2006.


Todos los parámetros coinciden. La alineación: desde su estreno como cuarteto, el grupo ha mutado a versiones actuales cada vez más manuables de trío o dúo. El formato: cambiaron los CDs del comienzo por descargas digitales. La extensión: si una vez hicieron un disco de larga duración, ahora editan singles o EPs. El software: partieron vía ensayo y error con los primeros rudimentos de Fruity Loops, y este año manejan la versión 9 de Live recién lanzada en marzo. La gestión: tras cierto acercamientos a una disquera multinacional, crearon en 2012 su propio sello independiente. Y las plataformas: sus comienzos coincidieron de lleno con la panacea de MySpace, la misma que cedió hace rato ante las ventajas de Souncloud y Bandcamp.


Hoy Picnic Kibun es el dúo entre el cantante japonés-estadounidense Harvey Jones, también conocido como Tatsu, y el chileno Juan Necochea, dupla que crece a trío con la participación de Fran Straube (batería), la cantante y baterista del grupo Miss Garrison. Luego del EP inicial Picnic Kibun (2008) y del disco largo Fiebre tagadá (2009), su lanzamiento más reciente es el EP Taganga (2012), por medio de su mencionado sello, Endemika, en sociedad con la etiqueta australiana Tuffem Up! Records. Al respecto, Necochea recuerda que antes de la salida del segundo disco hubo interés del sello Atlantic de Inglaterra, intención que finalmente no prosperó. 


-El tema de un sello era la contradicción misma con todo lo que estábamos haciendo antes -dice-: el primer disco fue completamente autogestionado, lo regalamos, subíamos las canciones a MySpace. Luego aprendimos todo el trabajo que significó sacar Fiebre tagadá. Y cuando volvimos a contactar al que era como el "cazatalentos" del sello, ya ni él ni nadie trabajaba para Atlantic. Los sellos eran Beyoncé y nada más.


-¿Es un índice de lo rápido que cambió?
-Fue un parpadeo, aunque igual parpadeamos un buen rato. Pero cuando volvimos a mirar ya las cosas eran distintas.


Un punto: la perversión


Picnic Kibun fue inicialmente un cuarteto entre Tatsu y Juan Necochea junto a Cristóbal Korenblit y Eduardo Vila-Echagüe. Días después de la salida de Fiebre tagadá en 2009 el grupo tocó por última vez con esa alineación, antes del alejamiento de Korenblit y Vila-Echagüe. "Salió el disco, los chicos se fueron y eso fue frustrante para nosotros", recuerda Necochea. "Para mí fue súper desconcertante", coincide Tatsu.


-¿Cuánto les tomó recuperar el equilibrio después del imprevisto?
-¿El equilibrio bien? Un año -calcula el cantante-. Hasta que empezamos a trabajar con la Fran.
-Yo creo que el equilibrio lo estás mirando aquí -sonríe Necochea indicando a la baterista.
-¿Pero qué hacían? -dice ella-. ¿Antes de que llegara yo empezaron a tocar el disco?
-Negociamos un par de tocatas más con ellos después del lanzamiento… -dice Necochea.
-¿Peleados? -pregunta Fran.
-Cariñosos -sonríe él-. Agarró vuelo el disco y después armamos el set de a dos: compramos máquinas, tratamos de ver cómo hacíamos esto de nuevo.


-¿Contigo a cargo de los instrumentos?
-Ya estábamos con (el software) Live corriendo, yo con un teclado, Harvey con un teclado. Reconstruimos todas las canciones, mucho más como suena en vivo hoy. Tratábamos de tener tocatas para estar ahí y también porque lo disfrutábamos.


Fran Straube debutó con Picnic Kibun en 2011 con fechas iniciales en lugares como el club Velvet en Bellavista, cuando Miss Garrison a su vez enfrentaba el alejamiento de su guitarrista. "Entonces nosotros (Miss Garrison) también pedimos ayuda a Picnic en algunos temas", recuerda ella. "En muchas tocatas de Miss Garrison estamos nosotros ahí", confirma Necochea. "Tocamos juntos como todo un año".


No fue la única fórmula que sondeó Picnic Kibun en la época. Cuando abrieron el concierto que el dúo electropop inglés Ladytron dio en Santiago el 23 de noviembre de 2011 en Industria Cultural, contaron con la ayuda de Salvador Burrel, baterista de Los Howlers y del actual trío Románticos. "Él hizo el acto heroico de aprender todas las canciones unos días antes del show", reconoce Necochea. Pero fue Fran Straube quien ganó un lugar duradero en el grupo.


-Cuando partimos con la Fran, el desafío de ella, y probablemente su motivación para tocar con nosotros, era tocar con un metrónomo -dice él. "Tocar en vivo con un metrónomo nunca lo había hecho", agrega Fran. "Ése era mi miedo, porque más encima son ritmos hip-hop, más complejos. Pero lo hice".


-¿Habías visto en vivo a Picnic Kibun?
-Los vi una vez en el Mist (único bar rockero del santiaguino barrio Suecia, hoy demolido) y me encantaron. Y después me acuerdo de que toqué en el Papagayo's (otro club santiaguino) y estaba Harvey Jones: "Uy, están los Picnic Kibun el el público". Me gustaban harto.


-Me gustaron mucho -corresponde Tatsu.


-Me acuerdo de que los vi en otra instancia en el Papagayo's y también me dejaron (pensando) "qué onda esa mina en la batería" -agrega Necochea-. La onda no la veíamos en otros grupos. Siempre decíamos en las entrevistas que los shows deben tener una cuestión prendida, y en los show de Miss Garrison la gente casi se rompía la ropa. Era una lección de presencia en el escenario.


-¿Era compatible con el estilo de Picnic Kibun?
-Pero desde el rock. Venían de un rock más oscuro. Nosotros veníamos de otra cosa, lo nuestro era todo light y feliz. Lo de ellos era más pornográfico.


-Pero era muy sexual todo en Picnic Kibun también.
-Eso es cierto -dice Tatsu-. Había un punto, la perversión.
-Pero no era porno -dice Fran.
-¿El sexo de Picnic Kibun era como adolescente? -pregunta Necochea.
-Era como de escolares -define ella-. Como "Drop your panties" (una de las canciones de Fiebre tagadá). A eso me refiero. Juguetón.


-¿Y el sexo según Miss Garrison…?
-Era perverso. Trasgredía la norma.


-¿Igual es un denominador común? Probablemente eso permitió que funcionara.
-Yo creo que de más que hay algo ahí -dice Necochea.


-¿Aparte eso es algo que tampoco abundaba en el pop o el rock: esa tensión sexual?
-Es difícil de producir -dice Tatsu-. Necesitas un ícono de sexo en la banda. Con Miss Garrison obviamente hay la imagen de una mujer, que no pasa mucho en la escena de rock. En una banda de chicos un hombre mostrando su cuerpo sin polera puede ser muy bueno o puede fallar.


-Hay un balance entre ser una boy-band que vende sexo plástico y una cosa reggaetonera en la que vendes sexo superficial, como objeto -distingue Necochea-. Cuando flirteas entremedio (de esas dos opciones) y además innovas con el rock indie, el hip-hop, la electrónica, tienes que tener una propuesta presente.


-Siempre pienso que es bacán vender el sexo -resume Tatsu-, porque es fácil.


-Entonces ¿es difícil en general, pero es fácil para Picnic Kibun?
-Yo creo que es innato -considera Fran-. Harvey, tú en el escenario igual proyectai algo sexual, tus letras también, la personalidad.


-Puede ser -reflexiona el cantante-. No estoy diciendo que soy un ícono de sexo, lo que digo es que el sexo es más fácil de vender. La gente está mucho más dispuesta a consumir cosas con sexo y amor que sobre otras cosas. De todas las canciones que están en tu iPod, la gran mayoría son de amor y sexo. Si estás bailando en un club y escuchas una canción sobre algún tema político en un país que no conoces… no sé si te motiva. Bueno, quizás me motiva a mí. Por ejemplo (la cantante inglesa) M.I.A.: me motiva. Una cosa sexual política. Es muy difícil de lograr. Pero si lo haces es lo mejor.


En Taganga unas semanas


En su EP Taganga, Picnic Kibun contó con la producción de Vicente Sanfuentes, un productor de discos para gente como Francisca Valenzuela, integrante de duplas como Surtek Collective compartida con el músico alemán Uwe Schimdt, y activo por cuenta propia como Original Hamster y en su flamante sello Sanfuentes Records. Y el grupo sumó colaboraciones con los mencionados Miss Garrison además de la cantante Paz Court y los dúos Moustache! y Mátenlo, estos últimos hoy rebautizados Matanza.


-Hay muchas características que siguen, como las canciones con bases electrónicas -dice Tatsu en relación a los inicios del grupo-. Pero hay mucho menos hip-hop, mucho menos rap, ya no tenemos tornamesas. En Fiebre tagadá intentaba hacer letras que para mí eran ideas de bastante profundidad, y en este disco dejé de hacerlo cuando un amigo me dijo que la mayoría no las va a entender. Y quiero hacer música que la gente pueda disfrutar más. Me gusta la música profunda, de hip-hop, con letras difíciles y que tienes que pensar, pero al final no funciona tan bien como yo quería. Quería algo más popero, más liviano.


-Dos cambios para mí fueron súper significativos -agrega Necochea-. Cuando estábamos los dos solos, Harvey tocó con otras bandas, haciendo featurings (colaboraciones), y decidimos hacer un disco con invitados, trabajar con Mátenlo, con Moustache!, con Paz Court, con Miss Garrison y finalmente Vicente (Sanfuentes). Abrimos la puerta a jugar con otra gente, que lo hiciera diferente o que tuviera un know how mucho más profesional. Con Vicente Sanfuentes era una lección de música cada vez que trabajamos, para mí por lo menos. Iba a ser un mes (de grabaciones): nos demoramos diez. Fácil. Estábamos súper motivados.


El giro coincidió con un cambio en el nivel de la producción musical. "Picnic Kibun partió en (el software) Fruity Loops, que nos encantaba lo panketa que era: máquinas de batería limitadas, era la simplicidad del grupo al comienzo. Ahora no quiero decir que es pulido, porque no lo es, pero tiene más fuerza", compara Necochea. Y coincidió también con el cambio de lógica, desde el disco de "larga duración" a la canción individual o single. "Cuando sacamos Fiebre tagadá fue porque teníamos un montón de canciones sueltas, las juntamos y armamos un disco", recuerda Tatsu. "Ahora hay que pensar un poco cómo la gente consume, o aprecia, la música hoy en día".


-¿Y la consume por canciones más que por discos completos?
-Nadie dice "oh, ¿escuchaste el track once del disco?…" Qué significa "track once" hoy en día. Somos un puñado los que tenemos estupideces como éstas -sonríe Necochea mientras apunta al tocadiscos y a la colección de vinilos de la casa- y sería. Nadie más se sienta a escuchar música.


-Ya tenemos material para un long play -agrega el cantante-. Pero el long play simplemente viene después de lanzar los tres EPs que tenemos. Veremos si al final nos tentamos por el vinilo para lanzar todas estas canciones juntas.


La elección de "Taganga" como single fue azarosa, y tiene que ver con la presencia de las cancones de Picnic Kibun en películas como "Qué pena tu boda" (2011) y "Aftershock" (2012), ambas de Nicolás López, o  "Joven y alocada" (2012), de Marialy Rivas. "Nuestro single quizás hubiera sido otro, pero López agarró esta canción y la puso en un lugar bastante principal en la película. Fue como una promoción ", explica Necochea. Y el soporte audiovisual quedó completo con el videoclip de Pablo González para la misma canción.


-¿Qué les parece el video?
-¿Qué me parece? Lamentablemente hay que ponerle más sexo. Es un poco como rated G -dice Tatsu: "para todo espectador", en inglés.


-A mí me encanta -difiere Necochea-. Porque también fue la traducción de un relato. De hecho me imaginaba algo diferente: nosotros hablábamos, como dice Harvey, más de sexo (en la canción), pero esto es mucho más bonito, más lindo. Sacamos el video y como en tres días teníamos veintisiete mil visitas, en muy corto plazo fue súper exitoso y se vio en todas partes del mundo, porque ahí ya estábamos con el sello y desde Australia ellos nos movieron en Inglaterra y Estados Unidos.


En esos lugares debe haber sonado adicionalmente exótico el título del single. "Taganga es el nombre de un pueblo en Colombia", explica el cantante. "Justo un par de meses antes de hacer la canción fui con mi polola y nos quedamos en Taganga unas semanas. La canción se trata de las chicas en la playa".


-A propósito de eso, en los lugares donde ha salido el disco ¿alguien tiene idea de dónde viene este grupo que se llama Picnic Kibun, cuya canción se llama "Taganga", que está hecha en inglés? ¿Qué tipo de respuesta han tenido?
-Agrégale el hecho de que el sello es australiano -suma Necochea para completar la ecuación: el dúo entre un japonés-estadounidense y un chileno que graban una canción de título colombiano con un sello australiano.


-Eso ha sido como nuestro karma. Nadie sabe de dónde viene Picnic Kibun. "No: esto no es chileno" -cita Tatsu, a propósito del comentario habitual que recibe el grupo-. Es súper divertido. El piropo desde Chile es que te digan "¡esto no parece chileno!".


-¿Y está bien para ustedes?
-No sé: creo que es una bendición y una maldición al mismo tiempo. Yo lo siento así. Depende de quién escuche al grupo. La mayoría piensa que es un chileno cantando en inglés, y automáticamente viene una crítica de elitismo, de "los cuicos cantando en inglés".


-Pero el acento es demasiado bueno para que sea un chileno.
-Pero existen bandas que hacen eso ahora en Chile. Y por otro lado no hay mucha música como la de nosotros sonando acá, igual somos un poco abnormales en el mercado. Entonces: "no hay muchas más bandas como Picnic Kibun: nos acordamos del nombre de Picnic Kibun". Ésa es la bendición.


-Todo eso es en Chile, pero ¿desde afuera cómo funciona? ¿Ahí sí que no hay ningún supuesto?
-Obviamente, ahí es una bendición, porque el inglés fluye más.


-¿Ustedes mismos llegan a dudar dónde están parados? ¿Hay un sentido de pertenencia en el grupo?
-Harvey viajó desde Japón a Estados Unidos y de ahí a Chile, y yo también crecí fuera -resume Necochea-. Y cuando empezamos todo el mundo nos decía "ustedes no pertenecen acá, váyanse, toquen afuera". Y es raro pensarlo ahora, pero en las bandas latinoamericanas lo étnico está siendo más apreciado que un buen sonido en sí mismo.


-Se valoran mucho más los grupos que cantan en español -coincide Fran-. Se podría decir que es lo que está de moda, lo chileno.


-Todo el mundo piensa que el mercado de música es mejor en otros países, o que es más fácil ser un músico afuera -comenta Tatsu-. No puedo entender que bandas con chilenos canten en inglés y piensen que van a ser grandes afuera: ir a vivir Inglaterra a cantar en inglés y ser una banda indie como cualquiera de las que existen allá. Estás apostando a algo muy, muy difícil de lograr. Podrías tener una carrera más segura haciendo una música parecida, pero en español, y tener más éxito en Chile. Como extranjero veo que la oportunidad más segura es hacer tu propia cosa y hacerla bien acá. Hay mucha menos competencia.


-Y hay un paralelo loco con Picnic Kibun, porque, ya en un análisis totalmente volado, nos pasa lo mismo al revés: nosotros somos (supuestamente) "la banda de afuera que vino a Chile" -contrasta Necochea-. Pienso por ejemplo en el movimiento trip-hop (en Bristol en los años '90): todos se conocían, eran todos hermanos, Portishead con Tricky… Son movimientos cohesionados en un espacio y un momento. Y Picnic Kibun, aunque hemos tocado con prácticamente todas las bandas de la escena, no nos parecemos a ninguna. Aparte de los Garrison, que por la cantidad de tocatas compartidas quizás nos empezamos a parecer un poco.


-Pero más que parececernos tanto en el sonido, era que compartíamos personas -dice Fran.


-No hemos hemos tenido esa cohesión con el resto, aunque la hemos buscado -dice Tatsu-. Ése es el aprendizaje de las bandas que se van afuera (con el discurso) "somos de Chile pero tocamos la misma música que ustedes": no tienen esa cohesión con el resto. Piensa por ejemplo en el sello Cazador (el sello independiente chileno que publicó a Fother Muckers entre otros músicos): Cazador tiene eso.


-Tenía -avisa Fran.


-Tenía, porque se acabó.
-Bueno, entonces (los sellos) Río Bueno, o Quemasucabeza. Todos tienen un estilo, un color.


-A propósito, ¿es casual que el nombre del sello sea Endemika? Porque endémico es algo propio de un solo lugar, que no se da en otra parte.
-¿Eso es? -sonríe Fran-. Qué lindo, me encantó.


-Sí, yo puse ese nombre -dice Tatsu-. Soy ecólogo, uso la palabra "endémica" mucho, para hablar de especies, y como dices tú esa definición de Endemika tiene mucho sentido: significa que viene de un lugar y no existe en otra parte.


-¿Además tiene que ver con la opción que mencionan ustedes, de no volverse locos por ir a tocar afuera? ¿Más bien ser endémikos de Chile en este caso?
-Sí. Pero independiente de eso, tener un sonido propio. Ser únicos.

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