Más segregación y tecnología de punta promete la primera cárcel concesionada de Santiago

El complejo Santiago 1 está listo para ser habitado, pero se mantiene en reserva la fecha en que 2.568 reos serán trasladados desde la añosa ex Penitenciaría a un recinto que les cambiará la vida de manera "drástica", según reconocen las mismas autoridades.

16 de Marzo de 2007 | 11:19 | Ximena Pérez G., El Mercurio Online
Vea la nueva cárcel de Santiago

SANTIAGO.- Un cambio "muy drástico" en su rutina y en su entorno experimentarán los 2.568 reos que en los próximos días dejarán la ex Penitenciaría para ser trasladados al Complejo Penitenciario Santiago 1, la primera cárcel concesionada de la capital.

Lo reconoció ayer el director nacional de Gendarmería, Alfredo Bañados, y basta comparar la realidad del antiguo recinto de más de 160 años con las modernas instalaciones del nuevo penal para darse cuenta de que la transformación será total:

Del  promedio de 10 reos por celda que tiene la ex Penitenciaría, en Santiago 1 se pasará a un máximo de tres, y sólo en el caso de los imputados con mediano compromiso delictual, ya que los de alto y máximo compromiso tendrán habitaciones individuales.

Cada una de las celdas de los 29 módulos que componen el nuevo penal — en el antiguo recinto se llaman galerías— tendrá un baño, evitando que dos centenares de reos tengan que compartir los mismos baños, como ocurre en la ex Penitenciaría.

- Tampoco habrá canchas en común: cada módulo tendrá un patio y se compartirá un gimnasio completamente equipado, en el que profesores externos dictarán clases de distintas disciplinas deportivas.

- Con ventanas de policarbonato de alta resistencia, espejos de lata, y catres y sillas empotradas, se pretende evitar que los reclusos tengan material para fabricar estoques y armas hechizas. Además hay un sistema que bloquea la señal de los celulares

- Atrás quedarán las llamadas "carretas", una forma de convivencia en que grupos de reos se organizaban para conseguir alimentos. Algo que según Bañados se convirtió en una "forma de vida dentro de las cárceles", pero en el nuevo complejo penitenciario no tendrá cabida, ya que en el nuevo sistema concesionado se deja en manos de privados la alimentación, lavandería, mantención, salud y reinserción social. Sólo la custodia y la vigilancia siguen en manos de Gendarmería.

- Ya no bastará que un gendarme inspeccione a los familiares de los imputados manualmente y que ellos pasen por el tradicional detector de metales durante el horario de visita. Ahora los funcionarios se apoyarán en modernos sistemas —similares a los utilizados en los aeropuertos— que permitirán detectar droga, elementos metálicos o explosivos con mucha mayor precisión. El recinto también cuenta con un sillón que permite ver si los visitantes transportan en su cuerpo sustancias ilícitas y una máquina que detecta el consumo, a través de la transpiración.

- Los sensores de movimientos que se entierran en la ex Penitenciaría para prevenir la excavación de túneles, en Santiago 1 serán reemplazados por sensores de “microondas”. Y sobre el patio principal del módulo de alta seguridad se instalaron cables de acero, que ya han sido bautizados como "cuerdas antihelicópteros".

Cada uno de los 29 módulos tiene una enfermería para atender consultas rutinarias. Y para tratar especialidades médicas tanto a nivel de policlínico, como de tratamiento, examen y hospitalización, se habilitó un Servicio de Enfermería Central.

- De los artesanales "camaros" que instalan con sábanas y colchones en pleno patio los internos de la ex Penitenciaría durante el horario de visita, para tener intimidad con sus parejas, ahora se pasa a los venusterios: dormitorios con camas de plaza y media, a los que podrán acceder una vez al mes los reclusos, como “premio” a su buena conducta.

Mayor segregación es la clave

En el nuevo complejo los reos estarán separados en tres grupos según su grado de compromiso delictual (máxima, alta y media). Algo que, según el director nacional de Gendarmería, Alfredo Bañados, se traduce en mayor seguridad para toda la comunidad penal.


"Dentro de los 29 módulos va a haber una estricta segmentación, de acuerdo a la condición, a la naturaleza del individuo que se está internando, del imputado que está llegando a este centro. Por lo tanto, nos va a permitir esa alta segmentación manejar de mucha mejor forma la situación en los eventos críticos que eventualmente pudiesen ocurrir dentro de unas cárceles de esta naturaleza. Y, por lo tanto, esa alta segmentación se traduce en mucha mayor seguridad para nuestros funcionarios y también para los mismos internos", aseguró la autoridad.


La puesta en marcha de Santiago 1 —ubicada a un costado de la ex Penitenciaría y del Centro de Justicia— definitivamente marcará un cambio "muy drástico no tan sólo para los internos, sino también para los funcionarios que van a ver mejorada sustantivamente las condiciones en las que trabajan, y por lo tanto respecto de los internos esto también va a ser un cambio", indicó Bañados.


Pero no sólo habrá cambios de infraestructura, los internos también tendrán estar dispuestos a cambiar algunas costumbres.


En el nuevo complejo estará estrictamente prohibido tapizar las paredes de las celdas con fotografías o posters. "Cada imputado es responsable de su habitación y debe cuidarla", explicó un gendarme.


"La limpieza y el orden son factores fundamentales dentro de lo que es la convivencia al interior de los penales, y por lo tanto el régimen interno que se va a dar es sin duda más estricto, pero representa muchos mayores beneficios para los internos desde el punto de vista de la seguridad, de la infraestructura, de la habitabilidad y de la reinserción", destacó el director nacional de Gendarmería.

Tiene capacidad para 2.568 internos, pero se pueden sumar 513 plazas.

Los imputados estarán distribuidos en 29 módulos.

El recinto tiene 58.378 mil metros cuadrados y demandó 40 millones de inversión.

La dotación estimada de funcionarios de gendarmería es de 300 funcionarios.

Permitirá desatochar la ex Penitenciaría, construida hace 160 años, y que actualmente ha sobrepasado su capacidad en un 100%: tiene 6 mil internos y sólo fue construida para 2.900.

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