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Arzobispo Ezzati pide a Piñera que Chile no ratifique Convención contra la Discriminación

En la misiva, la Conferencia Episcopal critica los criterios de discriminación usados por la OEA y advierte que de suscribirse la convención los derechos de libertad religiosa, de enseñanza y de libre expresión se verían afectados.

16 de Octubre de 2013 | 14:27 | Emol
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Felipe González, El Mercurio

SANTIAGO.- El arzobispo de Santiago y presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Ezzati, envió una carta al presidente Sebastián Piñera, expresándole sus reparos a la eventual ratificación de parte del Estado chileno de la "Convención Interamericana Contra Todas las Formas de Discriminación e Intolerancia", adoptada en la asamblea de la OEA, celebrada en junio.


Según publica hoy The Clinic, en su misiva el obispo advierte que "la ratificación y aplicación en nuestra realidad de la convención, podría ser motivo de innumerables dificultades para la vigencia de algunos derechos fundamentales consagrados ya en nuestro ordenamiento constitucional y legal".


En ese sentido, sostiene que la convención impone ciertas obligaciones al Estado que podrían constituir una infracción a los derechos de libertad religiosa, de enseñanza y de libre expresión.


Asimimo señala que el tratado abre distintos flancos, entre ellos la ampliación de la competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a la que califica como altamente "politizada en especial en las materias que conciernen al derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural, a la familia fundada entre un hombre y una mujer y al deber preferente de los padres a educar a sus hijos".


Añade que la convención introduce "una nueva conceptualización de la noción de 'discriminación' dentro de nuestro ordenamiento, ajena a la contenida en nuestra Constitución y a aquella establecida en la Ley Nº 20.609 (Ley Zamudio), recientemente aprobada".


En ese punto, afirma que la iglesia chilena estima que los criterios de discriminación usados por la OEA son "excesivamente extensos y ambiguos", porque incluyen "el sexo, la orientación sexual, identidad y expresión de género", lo que según Ezzati no se encuentran identificados en el instrumento en cuestión y exceden la Ley Zamudio.


En cuanto a la libertad de enseñanza, dice que debe considerarse que de acuerdo al ideario cristiano de muchos establecimientos educacionales en Chile de tipo subvencionado, cierto tipo de distinciones basadas en los criterios de religión, sexo u orientación sexual, son perfectamente aceptables desde la perspectiva del derecho. Sin embargo, con este tratado "las mismas pasarían a ser ilegítimas y serían constitutivas de discriminación".


En la misma línea la iglesia asegura que como la Convención pretende "prevenir, eliminar, prohibir y sancionar, la elaboración y utilización de contenidos (…) pedagógicos que reproduzcan estereotipos o preceptos" de naturaleza discriminatoria, permitiría al Ministerio de Educación "revisar planes y programas relativos a temas moralmente sensibles".


Por todo lo anterior, argumenta que la convención está fundada en una "visión muy parcial y unilateral de los temas de aborda, lo que hace muy compleja su introducción en un ordenamiento como el nuestro".


Concluye entonces que "no resulta conveniente la suscripción y posterior ratificación de la convención por parte del Estado de Chile".


El vocero de la conferencia Episcopal, Jaime Coiro, señaló que el documento se trata de una carta que el presidente y el secretario general del organismo dirigieron "en forma privada" al Presidente de la República "con un propósito muy claro".


Y en consideración a eso, la Conferencia Episcopal "no considera pertinente hacer ningún comentario respecto a esa materia".

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