"Viñalolén", el proyecto con que la comunidad Ecológica de Peñalolén celebra 33 años

Al cumplirse un nuevo aniversario del lugar y en momentos en que la amenaza de urbanización es cada vez más fuerte, sus propietarios se organizan en torno a un nueva iniciativa de autosustentabilidad.

19 de Octubre de 2013 | 10:27 | Por Leonardo Núñez, Emol

SANTIAGO.- Alejandro Garrós es uno de los fundadores de la Comunidad Ecológica de Peñalolén. Hace 33 años, junto a cinco familias decidió abandonar las comodidades de la ciudad para instalarse en esta reserva natural bajo la Quebrada de Macul.

Mientras su gato se pasea por su casa levantada con barro y desechos reciclados, Garrós, cuenta que en los inicios en el lugar no contaban con agua potable, luz ni comercio cerca. Pese a ello, se instalaron en carpas en las ocho hectáreas originales que les compraron a campesinos para dar vida a la Comunidad Ecológica. La bautizaron así por su deseo de vivir de forma colaborativa y para preservar los maitenes y quillayes.

"Ya estaba totalmente depredado, empezamos a reforestar y hacer los caminos, una especie de urbanización alternativa", dice Garrós, recordando que incluso el poeta Nicanor Parra estuvo relacionado con la comunidad en sus orígenes.

"Teníamos una galería en Providencia (en los '80) donde promovíamos el arte maya, ahí conocimos a Nicanor Parra, que venía llegando del extranjero trasmitiendo la debacle por el tema ecológico. Se empezó a formar un grupo cada vez más grande, en ese minuto aparecieron las tierras del fundo Lo Hermida y compramos", recuerda.

Hoy, cuando la comunidad cumple 30 años, Alejandro y sus vecinos tienen problemas distintos: la llegada de inmobiliarias y la invasión de pájaros. Las constructoras amenazan con achicar cada vez más la rica flora de la comunidad -ya son más de 480 las familias del sector-, mientras loz zorzales devoraron la primera cosecha de la micro-viña que plantó en el terreno de su casa.

Esto último es parte del nuevo proyecto en que se han embarcado Garrós y varios de sus vecinos: la elaboración de vino casero. Pero al menos para esto ya tienen la solución. A los próximos racimos les pondrán bolsas de papel biodegradable.

Nace "Viñalolén"

Al cumplirse un nuevo aniversario de la comunidad, el proyecto para tener un vino propio esta cada vez más cerca de concretarse y podría ser otro hito en el historial de autosustentabilidad de esta comunidad integrada por campesinos, actores, directores de teatro; arquitectos, músicos, profesores, religiosos, entre muchos otros. 

Por ahora, no más de cinco familias decidieron embarcarse en la iniciativa, replicando un modelo francés donde las personas ocupan los mismo terrenos de las casas para la cosecha de uvas y la elaboración de vino. En menos de 25 metros, se pueden cosechar hasta 500 plantas y el mismo terreno se puede ocupar simultáneamente con otras semillas.

El ingeniero agrónomo Thibault Paillard, quien se sumó al proyecto buscando tierras donde cultivar azafrán, cuenta que el nombre de la viña será "Viñalolén" y que la idea es que cada familia tenga su propia cepa. "Queremos producir vino comunitario, para que todos se animen con el proyecto y hagamos una vendimia acá, que nos reunamos alrededor del vino", explica.

"Esperamos tener las primeras botellas en octubre del próximo año", agrega el enólogo, destacando que "Viñalolén" representa un símbolo potente en momentos en que la comunidad se ve amenazada por la urbanización, lo que ha elevado el valor de los terrenos haciendo que sea cada vez más difícil no ceder a la tentación de venderle a las inmobiliarias.

"Están pensando hacer un condominio arriba de la comunidad, los precios cada vez suben más, por eso estos proyectos son muy buenos porque muestran que la gente está aprovechando el suelo. Frente a la municipalidad podemos decir 'mire, estamos produciendo vinos, frutas, verduras', para que sepan que estos terrenos no están botados", dice Paillard.

Y no sólo eso, también confía en que la calidad del vino comunitario de "Viñalolén" será de primer nivel. "Cerca de la comunidad hay viñas muy buenas, por el clima, entre 750 y 900 metros de altura. El suelo es fresco, arenoso, con piedras, lo que lo hace drenante. Entonces no tienes exceso de agua y se le da un toque mineral a los vinos", dice esperanzado.

En la fiesta del 33 aniversario que la comunidad celebrará este sábado, Garrós y Paillard serán parte de algunas de las actividades, que incluyen clases de yoga, espectáculos musicales, religiosos y teatrales. La entrada es gratuita.

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