Salud mental en Chile: El paciente crítico del sistema público

Un estudio de la Universidad Diego Portales revela la difícil situación que enfrentan quienes padecen estas enfermedades, que ya en 2011 representaban más del 18% de las licencias médicas del país.

22 de Octubre de 2013 | 17:08 | Por María Cristina Romero, Emol

La depresión es una enfermedad más común de lo que creemos.

Sergio Alfonso López, El Mercurio.

SANTIAGO.- La sorpresiva bajada de Pablo Longueira de la carrera presidencial a raíz de un cuadro depresivo no sólo remeció al mundo político, también visibilizó una enfermedad que es más recurrente entre los chilenos de lo que creemos.


Según el "Informe Anual sobre Derechos Humanos en Chile 2013" de la Universidad Diego Portales (UDP), en 2008 las licencias por salud mental fueron la primera causa de incapacidad transitoria entre usuarios del sistema público. En 2011 éstas representaron un 18,6% del total de licencias tramitadas (1.030.233) y de ellas un 55,1% fue por episodios depresivos.


Pero las cifras también muestran que dichas licencias son más rechazadas que las licencias por otros problemas de salud, evidenciando además una gran inequidad en ésta área. Éste es precisamente el tema que trata el capítulo titulado "Salud mental y derechos humanos: La salud de segunda categoría", elaborado por las profesoras e investigadoras de las facultades de Psicología y Derecho de la UDP, Elisa Ansoleaga y Ester Valenzuela.


La principal conclusión del estudio apunta a que "la salud mental es una salud de segunda categoría en el sistema de salud, si se consideran la mayor proporción de rechazo de las licencias médicas en comparación con otras patologías; la falta de financiamiento; su escasa representación en las garantías explícitas en Salud; y los datos sobre discriminación territorial de acceso y falta de atención especializada a grupos vulnerables".


Al respecto, Valenzuela comenta a Emol que si bien "el derecho a la salud tiene carencias importantes en su protección a nivel nacional, el de salud mental es más crítico (…) Aquí estamos atentando contra el derecho de la igualdad, pues hay discriminación desde el Estado. No es posible que porque tú naces en una comuna tengas un acceso inferior a un tratamiento que quien nació en otra".


Y aunque se reconocen avances desde los años 90 los problemas parecen persistir, por sobre las dificultades propias que acarrean estas enfermedades. Y es que el incumplimiento en las proyecciones del presupuesto nacional destinado a esta área no es menor y los recursos resultan insuficientes para cubrir las necesidades actuales.


De acuerdo al estudio el gasto destinado a salud mental en Chile hoy es menor al 3% del presupuesto de salud total, bajo si se compara con países desarrollados donde éste llega al 10%. Y agrega que "el Estado chileno incumple la meta del 5% que él mismo se propuso para 2010".

El estudio además advierte que "sin recursos la calidad constituye una promesa insostenible". 


Pocas horas de tratamiento y escasez de profesionales


Tales deficiencias afectan no sólo a pacientes sino que también llegan a los profesionales que trabajan en el área, así lo detalla el presidente de la Sociedad Chilena de Salud Mental, el doctor Raúl Riquelme.


En Chile "no cumplimos con los estándares internacionales, porque se ha dedicado un presupuesto escaso a salud. Faltan profesionales de salud mental en los consultorios y en hospitales. Además, los médicos se forman como psiquiatras y después no encuentran trabajo y los sueldos en el sistema público son bastantes exiguos, entonces prefieren no ser contratados allí", señala.


En esa misma línea, Riquelme afirma que existe "una gran falencia de horas clínicas, psiquiátricas y de psicólogos. Por un lado, hay una gran demanda de salud mental y por otro, un número escaso de profesionales que tenemos que responder a la demanda. Entonces los controles se hacen más alejados y a veces las listas de espera también tienen más retraso de la cuenta".


El también profesor de Psiquiatría en la Universidad de Chile, cuenta que en términos numéricos "alrededor del 50% de las consultas de atención primaria tienen que ver directa o indirectamente con una causa de salud mental y en los consultorios hay un sicólogo o dos para cumplir esta demanda, más algún médico general que ayuda".


En la Región Metropolitana las peores situaciones en horas de atención se aprecian en la zona Metropolitana Sur Oriente con déficit de 516 horas en siquiatría adulto y 1.631 horas en psicología.


Los problemas no terminan 


Otro punto a considerar son las implicancias o problemas anexos que traen para los pacientes las situaciones antes descritas. De esta forma, Valenzuela evidencia que estos temas tienen una fuerte "incidencia laboral, familiar y económica" para los afectados.


Y sostiene que en caso de que a una persona con depresión severa se le rechace una licencia, puede significar para ella un grave problema económico, que incluso puede llegar a afectar más su estado.


"Algunas enfermedades siquiátricas son para toda la vida o en otros casos son recurrentes. Entonces las familias tienen que destinar grandes cantidades de presupuesto para cubrir los gastos de la atención, empobreciéndose de paso", sostiene el doctor Riquelme.


Ambos profesionales concuerdan en que la única forma de combatir con efectividad estas enfermedades es que el Estado haga una mayor inversión en salud mental. Es más, las profesionales de la UDP concluyeron en su investigación que "si la educación fue el tema que provocó un estallido social, sin duda la salud es el próximo tema que va a sacar a la gente a las calles".

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