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El colapso del Metro por dentro: Trabajadores revelan los efectos de la sobrecarga del sistema

Las fallas que el tren subterráneo ha tenido en menos de diez días fueron la gota que rebalsó el vaso para los empleados de la empresa. Problemas psicológicos y exceso de horas laborales son solo algunos de los problemas que enfrentan.

23 de Agosto de 2014 | 10:29 | Por Felipe Vargas Morales, Emol.

SANTIAGO.- El caos masivo que generó la evacuación de la Línea 5 del Metro este miércoles, debido a una falla eléctrica justo en la hora peak del servicio, sumado a la fisura en un riel que obligó a cerrar cinco estaciones de la Línea 4 la semana pasada, hicieron estallar el malestar que hace meses venían incubando los trabajadores del tren subterráneo de Santiago.

Porque si bien hasta ahora se ha escuchado fuerte el descontento de los usuarios tras esos episodios, los empleados del servicio ya no dan abasto con la sobrecarga del sistema, derivado de la mala implementación del Transantiago desde sus inicios y de los cambios operacionales que se realizaron durante el Gobierno anterior.


El resultado de todo ello es un aumento de las licencias médicas, las cuales ya llegan al 10% anual según los cálculos del presidente del sindicato de trabajadores de Metro, Eric Campos, quien detalla que los casos de depresión, crisis de pánico y stress laboral son cada vez más comunes entre el personal.


El líder sindical agrega que "nosotros tenemos un alto nivel de exigencia en el mantenimiento, hay una presión porque tenemos poco tiempo para hacer mantenimiento a todo el Metro. Con el Transantiago se extendió el servicio, por lo tanto los tiempos no llegan a las cinco horas".


“Ahí tenemos una exigencia en términos de intensidad laboral que sufren los trabajadores de esa área. También tenemos a los conductores, jefes de estación, asistentes de andén, asistentes de servicio al cliente, guardias y vigilantes quienes sufren toda la presión derivada de la sobredemanda que tiene el servicio hoy", asegura.


Campos recuerda que antes de la implementación del Transantiago, Metro movilizaba un millón 200 mil pasajeros y que tras ello "empezamos a mover a 2 millones 400 mil, lo que generó una serie de interacciones con el público que hoy generan un alto nivel de presión, stress y enfermedades psíquicas".


"Desde la dirigencia, tenemos la impresión de que las licencias derivadas de esas enfermedades han aumentado al doble y tenemos una cifra negra de todos los trabajadores del Metro que, a pesar de estar en una situación de stress, continúan trabajando", acusa.


Las horas de alta demanda y las ocasiones en que hay espectáculos o partidos de fútbol son las que más afectan a los trabajadores. A ello, se suma un desorden en el sistema de jornadas que abulta las cargas laborales, configurando un panorama difícil de asumir por los empleados.


"Hay un desorden que impacta en la calidad de vida de los trabajadores, donde se estableció un sistema en el que hay gente que trabaja cinco días por dos, seis por dos, turnos de noche, mixtos. Hay que ordenar los horarios laborales en el Metro, porque ese desorden nos está llevando a funcionar en condiciones de precariedad", advierte.


Aunque reconoce que a los empleados de planta no se les pide trabajar más horas extras de las que corresponden, Campos asegura que "sabemos que se da un abuso en horas extras o turnos ilegales en el mundo del subcontrato. De hecho, Hay casos de guardias que han llegado a trabajar 24 horas continuas".


Insultos y sobreexplotación en Vicente Valdés


La estación Vicente Valdés de la Línea 5 es una de las que tienen mayor demanda de público, ya que en ella está la conexión con la Línea 4 que va hacia dos de las comunas más grandes de Chile: La Florida y Puente Alto. Por ello, según la jefa de esa unidad, María Destefani, es una de las más afectadas por el actual sistema de trabajo.


"Efectivamente las licencias acá han disminuido la cantidad de personal de manera increíble. Cada día se manifiestan más por stress, hay un porcentaje altísimo de compañeros de trabajo con stress laboral, porque el trabajo que hacían cinco personas ahora lo hacen dos y el que hacían ocho ahora lo hacen cinco", explica.


Según Destefani, "lamentablemente, cada vez que pasa alguna anomalía en el Metro el cliente se desquita con los trabajadores, a quienes los insultan con lo más bajo que hay y uno tiene que aguantar todos los improperios, que obviamente no los recibe la administración que gobierna desde el escritorio".


"Los trabajadores no somos responsables directos de lo que pasa, nosotros estamos expuestos a que estas fallas sigan pasando y eso a nosotros nos afecta enormemente. Las licencias son por los insultos, el cansancio, el agotamiento... la gente te agobia, es un cúmulo de cosas", dice la administrativa.


Tras las fallas del Metro de esta semana, la jefa de estación asegura que sus trabajadores le han manifestado "ganas de no venir, de salir arrancando, sobre todo cuando suceden situaciones como las que han pasado".


"Cuando te empapelan a garabatos dan ganas de mandar todo a la punta del cerro, pero nosotros tenemos obligaciones y si tienes un equipo de trabajo que se la juega por uno también, no los puedes dejar solos", añade.


Actualmente, son 35 personas las que trabajan en esa estación. Antes habían ocho asistentes de andén y diez de servicio al cliente, pero desde hace un año y medio solo trabaja la mitad, indica, junto con aclarar que no cuentan con un sistema de días libres a disposición, con las consecuencias que ese problema conlleva al servicio.


"Acá el personal es sobrexplotado, trabaja las ocho horas de la mañana y se va a las diez de la noche, eso pasa porque en Metro no hay más contratos y uno tiene que ajustarse a la dotación que le entregan y esa no alcanza para cumplir con los requerimientos de la estación y las necesidades que Metro exige", concluye.

El petitorio que el sindicato elevó al Gobierno

Ayer fue un día agitado para los dirigentes del sindicato de Metro, ya que durante toda la mañana sostuvieron reuniones para analizar la decisión del directorio de pedirle la renuncia del gerente de mantenimiento y de establecer una auditoria coordinada con expertos nacionales e internacionales.

Al respecto, Eric Campos comentó que "nos parece que son medidas razonables, pero creemos que eso no resuelve los problemas de fondo". En cuanto a la renuncia, dice que “no la queremos valorar, porque nosotros la solicitamos en el mes de mayo y tuvieron que pasar dos averías para que eso ocurriera".

Ayer también sostuvieron un encuentro con el ministro de Transportes, Andrés Gómez-Lobo, a quien plantearon la necesidad de establecer una mesa tripartita "para discutir cuál es el rol del Metro en el sistema de transporte público y ver las medidas para fortalecer a la empresa".

En esa línea, le plantearon al secretario de Estado la importancia de revisar la Ley Metro, "que hoy impide la representación de los trabajadores en el directorio como ocurre en las otras empresas públicas y revisar los amarres que no permiten que Metro opere a nivel de superficie en el Transantiago y juegue un rol más relevante en la coordinación del transporte público".

Asimismo, Campos aseguró que un tema de primera importancia es mejorar las condiciones laborales de Metro y ver cómo el Gobierno se va a hacer cargo de la subcontratación, que representa al 70% del total de los empleados de la empresa.

"Esperamos que el Gobierno tome cartas en el asunto, ya que en la administración anterior se propuso tener un Metro de clase mundial y con ese slogan se hizo una restructuración de la empresa, fusionaron áreas, despidieron gente", dice.

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