Adamo metió a la Quinta a una máquina del tiempo

El cantante ítalo belga se llevó las dos antorchas y las dos gaviotas.

23 de Febrero de 2004 | 00:31 | Felipe Ossandón, El Mercurio en Internet
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Salvatore Adamo
Adamo cantó sus mejores temas ante una Quinta rendida.
VIÑA DEL MAR.- Veintidos años después de su primera presentación en Viña, Salvatore Adamo dio la impresión de que tiene una pócima para contrarrestar el paso del tiempo.

Alejado de la pirotecnia y el glamour de Camilo Sesto, con quien compartió los rankings en los 60 y 70, el cantante ítalo belga ofreció un repertorio que, al igual que el español, apeló a la nostalgia.

Claro que el estilo de Adamo es sencillo comparado con el de Sesto (quien abrió la segunda noche de festival). Más que cantar, parece que el romántico Salvatore susurra las canciones al oído de esas cientos y miles de señoras que esta noche movieron los brazos simulando unas olas y entonaron sus versos de galán tímido, que tanto conmueven el corazón de las damas.

“Tu nombre”, “Un mechón de tu cabello”, “Imshalá”, “Bandolera”. Los hits que musicalizaron dos décadas sonaron frescos y fueron cálidamente acogidos por una audiencia que esta noche, como todas las noches, tenía ganas de cantar.

Así las cosas, después de cantar hasta perder la voz, el público comenzó a manifesarse y a pedir a gritos el combo de premios.

Y Vodanovic, por cierto, saltó presto al escenario a desarrollar su generosa labor. Pero como la noche estaba empezando y había tiempo para todo, el combo fue entregado en dos tandas. Primero las dos antorchas. Y a pesar de que el público empezó a pedir de inmediato la segunda parte del combo, Antonio y Myriam dejaron que siguiera cantando antes de entregar las gaviotas. Toda una delicadeza tomando en cuenta la poco afortunada entrega de premios a los números que han cerrado cada noche.

“Soy un privilegiado”

Con un traje beige llegó Salvatore Adamo a la conferencia de prensa tras su actuación en la apertura de hoy. Un traje beige, un cargamento de premios y una sonrisa de oreja a oreja.

Sí. Salvatore Adamo estaba feliz, pero con la sencillez y la humildad de siempre. Esa que a veces llega a exasperar.

“Tengo el privilegio de hacer lo que me gusta. Y yo creo que eso es el deseo de todo el mundo. Vivo cantando y esa es una forma de mantenerse joven”, dijo revelando su fórmula para mantenerse vigente.

Adamo manifestó sentirse muy orgulloso de que los jóvenes conozcan y aprecien su música. “Es lo mejor que le podría pasar a mis canciones”, dijo sin cambiar ni por un segundo su cara de hombre bueno.

“El éxito no se puede explicar”, dijo finalmente el cantante europeo. “No se puede programar. Es una lotería”. Una lotería de la que Adamo se ganó el gordo mayor.
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