Molotov trajo todo su power

Los mexicanos ofrecieron una de las presentaciones más explosivas y poderosas del festival y demostraron de paso que hay un verdadero festival que no se ve por la televisión.

23 de Febrero de 2004 | 04:06 | Felipe Gálvez T, El Mercurio en Internet
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Molotov
Una vientena de jovencitas acompañaron a los mexicanos sobre el escenario.
VIÑA DEL MAR.- Tres estallidos de fuegos artificiales iluminaron la Quinta Vergara con estruendosos sonidos que asustaron a más de alguno. Pero la fuerza explosiva no estaba en el cielo viñamarino, sino más bien en tierra firme, sobre el escenario donde a esa hora Molotov tocaba 'Rastaman-dita' junto a una veintena de jóvenes niñas que habían subido al escenario.

Fue uno de los momentos peak de la presentación de los mexicanos en el Festival de Viña. "Baila rica nena, sabrosito", rezaba el coro de la canción, mientras las desinhibidas muchachas se contorneaban junto a la banda.

La conexión entre los mexicanos y la Quinta era máxima. Lo fue desde un principio cuando interpretaron 'Voto latino', éxito de su primer disco '¿Dónde jugarán las niñas?' Su rock duro y contestatario fue la dosis de fuerza que imploraba la Quinta.

'Gimme tha power' demostró que las barreras idiomáticas no importaban. La mezcla de español e inglés que Molotov maneja en sus canciones era perfectamente comprendida por el Monstruo que, a las 02:40 de la madrugada, era un conjunto de puños en alto que se sumaba a las exigencias políticas de los mexicanos.

La solidez del conjunto se vio reflejada en todo el show, además de mostrar buenos recursos para divertir a la gente. Micky Huidos tenía en su micrófono un octavador, lo que le permitía aplicar efectos de sonido para agudizar o agravar los tonos de su voz. Así, durante gran parte del show, el mexicano habló con "voz de ardilla", provocando risas desde la galería al palco.

Las dedicaciones tampoco faltaron. Sabido es que Molotov incluye en sus canciones fuertes mensajes contra el poder y los sistemas políticos. Con un "espanglish" que ni la mitad de la Quinta entendía, los mexicanos cantaron 'Frijolero' que está dedicada a los estadounidenses.

La emoción estaba en su tope máximo, ni el grupo ni la Quinta querían parar un instante. Ya habría tiempo para que los mexicanos recibieran el "combo" de trofeos que bien se merecían.

Sin embargo, sucedió lo que en este festival se ha hecho una mala costumbre. Los animadores salieron a escena e interrumpieron la actuación, demostrando que el festival es más un programa de televisión antes que un certamen de la canción. "Hay que despedir la transmisión", dijeron, al tiempo que animaban a la Quinta a que pidiera las antorchas y gaviotas, repitiendo la escena que se vivió con Pettinellis, la noche anterior.

Fue, otra vez, una escena patética de parte de Vodanovic e irrespetuosa para el Monstruo y para el grupo, ya que, tal como ellos mismos lo habían dicho antes de actuar, la aparición del animador coincidió con el momento en que Molotov interpretaría la canción 'Puto', que la Quinta pedía a coro. Las pifias del respetable cayeron de inmediato sobre quienes osaban interrumpir el show.

Fue la censura que Molotov temía que le aplicaran. Se entregaron los trofeos que, hay que repetirlo, estaban más que merecidos, pero se dejó a medio chile sin disfrutar de la potencia que derrochaba por litros el grupo.

"¿Ya se cansaron?", preguntó Paco Ayala, antes de dar rienda suelta a la potencia que todos pedían. "Puto, puto, puto", coreó la Quinta con su manos en alto y ya olvidando la poco decorosa entrega de antorchas y gaviotas.

Tras eso, la despedida de los mexicanos que abandonaron el escenario dejando a miles de fanáticos pidiendo su regreso. Pero al parecer no había más. Las luces de la Quinta se habían encendido completamente y los menos esperanzados comenzaban a salir del lugar. Pero los equipos no habían sido desconectados por los técnicos. Aún había esperanza de seguir disfrutando al explosivo grupo.

Y así no más fue. Tras hacerse de rogar, los cuatro músicos volvieron a escena. "Ahora que apagaron las cámaras empieza la fiesta carajo", dijeron los músicos y el show se reanudó, tan potente como al comienzo.

La fiesta no fue eterna, pero se extendió lo suficiente como para satisfacer a todos los que se quedaron hasta el final. Además, quedó más que claro que el verdadero festival es que se vive cuando los animadores ya están durmiendo.
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