Joven de 16 años que parecía abuela “rejuvenece” con pionera cirugía

Zara Hartshorn padece lipodistrofia, una enfermedad genética que destruye la grasa bajo la piel haciendo que la persona se vea arrugada. La operación fue gratuita y ahora hasta tiene novio.

Emol
Lu. 01 de julio de 2013, 07:00
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Zara antes de la operación.

Zara antes de la operación.

Su transformación aparece en un documental sobre personas extraordinarias.

Su transformación aparece en un documental sobre personas extraordinarias.

Desde hace varios años, la historia de Zara Hartshorn ha dado vueltas por internet. ¿La razón? La joven británica, que actualmente tiene 16 años, sufre de una enfermedad llamada lipodistrofia, la cual la hace parecer de una edad muchísimo mayor, casi como una abuela.

Zara heredó la extraña condición de su madre, quien también la padece, y debido a ella ha sido víctima de agresiones y burlas. "El bullying fue peor entre los ocho y diez años. Los niños solían llamarme 'mono' y 'abuelita', e incluso me golpeaban sólo por cómo me veía", contó al "Daily Mail".

La joven agregó que en una oportunidad la obligaron a bajarse del autobús escolar, ya que no pudo probar que era una niña, y que algunas personas también han pensado  que es la madre de su hermana Chloe, quien tiene 17 años y no presenta la enfermedad.

"Incluso en un par de ocasiones fui confundida con una profesora de mi escuela, lo que me provocó una enorme vergüenza frente a mis compañeros de clase", relató.

Los malos ratos que Zara pasaba en el colegio, hicieron que dejara de ir y que su madre la cambiara en varias oportunidades. Sin embargo, esto no bastaba. "Vivía con temor a que me preguntaran cuántos años tenía", dijo al periódico británico.

Gracias a que su caso fue ampliamente dado a conocer por los medios -los que la llaman la Benjamin Button femenina, en referencia a la película protagonizada por Brad Pitt-, Zara y su madre fueron contactadas por el médico estadounidense Abhimanyu Garg. Tras realizarles varios exámenes, el experto en lipodistrofia determinó que ambas sufrían de cutis laxa, una condición incluso más rara que además de arrugar la piel, puede acortar la esperanza de vida, debilitar las articulaciones, y provocar problemas al corazón y a los pulmones.

Lista para perdonar y olvidar

Y aunque el diagnóstico del especialista no fue para nada alentador, a Zara se le presentó una excelente oportunidad: el cirujano plástico Robert Ersek se ofreció para hacerle un lifting facial y aumentarle su nariz, todo sin ningún cargo. Y, por supuesto, la joven aceptó.

"La noche anterior a la operación no pude dormir porque estaba muy emocionada. Cuatro días después de la cirugía, cuando me sacaron las vendas, realmente no me gustó lo que vi (…) Pensé que había cometido un gran error. Pero tras nueve días me quitaron el parche de la nariz e inmediatamente me di cuenta de lo bien que se veía", indicó al "Mirror".

"Antes de tener la cirugía, me miraban por verme diferente. Ahora me veo igual que otras niñas de mi edad", sostuvo. "Ya no siento que las personas me observen cuando camino por la calle. Finalmente me siento como una adolescente", agregó.

Según Zara, durante muchos años tuvo que soportar comentarios hirientes, pero ahora con su nueva apariencia está "lista para dejar atrás el pasado, perdonar y olvidar".

El "rejuvenecimiento" de la joven también la ayudó a mejorar su autoestima, gracias a lo cual comenzó una relación con Ricky Andrews, un hombre de 22 años con quien está desde hace tres meses.

"Tuve novios en el pasado, pero no creo que realmente aceptaran mi condición. Pero con Ricky eso nunca ha sido un problema. Antes de la cirugía no estoy segura de que hubiera tenido la confianza para empezar una relación con él. Él ha visto fotografías mías de antes y me dice que era hermosa, pero yo no le hubiera creído", añadió.

"La manera en que Zara ha manejado las cosas ha sido inspiradora. Estoy muy orgulloso de ella (…) Todos los días le digo que es una bella persona (…) también por dentro", afirmó Ricky.

La operación también animó a Zara a retomar sus estudios para poder cumplir su sueño de ser dueña de un salón de belleza. "Ahora soy capaz de hacer cosas, como estudiar y tener una carrera (…) la cirugía me ha dado un estímulo y ahora no tengo temor de lo que las otras personas piensan", aseguró.

Y a pesar de que ahora se siente más feliz, cómoda y confiada, y que está decidida a continuar así, está consciente de que siempre padecerá de lipodistrofia y por esa razón tampoco está convencida de querer ser madre. "Me gustaría casarme y tener hijos, pero no estoy segura de que sea justo para ellos hacerlos pasar por lo mismo que yo he vivido", sostuvo.

"A pesar de que me veo más joven, todavía me siento mayor de la edad que tengo, por culpa de todo lo que he tenido que pasar", concluyó.