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Deudas, angustias, la vida les pega fuerte... La dura realidad de los futbolistas después del retiro

La situación de Ángel Carreño puso en evidencia los problemas que enfrentan varios jugadores tras colgar los botines. Sus ahorros muchas veces se agotan rápidamente producto de los malos consejeros.

10 de Mayo de 2020 | 10:00 | Redactado por Felipe Santibáñez, Emol
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Juan Carlos Peralta, Ángel Carreño y Pascual de Gregorio.

Agencias/Emol
Ángel Carreño vio su devolución de impuestos y sintió un dolor punzante. Eran apenas 100 mil pesos. Toda esa rabia y frustración la volcó en una estremecedora carta en que narraba los duros años que ha vivido tras el retiro del fútbol.

Carreño era un volante recio con apariencia de rockero. Pasó, entre otros clubes, por Colo Colo, Universidad Católica y La Serena. En su texto contaba que perdió todos sus ahorros junto a una casa y a un departamento. Sin la ayuda de su familia, estaría viviendo "debajo de un puente".

"Mi objetivo era crear consciencia, porque capaz que no era el único que la estaba viviendo. Y así fue. Mucha gente me ha contactado y me dicen que están en la misma situación. Se ven muy afligidos por el tema económico. Nunca pensé que podía recibir tanto cariño. Me he emocionado con muchos relatos y feliz de poderlos ayudar", le comenta a Emol.

Historias como éstas suelen aparecer de tanto en tanto. Futbolistas, casi siempre de origen humilde y sin estudios, consumen rápidamente sus fortunas y se ven acogotados por las deudas. Los amigos se van, muchas veces se separan de sus parejas y caen en depresión.

Hace unos años, se publicó que Juan Carlos Peralta estaba rematando la medalla de campeón de Copa Libertadores con Colo Colo para ayudar a su madre enferma y que les querían rematar la casa. "Todo eso es mentira. La medalla está acá, me molesta cuando comienzan a inventar cosas. Lo que yo dije es que si tenía que vender la medalla para ayudarla, lo hacía sin problemas", aclara.

Peralta se retiró joven por lesiones en una de sus rodillas. Al principio le costó, afirma que en los noventa no se pagaba tanto como ahora y que no había contratos con patrocinadores. Se ha logrado afirmar con su academia en Pedro Aguirre Cerda y se declara "feliz y tranquilo". Sin embargo, cuatro años atrás tambaleó. Se fracturó jugando por el Colo Colo de todos los tiempos y tuvo que realizar eventos a beneficio para costearse la recuperación. "El club no me ayudó en nada, pero ya pasó, yo siempre he sido calladito".

Falta de planificación


Carreño se pregunta "¿por qué nunca antes me preocupé qué hacer después del retiro?". La misma pregunta ha tenido que responder Pascual De Gregorio. El goleador que se enfrentó en Italia a los mejores del mundo hoy intenta salvar su local de comida, afectado por el coronavirus y por el estallido social. "No supe visualizar las inversiones. Yo llegué a tener 12 propiedades, pero después me divorcié y ahí hubo una entrega económica en la que no hay nada que hacer. Después con el tiempo pruebas en una cosa, pruebas en otra, pero te das cuenta que lo tuyo es el fútbol y esas inversiones quizá no fueron las adecuadas", apunta.

Cuando dejó la actividad, Carreño estaba hastiado del ambiente y no quería saber nada del fútbol. Su sueño era tener algo propio y se le acercó un hombre, Paulo Garrido, para iniciar un negocio de bebidas de mate.

El ex futbolista llegó a considerar un hermano a Garrido, recuerda que le decía que siempre iba a estar ahí ante cualquier eventualidad, pero ese socio se esfumó cuando empezaron los problemas. "Tuve que apechugar solo", expresa el ex jugador. Antes de la pandemia, juntaba un poco de plata haciendo clases de fútbol en una zona rural, jugando en clubes amateur los fines de semana y siendo comentarista en una radio local. Esos ingresos los perdió por la emergencia sanitaria y se sentía horrible por no poder ayudar en la casa.

"Claramente el futbolista vive en una burbuja. He visto casos en que hasta las cuentas de la luz se las iban a pagar"

Ignacio González, arquero profesional

Fernando Azócar, psicólogo deportivo y ex jefe de la Unidad de Apoyo Integral del Instituto Nacional del Deporte (IND), brinda asesorías a atletas de alto rendimiento a través de la empresa Plan Sport. Explica que en la mayoría de los casos no hay ninguna planificación para después del retiro.

"Ángel Carreño dice que tenía 40 millones de pesos, pero resulta que tener un poco de plata no te asegura nada. El tema es quién te asesora y quién hace una evaluación correcta de los proyectos que vayas a establecer. El problema es que se te puede acercar mucha gente a ofrecerte buenos negocios en esta última etapa porque saben que pudiste salir con algo de dinero, pero no hay una evaluación seria hecha por personas que saben", afirma.

Ignacio González, el arquero ataja penales del fútbol chileno, siempre ha tenido claro que esta carrera es corta. Sus compañeros lo han molestado por no usar ropa de marca o por no andar en un auto del año, pero son ellos mismos los que se le han acercado para saber cómo ha podido invertir estando incluso en un club de Primera B. Él vio una oportunidad y creó la empresa AS Inmobiliario, que ayuda a deportistas en la compra de bienes raíces.

"Claramente el futbolista vive en una burbuja. He visto casos en que hasta las cuentas de la luz se las iban a pagar, están acostumbrados a que les hagan todo. En el Sifup tenemos todo un proyecto que lo estamos llevando a cabo para enseñarle a los jugadores educación financiera. Cómo funcionan los bancos, qué dificultades van a tener ellos por el tipo de contratos, cómo se va a venir el tema de la gestión crediticia más adelante. Es explicarles cómo funciona el sistema", comenta el golero que hoy milita en Antofagasta y que estudió Ingeniería Comercial hasta tercer año.

La culpa


Carreño revela que pasó un 2019 horrible y que apenas podía dormir dos horas al día. Angustiado, pensaba en cómo salir de sus problemas, pero todo lo que intentaba salía mal.

"La culpa es importante, porque se dan cuenta que perdieron muchas oportunidades, mucho dinero y personas cercanas"

Fernando Azócar, psicólogo
"Te dan ganas de hacer cualquier tipo de locura, cualquier cosa. Tomas decisiones erradas. Yo creo que con la ayuda de Dios y con autoayuda pude salir adelante. En un momento, el túnel se pone muy oscuro, no te ves ni las manos y cuando asoma una luz aparece cualquier cosa y se oscurece nuevamente. Te desilusionas, tienes muchos problemas. Se pasa feo. Más encima yo soy un tipo que no me gusta expresar mis sentimientos hacia el resto. No me gusta que me vean mal nunca y era fome andar con problemas y mal en la vida", expresa.

Pascual De Gregorio opina lo mismo. Hoy tiene 48 años y ha tenido que escuchar varios comentarios negativos de su círculo más íntimo. "Yo no me avergüenzo ni me ando escondiendo. Igual da lata, estar en el lugar mío no es fácil. Uno tiene familia también y las personas que están al lado tuyo te dicen 'a lo que llegaste'. Pero hay que vivirla poh, compadre", declara.

La culpa es un sentimiento compartido. No saben dónde buscar ayuda y las obligaciones apremian. Salen de la burbuja del fútbol y se dan cuenta que la vida real es compleja y pega fuerte.

"El caso del 'Kike' Acuña es conocídisimo. Se ha ido reinventando cómo ha podido. La culpa es importante, porque se dan cuenta que perdieron muchas oportunidades, mucho dinero y personas cercanas a raíz de cómo manejan esa culpa. La culpa en algunos casos te lleva a consumir alcohol, drogas o a consumir mal el tiempo porque no saben cómo relacionarse con el vacío de no saber qué hacer con el día de mañana. Jorge Valdano dice que en esta etapa hay que encontrar otra pasión, pero no es fácil. Nadie echa una mano", explica Fernando Azócar.

"El caso de Ángel es uno de muchos que he conocido a través de la empresa. Muchos no hablan por vergüenza", agrega el "Nacho" González.

Azócar siempre recuerda que una frase de Carlos Caszely: "Una cosa es con zapatos de fútbol, otra es con zapatos de calle". Este psicólogo hace clases en el Instituto Nacional del Fútbol y la Actividad Física (INAF) y allí se encuentra con muchos jugadores que quieren ser entrenadores. Ojalá de Primera División. Sin embargo, no hay mercado para tantos.

"Un jugador me dijo que en el fútbol se mal usa el tiempo, pasan horas con el play station, pero alguien que quiera hacer otras cosas las puede hacer. Hoy tenemos un ejemplo muy concreto: el 'Chapita' Fuenzalida. Ha seguido vinculado al mundo del deporte, pero no se ha olvidado del estudio. El futbolista tiene que entender que no va a ganar las mismas cifras, que son de una realidad distinta a la cotidiana, pero sí puede tener un ingreso adecuado para una calidad de vida que se proyecte en el tiempo", manifiesta.

Carreño asegura que se sacó una enorme mochila de encima luego de publicar la carta. Gracias al apoyo de su madre, Aurora, ya logró pagar sus deudas más grandes y se establece metas para cuando terminen estos tiempos convulsos. Quiere recuperar su vida.
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