EMOLTV

Jugó un inédito Mundial, dirigió en otro Sub 20 y ahora pide limosna en las calles: El penoso presente de un histórico de Canadá

Su adicción a la cocaína lo sepultó.

05 de Enero de 2023 | 10:42 | Redactado por Felipe Muñoz, Emol
imagen
Agencias/Emol
Probablemente el nombre de Paul John James no es conocido por los amantes del fútbol en Chile, pero ciertamente fue una estrella.

De origen galés, jugó en el inédito primer Mundial con Canadá en México 1986 en el que incluso tuvo que marcar a Michel Platini.

Fue clave marcando un gol ante Costa Rica para la clasificación a esa cita planetaría y además, fue internacional con los norteamericanos 47 veces y también disputó los Juegos Olímpicos de 1984.

Tras su retiro del fútbol se convirtió en entrenador, dirigiendo incluso a su selección en el Mundial Sub 20 del 2001 y siendo campeón con el combinado femenino Sub 20 en un torneo Concacaf.

Pero la vida de éxitos de James se empezó a desmoronar. Poco queda de ese mundialista. En los últimos 13 años estuvo desempleado y en los últimos seis sin un hogar de permanencia.

Su adicción a la cocaína lo sepultó. No lo supieron ayudar en Canadá e incluso lo discriminaron, lo que provocó que poco antes de la pandemia viajara a Reino Unido.

"Si quieres saber cómo es la mirada de desprecio y disgusto absoluto, haz esto. Pero si quieres ver momentos de increíble bondad y humanidad, haz esto también", dijo en una entrevista al Daily Mail.

James durmió en las calles, en los suburbios de Toronto y ahora en los de Londres, en la famosa Catedral de Westminster.

Ahora, pese a que pernocta en un hostal, pide limosna a la gente. Pocos lo reconocen.

Consultado sobre por qué retornó al Reino Unido, fue claro: "Para recuperar la independencia de la prisión metafórica condenada como inocente por trece años perdidos, no por el Reino Unido con quien me siento en deuda, sino por Canadá como nación. Para encontrar y reavivar la pasión, el entusiasmo y la positividad que una vez tuve. Y, encima de todo, encontrar una vía para conectar con la gente".

James pide dinero en las calles de Embankment, Piccadilly y Strand. ¿Por qué? Para "poder recuperar una apariencia de normalidad. Poder usar mi propia ropa y zapatos y no los de segunda mano. No tener que recaudar fondos para comprar mis propios artículos".

Cuenta que algunas veces la gente se acerca a hablarle, y él les narra quién era, que lo busquen en Google. Eso sí, pocos vuelven para ayudarle.

¿Y cómo cayó en la miseria? Fue en 1998 que conoció la cocaína. "No podía conectarme con nadie, para encontrar una pareja íntima en mi vida. La sustancia, y el exceso de trabajo, reemplazaron eso", dice, y agrega: "No creo que debas llamar a nadie drogadicto o adicto al crack. Las palabras evocan irracionalidad y una serie de etiquetas que ven a los expuestos como: criminal, aterrador, irracional, poco confiable, que debe evitarse, enfermo, perdedor, sucio, perezoso, escoria, no empleable. ¿Puedes ver lo repugnante que es ese lenguaje?".

James ahonda en el tema de la droga y de las adicciones: "Nunca ha habido una guerra contra las drogas. ¿Cómo puedes tener una guerra contra las cosas inanimadas? Sólo ha habido una guerra contra la gente. Y son los más vulnerables los que más sufren la devastación del estigma: exclusión social, marginados, pobreza".

"Si llegas a la escena desde la riqueza, el poder, el polvo de estrellas de Hollywood o si estás dotado de caché político, tienes la mejor oportunidad de evitar tal catástrofe", añade.

Hoy, sus pocas pertenencias son ropa, mantas y un Ipad con la pantalla rota. "Mi carrera futbolística lo fue todo. No debería haber perdido un día de trabajo. Si tuviera que terminar mi vida mañana, lo cual no haré, la gente lo entendería. Porque ha sido una maldita brutalidad", cerró.
EL COMENTARISTA OPINA
¿Cómo puedo ser parte del Comentarista Opina?