Svenja Grimm no lo podía creer. La alemana, nacionalizada chilena, sorprendió en la prueba de adiestramiento individual el pasado 25 de octubre y quedó octava, lo que le bastó para lograr un cupo para los Juegos Olímpicos de París 2024.
La escena que se vivió en el Regimiento Granaderos de Quillota fue memorable. Montando al caballo "Doctor Rossi",
Grimm clasificó a la cita de cinco anillos ya que el formato del evento entrega boletos por equipo y en modo individual.
El tema fue que como quienes la antecedieron ya habían ganado en la competencia colectiva (Estados Unidos, Brasil y Canadá), la lista corrió y ella se vio beneficiada.
"La felicidad es máxima, todavía no lo puedo creer. El nivel de la competencia estuvo muy alto, pero lo hicimos y nos vamos a París. Pensar en una medalla es los Juegos Olímpicos es de locos, pero el sólo hecho de estar ahí y de representar a Chile es un tremendo logro y un honor para mí. La felicidad es máxima, es máxima. Es máxima. Todavía no puedo creer que lo hayamos logrado", dijo tras la prueba.
Pero la historia de Grimm, de 33 años, es bastante particular. De hecho, ni siquiera es chilena de nacimiento. ¿Su nacionalización? Una verdadera proeza.
La historia de amor con Chile de Svenja Grimm
Con 23 años, Grimm viajó a Chile en un intercambio universitario y recaló en Talca en el 2013. Su idea era quedarse seis meses, pero ya son más de 10 años en el país. La alemana se enamoró de la tierra nacional, en donde pudo seguir desarrollando el deporte ecuestre que comenzó a practicar en Alemania.
"Estuve seis meses acá y me encantó el país. Le tomé mucho cariño. Vine porque en ese entonces estaba estudiando relaciones internacionales y vi muchas oportunidades de desarrollo profesional. Decidí volver una vez terminada la universidad en 2014. Me fue muy bien y me quedé", contó hace unos meses en D13.
¿Por qué Chile? "Hablaba muy bien inglés y quería aprender otros idiomas. Decidí que quería aprender español y elegí Chile porque me pareció que mucha gente iba a México o España que no termina hablando español porque hay mucha gente extranjera que va a esos países. Escogí el país más lejano y menos conocido. Una conocida había venido y me dijo que le encantó el país. Valió la pena porque llegué sin hablar nada de español y en tres meses ya podía comunicarme", dijo al citado medio.
"Pensar en una medalla es los Juegos Olímpicos es de locos, pero el sólo hecho de estar ahí y de representar a Chile es un tremendo logro y un honor para mí. La felicidad es máxima, es máxima. Es máxima. Todavía no puedo creer que lo hayamos logrado"
Svenja Grimm
Grimm no pensó que se iba a quedar tanto tiempo. A su vuelta en 2014, encontró rápidamente trabajo en una viña. Su capacidad de hablar varios idiomas la ayudó y además podía entrenar en su deporte con facilidades.
En un momento, eso sí, se complicó compatiblizar ambas actividades y optó por su sueño olímpico.
"Soy muy competitiva y si hago algo, quiero hacerlo bien. Era imposible hacerlo junto a mi trabajo por temas de viajes y porque trabajaba hasta muy tarde. No podía entrenar tres días y luego no hacerlo. Tomé la decisión de ir por sueños, lograr medallas y seguir ese camino. En un segundo tomé la decisión de dejar mi trabajo y dedicarme al deporte. Lo dejé en 2018", dijo.
El amor de Grimm por Chile hizo que tomara una tremenda decisión. La nacionalización rondaba por su cabeza. Quería representar la bandera nacional.
Pero lograr los trámites fue una verdadera proeza. Ella misma lo contó: "En 2019 pensamos que era buena idea obtener la nacionalidad porque se venían los Juegos Panamericanos de Lima, pero ahí surgió el problema de que Alemania no permite tener doble nacionalidad.
Yo tampoco quería perder la alemana y tomar una completamente nueva".
Grimm no se amilanó. Siguió motivada pese a las dificultades: "Hice una investigación y descubrí que había una posibilidad, pero era un trámite muy burocrático y luego llegó la pandemia. Se demoraron mucho tiempo y debí contratar un abogado que me ayudó muchísimo".
Y costó, pero salió. A finales del 2022 y principios del 2023, la nacionalización de Grimm se materializó y ya estaba lista para participar en Santiago 2023.
En Quillota, eso sí, la alemana-chilena superó las expectativas y cumplió uno de sus mayores sueños: Clasificar a unos Juegos Olímpicos.
La amazona se convirtió así en una nueva clasificada a París 2024 para Chile, acompañando ya a Francisca Crovetto (tiro skeet), María José Mailliard (canotaje), las mellizas Antonia y Melita Abraham (remo) y Tomás Barrios (tenis).