La temporada 2026 de la Fórmula 1 comenzó envuelta en tensión incluso antes de que se apagara el semáforo en el primer Gran Premio. En pleno desarrollo de los test de pretemporada en Bahréin, varias escuderías denunciaron una posible ventaja técnica en los motores de Mercedes, lo que abrió una fuerte disputa reglamentaria con la Federación Internacional del Automóvil (FIA).
El conflicto se originó tras las quejas formales de fabricantes como Ferrari, Audi y Honda Racing, quienes cuestionaron la interpretación técnica del reglamento respecto a la medición de la compresión y el rendimiento de las nuevas unidades de potencia. El punto central era que el método de control podría no reflejar el comportamiento real del motor en pista.
El debate no era menor, un eventual cambio de criterio técnico podría haber afectado directamente a los equipos que utilizan motores Mercedes, entre ellos Williams Racing, McLaren y Alpine, además del propio equipo oficial alemán. En el peor de los escenarios, se llegó a advertir que hasta ocho autos podrían quedar fuera si la normativa se modificaba de forma inmediata.
El acuerdo que destraba el conflicto
Tras varias reuniones entre fabricantes y la FIA, se llegó una solución política y técnica, los equipos votarán una modificación puntual del procedimiento de medición para aclarar el momento exacto en que se controla la compresión del motor y así evitar interpretaciones ambiguas. "Las evidencias iniciales y sensaciones todavía son inmaduras y los cambios prematuros podrían generan inestabilidad", aclara la entidad.
Ante esto, la primera propuesta del ente organizador es muy clara. Desde el 1 de agosto (es decir mitad de temporada), el motor debe estar producido acorde a condiciones ambientales y a una temperatura de funcionamiento de 130°C.
"La votación se ha presentado a los fabricantes de unidades de potencia, y se espera que su resultado se conozca en los próximos 10 días y se comunicará oportunamente. Como ocurre con todos los cambios regulatorios en la Fórmula 1", enfatizan.
En lo inmediato, los equipos podrán continuar con normalidad los test en Bahréin y preparar el debut oficial del calendario sin el riesgo de exclusiones masivas. Así, la F-1 intenta volver el foco a la pista, que comienza oficialmente el 8 de marzo con el Gran Premio de Australia.