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La entrañable historia de Thomas Bata, el equipo chileno que logró la hazaña de ser campeón sudamericano de básquetbol

Fue en 1967. Tres protagonistas recuerdan la hazaña.

15 de Marzo de 2026 | 10:01 | Redactado por Felipe Santibáñez, Emol
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Revista Estadio
Quizá al básquetbol chileno le falten grandes logros internacionales. Pero hubo una vez en que un equipo de un pequeño pueblo dio el gran campanazo. En 1967, el club Thomas Bata de Peñaflor se coronó campeón invicto del Sudamericano de Clubes Campeones y firmó una hazaña indeleble.

"Es lo mejor que me pasó en la vida", dice emocionado uno de los protagonistas de la historia.


Nunca antes y nunca después un club chileno volvió a ganar el Sudamericano de Clubes Campeones. Hoy pensar que un club nacional pueda ganar un título internacional parece muy fantasioso.

El origen de ese equipo está ligado a la historia de la empresa de calzado Bata, fundada por el empresario checo Tomáš Bata, quien levantó un imperio industrial que se expandió por Europa, Asia, África y América.

Ese crecimiento global también alcanzó a Chile. La empresa llegó al país en 1939 y se instaló en Peñaflor. Un año después, los trabajadores decidieron crear un club deportivo y le pusieron de nombre Thomas Bata. Entre sus distintas ramas estaba el básquetbol.

En el deporte cestero, Bata fue campeón de Santiago varias veces y el ser monarca del Nacional de Clubes le dio derecho a disputar el torneo Sudamericano de 1967 en el gimnasio Sokol de Antofagasta.

"Quizá nunca nos ilusionamos tanto en ganar el torneo, pero las satisfacciones fueron bonitas. Empezó de menos a más. El torneo inicialmente no llevó mucho público, pero en la medida que fuimos ganando el gimnasio se comenzó a llenar", le cuenta a Emol José Pletikosic, uno de los jugadores titulares de ese equipo.

Un entrenador que "era un padre" estricto


Jaime Encina también integró el plantel de Bata en el Sudamericano. "Es lo mejor que me ha sucedido en la vida, vinieron los mejores y les ganamos a todos", apunta. Tenía varias fotos de aquella campaña, pero las perdió en un incendio.

Para él, una de las claves del éxito fue el entrenador Juan Arredondo, un hombre que años antes había llevado a la selección chilena femenina a ganar un título sudamericano.


"Era un padre, un personaje amoroso, buena persona. Era un señor súper inteligente, súper educado, era un personaje, nunca he visto un entrenador mejor que él, era una persona científica para el básquetbol, esquemático", menciona Encina.

"Teníamos un juego que ya lo llevábamos mucho tiempo practicando, un juego a base de pantallas, de cruces, de jugadas, teníamos unas seis o siete jugadas, se podía iniciar cualquier de esas jugadas que involucraban distintos movimientos, distintos bloqueos, distintas pantallas, para que el jugador pudiera lanzar más libre y ser más efectivo o entrar bajo el cesto. Esto dio muchos resultados", añade Pletikosic.

El entrenador imponía una severa disciplina a sus dirigidos. Cuentan que en Antofagasta les permitía salir del hotel donde concentraban para ir a la plaza y poco más.

Francisco "Pancho" Pando jugaba en Palestino y le está muy agradecido al coach Arredondo, ya que lo llevó como refuerzo a Bata para disputar el Sudamericano de clubes.

Echa a rodar su memoria y rememora una anécdota. "Un compañero nuestro, Luis Lamig, era un poquito desordenado, pero era buenísimo. El coach Arredondo tuvo la gran inteligencia de hacerlo dormir en la misma pieza con el pívot Juan Lichnovsky. Juan era totalmente serio, totalmente dedicado al deporte. Me acuerdo como si fuera el día de hoy jajaja, Lamig gritaba por la ventana del hotel: 'Yo no soy milico', porque estaba totalmente en prisión en el hotel", relata.

Una salida que causó ruido y una final escandalosa


Thomas Bata inició su campaña derrotando a Ingavi de Bolivia por 90-56, luego venció 85-48 a la selección de Antofagasta y 69-49 a Ciudad Nueva de Paraguay. A medida que avanzaba el torneo, el camino se fue haciendo más exigente.

El equipo nacional sufrió para batir a Juan Bautista Alberdi de Argentina (58-53) y al Botafogo de Brasil (61-58). "Daban por ganadores a los brasileños para que disputaran la final", menciona Pletikosic.


Los de Peñaflor quedaron a un paso de concretar la hazaña. El rival a vencer en la final era Welcome de Uruguay.

Un día antes de la final, "Pancho" Pando salió en la noche con su amigo y compañero Francisco "Kiko" Valenzuela. Para mala fortuna de ambos, los descubrieron.

"Fue una salida normal, ninguno tomaba, pero al día siguiente, aparecieron los títulos de los diarios 'Jugadores del Bata se farrean el título en la noche antofagastina'. Nos llama a reunión don Juan Arredondo, quería saber quiénes eran los jugadores que salieron aquella noche. No se enteró porque nadie lo dijo. Incluso nos sacaron una foto. Nos acercamos a los periodistas y les dijimos 'no pongan esa foto porque nos vamos a encontrar en serios problemas con esto'. Afortunadamente, no aparecieron las fotos. Fue una anécdota bien desagradable del momento jajaja, pero no pasó nada, no nos castigaron", narra.

El gimnasio Sokol se repletó para la final, mucha gente se quedó afuera. El ruido adentro era ensordecedor.

Fue un partido caliente de principio a fin y que terminó antes de que se consumiera el reloj. Según la prensa de la época, el marcador estaba 65-61 en favor de Bata y quedaba un minuto con ocho segundos para la finalización del último cuarto, cuando se desató una tremenda pelea tras una falta al base "Kiko" Valenzuela, una de las grandes figuras de Bata. La revista Estadio informó que el uruguayo Washington Poyet -padre de Diego, ex entrenador de la Universidad Católica de Chile- agredió al árbitro.

"Era más o menos normal de los uruguayos, para ellos no existía perder en estos partidos, incluso en el fútbol pasa lo mismo. Se armó una pelea terrible y nosotros tranquilos, no participamos en la pelea. Ellos se tiraron contra la mesa de turno, contra los árbitros, y se suspendió el partido. De todas maneras ganábamos, porque no existían los tres puntos en ese entonces y ellos no aceptaron terminar el partido", declara "Pancho" Pando.

"Los uruguayos se enojaron y empezó una pelea a combos, a charchetazos. Le empezaron a pegar al árbitro, quedó la escoba, entonces el árbitro terminó el partido", apunta Jaime Encina.

Un recibimiento hermoso


Era una época muy distinta, estrictamente en Chile no había básquetbol profesional. Los integrantes de ese elenco eran casi todos trabajadores de Bata y recibían sueldo por las funciones que desempeñaban en la empresa, no por jugar.

"Yo era trabajador a full time en Bata. Anteriormente jugaba en la Universidad Técnica del Estado, donde estudié, y cuando me recibí fui contratado por Bata por mi profesión y ejercí ahí el trabajo en horarios normales. Trabajaba en la empresa y tenía un sueldo, no tenía ningún otro pago extra por jugar. Era únicamente mi trabajo, ellos me entregaron cerca de Bata una casa para que viviera, por supuesto que me la concedieron mientras trabajara en la empresa, no es que me la regalaron", asevera José Pletikosic.


"Yo era de Quinta Normal, ahí jugábamos campeonatos de verano y yo era goleador. Juan Lichnovsky (tío del futbolista Igor Lichnovsky) me dijo: 'Vente a Bata conmigo, ¿estás trabajando? Te consigo una pega'. Empecé a trabajar en Bata, viví en Bata en un edificio que se llamaba edificio de los solteros. Entrenábamos todos los días, jugábamos día por medio, había de todo, no faltaba nada", complementa Jaime Encina.

Tras algunos homenajes en Antofagasta, el plantel viajó hasta Santiago. Pando, el refuerzo para el Sudamericano, revela que un dirigente en el avión le entregó unos billetes como premio. Él se ríe al recordar, lo único que quería era contar cuándo dinero era, estaba feliz, sobre todo considerando que por esa época se ganaba la vida como vendedor viajero.

Encina, que hoy dedica su tiempo a la pintura, recuerda que el recibimiento lo conmovió.

"Estábamos en el aeropuerto y en Pudahuel nos llevaron en carros de bomberos, fuimos hacia Peñaflor. Te juro que en cada parte que andábamos nos paraban. En la plaza de Peñaflor, había estatuas de cartón, del mismo porte de uno, colgadas ahí. Llena, llena la plaza. Fue espectacular".

"Pancho" Pando añade: "Estaba todo Peñaflor en las calles esperándonos. Fue precioso, son cosas que pasan pocas veces en la vida, la experiencia de salir campeones sudamericanos, nunca había existido un equipo chileno campeón sudamericano, primera vez en la historia".

Han pasado casi sesenta años. El tiempo se ha llevado fotos, medallas y a varios de los protagonistas. Pero la hazaña no la borra nadie. Un grupo de trabajadores de una fábrica de calzado en Peñaflor llevó al básquetbol chileno a la gloria continental.