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Cristian García-Huidobro explica el momento más tenso que vivió en histórica cumbre en el K2 y las ideas que desmitificó en el Everest

Conversó con Agenda Deportes Emol TV.

20 de Agosto de 2026 | 22:52 | Equipo Deportes Emol
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Cristian García-Huidobro es una figura histórica del montañismo y hace poco se cumplieron 30 años de una de sus mayores hazañas.

El 13 de agosto de 1996 se convirtió en el primer chileno en hacer cumbre en el K2, la segunda montaña más alta del planeta (8.611) metros.


El ingeniero civil de la Pontificia Universidad Católica lo logró escalando por la arista sur-sureste de la montaña junto a sus compañeros.

La expedición duró más de 70 días. Este jueves, García-Huidobro conversó con Agenda Deportes de Emol TV y rememoró esa tremenda aventura. El haber ascendido el Everest cuatro años antes le dio mucho confianza al momento de enfrentar al K2.

"Había un principio. La seguridad y la prevención son lo más importante. Nunca nos hubiésemos atrevido a ir al K2 sin haber adquirido mucha experiencia. Haber ido al Everest por una ruta prácticamente imposible significó ganar todo ese aprendizaje y aprender algo fundamental: Las montañas no se van a mover, siempre van a estar ahí. Si es que no están dadas las condiciones, es mejor volver. Lo más importante que tenemos es la oportunidad de vivir estas experiencias, pero para eso hay que estar vivo. ¿De qué sirve morir en el intento? Es por eso que tiene mucho significado. Significó la culminación de un camino de aprendizaje, crecimiento y de abordar con seguridad desafíos complejos", expresó.

El destacado deportista contó que ascendieron por una ruta que nadie había utilizado.

"Nos convertimos en los primeros del mundo en hacer esto. Significó mucho, especialmente por los peligros, por la cantidad de muertes que ocurren en la parte alta de la montaña. En el Everest la complejidad la encontramos abajo y cuando se supera esa complejidad ya lo que sigue para la cumbre es más sencillo, pero el K2 no. La complejidad está en la parte superior. Del último campamento a la cumbre. Hay que estar muy bien preparado", relató.

¿Qué sintió cuando hizo cumbre?

"Fue sublime. Sientes que eres la nada en el universo, pero al instante seguido te sientes parte del universo. Es como que eres nada y lo eres todo a la vez. Es una experiencia espiritual, al final. Muy poderosa", manifestó.


García Huidobro continuó hablando de lo que ocurrió en esos días y se le preguntó cuál fue el momento más complejo para él y sus compañeros.

Respondió que hubo dificultades climáticas y que debieron esperar varios días para que mejorara el tiempo. También que debían ser técnicamente muy precisos y cuidadosos en la escalada.

Sin embargo, lo peor fue en el descenso. Hubo un problema grave con uno de los montañistas, pero el haber tomado precauciones fue fundamental.

"En el descenso uno de nosotros no se siente bien. Se queda ahí, no puede avanzar. Éramos cuatro, dos iban adelante. Veníamos bajando y yo me quedo con uno atrás (...) Pero afortunadamente nosotros, y muy prudentemente, en lugar de ir a la cumbre al amanecer como se hacía en esos años, decidimos algo totalmente radical. Vamos a partir de noche el día antes, en lugar de partir al amanecer del día siguiente. Escalamos todo de noche. ¿Con qué objetivo? Ante cualquier inconveniente, íbamos a tener todo el día para resolverlo, la luz del día para orientarnos en el descenso. Así fue como superamos la dificultad y no solo eso. Llevamos los elementos necesarios para hacerlo", comentó.

"Elementos que son fundamentales y nadie llevaba en ese tiempo. Esta expedición llevaba ollas, anafre y gas para poder crear agua si es que alguien estaba deshidratado. Nadie lleva la cocina a la cumbre, porque es peso, pero nosotros dijimos: 'No importa. Si no podemos llegar a la cumbre, sabemos que tenemos líquido'. Esto fue clave", agregó.


García-Huidobro continuó hablando del problema que padeció su compañero: "Esto significa que se atrasa todo, tenemos que utilizar el sistema que había diseñado para generar agua, oxigenar a la persona que lo necesitaba por mucho rato antes de continuar el descenso. Si la persona no está bien reestablecida, justamente antes de cruzar este Cuello de Botella, que es una banda de hielo bastante empinada, fácilmente puedes pisar mal y tener un accidente. Era fundamental reestablecerlo y luego continuar el descenso. En eso, el equipo se portó increíble. El esfuerzo que hizo la persona afectada y el resto del equipo trayendo las ollas que las habíamos dejado a mitad de camino. Yo fui a buscar una botella de oxígeno que quedó más arriba, porque no siempre bajas con todo".

"La persona que se da cuenta que le está costando, tiene que hacer un esfuerzo sobrehumano. Junto a un excelente plan de rescate son las cosas que permiten sacar adelante esto (...) Yo era el líder de ese equipo de a cuatro. Es impensable que dejara a alguno de ellos en el camino."

Además de los recursos con que contaban, fueron apoyados desde el campamento base por radio. El médico les dio indicaciones muy precisas para tratar al afectado.

García Huidobro reconoció que fue un momento "fuerte" y destacó que todos volvieron sanos y salvos.

"A lo que estaba enfrentando Juan Pablo era doblemente complejo"


En 2021, el montañista chileno Juan Pablo Mohr buscó hacer cumbre en el K2. Lamentablemente, falleció.

García-Huibobro habló de él y recordó esa historia.


"Los últimos registros que hay de su GPS describen movimiento en la zona del Cuello de Botella. No hay registros en la cumbre o más arriba, se estima que pudo quedar en esa zona que es la más compleja, sobre 8.400 metros, está muy alto, además hay que hacer una escalada en una banda de hielo que es compleja. Con el atenuante que tuvo Juan Pablo Mohr, como parte de su propio desafío, que fue en invierno, en condiciones muchas más adversas, de temperatura y de viento, e ir sin oxígeno, que es otra condicionante que cambia completamente a lo que te enfrentas", expuso.

"Esa misma banda de hielo, con oxígeno y en otra época del año, reviste otra complejidad. A lo que estaba enfrentando Juan Pablo era doblemente complejo", agregó.

Siguiendo en esa línea, García-Huidobro explicó cómo es ese Cuello de Botella.

"Se le llama Cuello de Botella porque es el lugar donde todas las expediciones tienen dificultades para pasar, pero no es un cuello, es una banda de hielo bastante vertical, hay que hacer una travesía y bajo esa banda está como un acantilado. Tienes que ir avanzando, poniendo una cuerda y yendo asegurado. Vas escalando, pones la cuerda y así puede pasar tu compañero. Es lo suficientemente empinado como para que cualquier resbalón signifique la muerte. Es el obstáculo más temido en el caso del K2, no te puedes equivocar, tienes que hacerlo muy bien", contó.

Lo que descubrió en el Everest


El 15 de mayo de 1992 Cristián García-Huidobro quedó en la historia. Fue el primer chileno, y sudamericano, en alcanzar la cumbre del Everest, la montaña más alta del mundo (8.848 metros). Iba con Juan Sebastián Montes y Rodrigo Jordán.

Aseguró que es uno de los momentos más extraordinarios que ha vivido, pero lo que más resalta de esa epopeya no es el récord deportivo.


"Yo diría que el camino que recorrimos hasta llegar ahí para mí es muy poderoso. Fui descubriendo que somos muchos más grande de lo que imaginamos. Fuimos tres veces al Everest. Primero, fuimos por la ruta fácil y no llegamos. Después fuimos por una ruta intermedia y no llegamos. En la tercera fuimos por una ruta extremadamente difícil y sí llegamos. Íbamos buscando desafíos más exigentes y en la medida que los teníamos eso nos obligaba a ser mejores. Nos obligaba a aprender cosas nuevas, nos invitaba a una aventura más entretenida. Cuando te involucras en una aventura que te apasiona, yo descubrí algo muy poderoso. Cuando algo te fascina, eres capaz de hacerlo ilimitadamente, eres capaz de capturar una energía del universo que nunca te habías imaginado. Fue un descubrimiento", narró.

"Cuando yo iba llegando a la cumbre, iba trotando. No porque fuera un súper deportista. Estaba fascinado, era un chancho en el barro. Descubrí que no tenía que sufrir, aunque todos los libros dicen que hay que llegar agotado, porque todas las narraciones que todos leímos decían que los últimos metros son terribles porque no hay oxígeno y que después de 40 días no te queda energía. Pero cuando esto te fascina tú te estás inyectando energía, cuando algo te gusta y te apasiona, en cada momento captas energía. Yo iba feliz", prosiguió.

En ese sentido, dejó una reflexión: "En la medida que abraces cada día, cada instante, tu oficio, en la medida que te guste, que te importe y lo hagas bien, puedes llegar a lugares insospechados. Estábamos llegando a la cumbre más alta del mundo, pero bailando. Más allá del récord deportivo, fue descubrir al ser humano. Todos los seres humanos nacen con un potencial ilimitado y tal vez lo que nos impide llegar lejos, es que nos autoimponemos limitaciones. Decimos 'esto no es para mí, no creo que puedan o me faltan recursos'. Cualquier no cierra la puerta para que se realice el sueño. Esos tres intentos, diez años detrás de la cumbre más alta del mundo, fue el espacio para desmitificar todas estas cosas, sacar ideas y creencias que eran pensamientos que nos limitaban. Fue precioso y el K2 fue la confirmación de eso".

Revisa la entrevista completa aquí
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